Cultura

Jot Down, Mongolia y Unfollow, nuevas publicaciones para nuevos tiempos

Hoy en día los medios se están quemando, cambian, e internet está siendo clave en este cambio. Hay periódicos que cada día desaparecen, pero también hay nuevos medios que surgen en estos nuevos tiempos que corren. Este es el caso de Jot Down, Mongolia o Unfollow, unos recién llegados al amplio mundo del periodismo.

Hace ya más de medio siglo, en los años 60, se empezó a hablar de Nuevo Periodismo. Tom Wolfe fue el padre de esta nueva corriente, en la que también se encuadran nombres como los de Norman Mailer o Truman Capote, cuya novela 'A sangre fría' se considera también inspiradora de este movimiento.

Hoy en día ya no se habla de Nuevo Periodismo donde se mezcla ficción y no ficción, opinión e información. El debate sobre el Nuevo Periodismo es estéril. Pero una cosa está clara: los medios se queman, como explicaba Irene Lozano antes de ayer en su columna. Los medios están cambiando, e internet está siendo clave en este cambio. Hay periódicos que cada día desaparecen, pero también hay nuevos medios que surgen en estos nuevos tiempos que corren. Este es el caso de Jot Down, Mongolia o Unfollow, unos recién llegados, como quien dice, al amplio mundillo periodístico.

En realidad, Jot Down, revista cultural, ya lleva un año y medio funcionando. La idea de hacer esta revista digital "surgió de una conversación entre un grupo de amigos, gente de distintas ciudades" explica Carles A. Foguet, dircom del medio. "La inversión inicial fue de alrededor de unos 30.000 euros, no más" cuenta. Y añade que lo importante en el caso de Jot Down es el proyecto "y no las personas que están detrás de él".

Para Carles el planteamiento cristaliza "hace cuatro o cinco meses. Las expectativas al crear la revista eran altas y nos encanta que haya llegado hasta donde ha llegado". Jot Down ha recibido en el último mes unas 630.000 visitas y cuenta con una media de 305.000 visitantes exclusivos. Además, en su web, el número de páginas vistas es de más de 1.200.000. En el último año han tenido un crecimiento espectacular.

"Lo importante en el caso de Jot Down es el proyecto y no las personas que están detrás de él"

Todo esto en lo que se refiere a internet, pero en realidad la publicación quería salir desde el principio en formato de papel. Algo que no les aconsejaron por ser mucho más caro. Pero insistieron y finalmente lo han conseguido. Ya hay tres números en formato papel en la calle. "Hemos logrado cristalizar el proyecto original. Y lo que habíamos hecho hasta ahora y seguimos haciendo es ser una revista en papel que se puede leer en internet", indica Carles.¿Cómo trabajan? ¿Cómo se coordinan para introducir toda esa información y esas entrevistas tan largas en internet? Desde Jot Down hablan de redacción 2.0. Y en este punto Carles explica que "los redactores de la revista actúan como células durmientes y ellos saben cuáles son sus responsabilidades". Y concluye remarcando que para su revista sólo existen dos únicos filtros: "El objetivo: todo lo que tenga que ver con la prensa rosa no se publica. Y el subjetivo: que tiene que ver con la calidad de lo que se publica".

La revista Mongolia

Ellos mismos  (Edu Bravo, Fernando Rapa, Edu Galán y Darío Adanti) se definen en su portada como "revista satírica sin mensaje alguno", pero lo cierto es que los mensajes que contiene son muchos. "Somos la revista satírica con más chistes por metro cuadrado que hay ahora mismo en el mercado" dicen. Y quien se encarga de 'supervisar' su humor es Gonzalo Boye, su editor y asesor. Por eso explican que "la única autocensura que tenemos es la legal. Y decimos autocensura porque la ponemos nosotros desde dentro".

"Nosotros pensamos que el papel no está muerto, le han hecho la autopsia antes de tiempo"

¿Por qué elegisteis salir en papel y no en internet? Según exponen estos 'mongoles'"se ha acostumbrado al lector al todo gratis y eso no puede ser, tiene que haber diferencias. Por eso nosotros salimos en papel y pedimos tres euros por cada número". "Nosotros pensamos que el papel no está muerto, le han hecho la autopsia antes de tiempo", añaden. Y no les va mal. Reconocen que están teniendo "buenos números de ventas".

Mongolia tiene una tirada actual de 40.000 ejemplares, de los cuáles; Bravo, Rapa, Galán y Adanti retiran unos 3.000 para suscriptores y quioscos de Madrid a los que ellos les entregan los ejemplares en mano. También en comiquerías reparten la revista y consiguen vender de 15.000 a 20.000 ejemplares. Localizando las mayores ventas en Madrid, Barcelona y Valencia. Son muy pocos en plantilla: seis personas más los colaboradores. "Cuando te planteas un medio de este estilo, en papel además, los costes no se te pueden disparar", comentan.

Pero no sólo en los quioscos puede encontrarse uno con Mongolia. También están en Twitter y en Facebook, donde hacen un contenido original diferente al de la revista. "Es complicado pero está funcionando muy bien porque en seis meses hemos alcanzado casi 35.000 seguidores. Si uno hace la media te salen a casi 6.000 seguidores por mes", describen. Y continúan con una reflexión: "Twitter y las redes sociales son pozos sin fondo".

"Somos como Intereconomía al revés, lo que pasa es que nosotros vamos en broma"

Otra curiosidad de esta revista satírica es la forma que tienen de trabajar. "No tenemos una redacción física. Nos juntamos en lo que llamamos una 'oficina caliente', que es un estudio de diseño. Los del estudio de diseño se piran y nosotros entramos a trabajar por las noches". ¿Por qué hacen esto? Por una sencilla razón: los cuatro combinan sus trabajos durante el día con el de Mongolia por la noche. "Nuestra media de horas dormidas es de tres", indican. Y se ríen de la gente que les critica por considerarles demasiado extremistas en su humor. Hay quien llega a decirles que son como Intereconomía pero al revés: "Claro que somos como Intereconomía al revés, lo que pasa es que nosotros vamos en broma y los de Intereconomía van en serio".

Una nueva aparición: Unfollow

La novedad, la benjamina entre los nuevos medios es la revista digital Unfollow Magazine, que está compuesta de una mezcla de periodismo y contenidos culturales. Sus responsables son Guillermo Ortiz y Ana Boyero. "La revista sale a la luz porque el cuerpo te pide hacer ese trabajo que tenga un poco ese espíritu. La crisis te anima a lanzar un medio porque estamos en un momento en el que por hacer periodismo no te pagan nada" describe Ana y especifica que la alternativa de mucha gente es "hacer un blog por amor al arte en lugar de trabajar en un medio". "Sale porque nos apetecía coger a quien admiramos y juntar ese trabajo en un mismo medio. Sale porque queríamos hacer la revista que nos gustaría leer, en la que pretendemos aunar humor, rigor y periodismo", apostilla.

Unfollow lleva apenas un mes en el aire, por eso se trata de una revista cuya plantilla no está formada por nadie más que por Guillermo y Ana, el resto de personas son colaboradores. Aunque también cuentan con una fotógrafa, Lola Guerrera, que se encarga de hacer las fotos para las entrevistas. Entre esos colaboradores hay periodistas y guionistas y aunque en la revista digital cuelgan vídeos "no tenemos un editor de vídeo, los vídeos los editamos nosotros". Pero también en la página hay cortos, "esos se encargan directamente a los directores", señala Ana.

¿Cómo surgió el nombre? "Me pareció divertido llamar a la revista Unfollow, además tiene su punto de ironía. Buscamos el rigor pero sin llegar a estereotipos culturetas. Se trata de una publicación rigurosa. Nos tomamos muy en serio pero sin llegar a ser exagerados en ello. Buscamos que los contenidos sean interesantes pero sin renunciar al rigor".


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