Cultura

¿Y después de conseguir a Miguel de Cervantes… qué?

A la espera de que se confirme si los restos hallados en la iglesia de las Trinitarias realmente pertenecen a los de Miguel de Cervantes y su esposa, Catalina de Salazar, toca preguntarse: ¿qué harán con el autor de 'El Quijote'? ¿Dónde tendrán sepultura sus huesos?

Una imagen de los trabajos de búsqueda de los restos de Cervantes en el Convento de las Trinitarias.
Una imagen de los trabajos de búsqueda de los restos de Cervantes en el Convento de las Trinitarias. Gtresonline.

Hay quienes piensan, como Andrés Trapiello, que el hallazgo de los huesos de Cervantes evidencian una sola cosa: el desinterés y la desidia con la que España ha tratado a sus mayores genios. La opinión del escritor es, sin duda, un pertinente arcabuzazo en la fanfarria cervantina. No hay que olvidar que este año se celebra el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y el año que viene se conmemorarán los 400 años del fallecimiento del escritor.

El hecho de que los huesos de Miguel de Cervantes llevaran tantos años en paradero desconocido no deja de ser sorprendente. Nacido en 1547, este soldado, poeta, dramaturgo, novelista, y autor de la que se considera la obra cumbre de la literatura española -El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha-, murió en su casa de Madrid el 22 de abril de 1616 y fue enterrado al día siguiente en el convento de las monjas Trinitarias Descalzas de San Ildefonso.

A causa de las sucesivas reformas que obligaron a mover su tumba, sus restos se extraviaron dentro del propio convento, donde el escritor fue enterrado por petición del escritor a quien, en principio, debía tocar la iglesia de San Sebastián como lugar de sepultura. La razón es que Cervantes sentía devoción por los Trinitarios porque a esta orden fundada a finales del siglo XII para liberar a los cautivos le debía la vida: le habían salvado, junto a su hermano, de la prisión en la Berbería. Por eso quiso enterrarse en esa modesta iglesia recién fundada que no tenía relevancia alguna en el Madrid del siglo XVII.

Sin embargo, lo que muchos ven como desidia, desprecio o desconocimiento ha ocurrido también con nombres esenciales de la literatura y la pintura españolas: desde Diego de Velázquez, cuyos restos fueron buscados sin éxito en 1998 por un grupo de expertos -valga decir que en aquel entonces, el Ayuntamiento de Madrid se negó a financiar la búsqueda; también los restos de Lope de Vega y Calderón de la Barca permanecen en paradero desconocido cuatro siglos después de su fallecimiento.

La pregunta que queda en el aire, sin embargo, es qué hacer si los restos hallados son, en efecto, los de Miguel de Cervantes. Todo indica que lo correcto sería mantenerlos en el convento, justamente, por haberse tratado de una petición expresa del escritor. No se trata de un asunto sencillo, ni mucho menos. Así lo demuestran polémicas como el segundo enterramiento del rey de Inglaterra, Ricardo III, cuyo cuerpo fue descubierto bajo un aparcamiento municipal y por el que se levantó una considerable polémica hasta que se decidió que sus restos serían finalmente enterrados en la catedral de Leicester, en el centro de Inglaterra, donde murió en 1485.

Conseguir y recolocar los restos de Ricardo III, de los casos más recientes en este tipo, costó más de dos millones de euros. ¿Y con Miguel de Cervantes, cuánto se invirtió? Según se ha publicado, el equipo de técnicos liderado por Luis Avial que comenzó en abril del año pasado la búsqueda de los restos del escritor Miguel de Cervantes en el Convento de las Trinitarias, cuenta con una aportación del Ayuntamiento de Madrid de 50.000 euros más otros 12.000 asignados en una primera fase prospectiva.


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