Cultura

El Día de los Museos: 40% menos dinero público y 9,5 millones más de visitantes

Este 18 de mayo, el Día Internacional de los Museos conmemora su 40ª edición en todo el mundo y el sábado 20 la Noche de los Museos. ¿Cuál es la situación de las instituciones en España? ¿Hay motivos para celebrar? ¿Se reinventan? ¿O lo intentan? 

Una imagen de archivo  del museo Reina Sofía.
Una imagen de archivo del museo Reina Sofía.

Casi cien millones de euros menos en ocho años; a docena y media por año. Los museos en España celebran su día y también su noche con un 39% menos de presupuesto y una reinvención por delante. La Dirección General de Bellas Artes recibió en 2009 un total de 247.856.400 millones de euros. Hoy, esa dotación se reduce a 150.430 millones. Obligadas a reinventarse, muchas instituciones apelaron a sus fondos propios, buscaron relecturas, sellaron alianzas para intercambiar exposiciones y obras. Los esfuerzos para no naufragar en esa travesía de la crisis dejan extenuación y la cicatriz de la precariedad en los nuevos métodos de trabajo. Porque la drástica reducción hizo mella. El año más negro de todos fue el 2014, cuando la asignación pública cayó hasta 131 millones: 50% menos. Eso sin una Ley de Mecenazgo en condiciones. Desde entonces, el crecimiento presupuestario ha sido exiguo y tímido. Este año concretamente un 0,07% más.

Casi cien millones de euros menos en ocho años. Los museos en España celebran su día con un 39% menos de presupuesto

A partir de los recortes a los presupuestos culturales en 2012, muchas instituciones diseñaron mecanismos para asegurar una programación y gestión de calidad al margen de las asignaciones del Estado. Se puso en marcha, en algunos casos, un estatuto que les permitía funcionar como entes nacionales autónomos. Tal fue el caso del Museo del Prado, que comenzó mucho antes -en 2003- o del propio Centro Nacional de Arte Reina Sofía, que asumió esta figura 2013. Este tipo de instrumento permitió a algunos museos flexibilizar su gestión, ampliar su patronato y diseñar mecanismos de autofinanciación. 

La experiencia del Prado aporta una radiografía sobre la evolución de estos nuevos mecanismos de gestión. La pinacoteca llegó a tener unas pérdidas acumuladas de más de siete millones de euros; las de 2013 fueron las peores cuentas. En un año, el Prado multiplicó por seis sus pérdidas, que alcanzaron la cifra total de 6,09 millones de euros con respecto a los 1,1 de 2012. Fue entonces cuando la dirección del museo se propuso aumentar los ingresos privados. A día de hoy, 70% de los recursos provienen de la autofinanciación y 30% del Estado, razón por la cual en su plan de actuación 2017-2020, la institución -ahora dirigida por Miguel Falomir-  plantea aumentar su presupuesto de los 45 a 50 millones anuales para recuperar una mayor aportación económica del Estado y un  equilibro de corresponsabilidad financiera. De estos 50 millones de euros, el Estado tendría que aportar 20 y el Museo del Prado los 30 restantes, lo que daría como resultado un 40% de aportación pública y un 60% de autogestión del museo.

El año más negro de todos fue el 2014, cuando la asignación cayó hasta 131 millones: 50% menos

Elevar sus pocos recursos –el Prado llegó a recibir 39 millones-, exigió a la pinacoteca algunas medidas . Por ejemplo, el aumento de la entrada general de 12 a 14 euros, que la institución intentó compensar con el libre acceso a aquellas personas en paro. La crisis económica golpeó duramente a la sociedad española, que redujo su gasto cultural porque su poder adquisitivo se vio seriamente comprometido. A esa crisis se suma previa,una que pasó desapercibida en los años de vacas gordas: la crisis del museo como institución. La primera agravó la segunda, agudizada por una especie de burbuja museística que comenzó en 1997 con la creación del Guggenheim de Bilbao y que marcó una dinámica según la cual cada ciudad quería un museo para significarse culturalmente, incluso sin tener qué exponer. Contenedores que crecieron al ritmo del boom de la construcción.

A la crisis económica se suma previa, una que pasó desapercibida en los años de vacas gordas: la crisis del museo como institución. La primera agravó la segunda

A esta reconversión se suma un elemento: el aumento de visitantes. La reactivación y aumento del turismo ha producido un crecimiento continuo de la afluencia a los museos. Un dato esperanzador al mismo tiempo que preocupante: con menos presupuestos que en sus años dorados, reciben el doble. Los 16 Museos Estatales gestionados por la Dirección General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte registraron un total de 2.810.397 visitas en 2016, un 8,8% más que en 2015. Las principales pinacotecas de España sumaron entre todos más de 9,5 millones de visitas, en buena medida por las exposiciones temporales que tiraron de los visitantes. 

El Museo del Prado recibió, durante el ejercicio de 2016, a 3.033.754 visitantes, un 12,50% más que en 2015, en el que acogió a 2.696.666.El Museo Reina Sofía también incrementó un 12,2% con respecto al año anterior su número de visitas: recibió a un total de 3.646.598. eEl Museo Guggenheim Bilbao alcanzó 1.169.404 de visitas, un 6% con respecto a 2015,. Esta cifra solo ha sido superada en 1998, cuando el museo recién abría sus puertas. ¿Se refleja la taquilla en ese aumento? Sí. A pesar de eso, la ausencia de un plan orquestado marca brechas, irregularidades, grietas que señalan un movimiento, el cambio de un paradigma, aún por concretarse.


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