Cultura

Mercado Único Digital: ¿el fin de la Ley de Propiedad Intelectual o el endurecimiento de las leyes?

Desde que Jean Claude-Juncker tomara posesión de su cargo, puso a su número dos, Andrus Ansip, a trabajar en la unificación normativa en la red. Estos pasos suponen a la vez un peligro o una oportunidad para los usuarios, que dependerán de hacia que modelo europeo se amornice la legislación.

El ministro de Cultura, José Ignacio Wert
El ministro de Cultura, José Ignacio Wert EFE

Cuando a mediados de julio de 2014 el entonces candidato a la presidencia de la Comisión Europea, Jean Claude-Juncker, tomó la palabra para sentar sus propósitos para su gobierno, estaba cimentando las bases de un cambio que podía revolver o levantar de sus asientos a muchos internautas europeos. Este proyecto es el Mercado Único Digital, un plan por el cual se buscará armonizar las leyes europeas para conseguir que la libre circulación de bienes y servicios llegue al mundo online.

Entonces, el actual presidente de la Comisión explicó que ya no tenía sentido que cada país de la Unión Europea “tenga una regulación diferente para los servicios de telecomunicaciones, derechos de autor, protección de datos o gestión del espectro radioeléctrico”, pero esta afirmación del presidente no explica hacia donde se avanzará, y pese a que haya asegurado deben tener “la valentía de romper los compartimentos nacionales en materia de regulación”, de momento lo único que hay sentado hasta que se presenten los primeros borradores en mayo es la palabra de Juncker de “modernizar las normas de derechos de autor de acuerdo con las nuevas tecnologías”.

Juncker afirmó que deben tener “la valentía de romper los compartimentos nacionales en materia de regulación”

Según recoge el borrador presentado por la eurodiputada alemana del Partido Pirata Europeo, Julia Reda, que se presentó a la Comisión, “las directivas de los derechos de autor de la Unión Europea fueron redactadas en 2001, una época anterior a YouTube o Facebook”, por ello considera que unos derechos de autor obsoletos y una reglamentación fragmentada “supone una carga irracional para las actividades on-line de todos los días”. Esto le lleva a asegurar que “los objetivos establecidos en la Directiva pueden mejorar con la introducción de una directiva única europea sobre los Derechos de Autor“, y hace hincapié en la necesidad de “permitir la igualdad de acceso a través de fronteras” para lograr el objetivo de un mercado único digital.

Por su parte, el hombre designado por Juncker para llevar adelante el proyecto, Andrus Ansip, vicepresidente de la Comisión, argumentó en su primera comparecencia que las 28 normativas europeas representan una seria barrera a la hora de hacer funcionar el mercado digital. Entre ellas, Ansip hizo referencia al reglamento de protección de datos o la directiva de derechos de autor. Las normas europeas han dejado margen a los países y al final se ha generado una amalgama de leyes entre los 28 países que dificultan la libre circulación de bienes y servicios en el mundo digital.

En el campo de las leyes de propiedad intelectual y su polémica aplicación en el campo de las descargas de archivos protegidos por copyright, la Comisión presentará su primer borrador antes del 20 de mayo en el Parlamento Europeo y luego pasará a manos de la Comisión. Entre los cambios solicitados está el de cómo reducir el alcance de la protección de las obras, otorgar mayor autonomía a los autores, delimitar y definir si un enlace puede ser un hecho delictivo o establecer si los agregadores deben compensar a los medios de comunicación.

Entre los cambios solicitados está el de delimitar y definir si un enlace puede ser un hecho delictivo o establecer si los agregadores deben compensar a los medios de comunicación

Legislaciones

Pero si se produce una armonización de las normativas en estos asuntos ¿qué se hace en otros países de la Unión Europea? La lucha contra las descargas ilegales de contenidos protegidos por derechos de autor es un quebradero de cabeza para los Gobiernos de la UE desde hace años. Las medidas van desde la antigua legislación holandesa, que declaraba legal las descargas e implantaba un impuesto para resarcir a autores –el Tribunal Superior de Justicia de la UE consideró esto ilegal y el Gobierno holandés acto seguido ilegalizó las descargas- pasando por la Ley de Propiedad Intelectual española, que puede cerrar y multar a las páginas y servidores en España, la Ley Hadopi francesa –que persigue también páginas y facultaba a un juez para dejar sin conexión a usuarios tras reiterados avisos, pero que en este punto el Gobierno ya ha desistido- a la alemana, en la que descargar no es ilegal, pero compartir archivos protegidos sí, por lo que si se usa un programa p2p el operador de internet está facultado para proporcionar la identidad del usuario y cualquier persona puede denunciarle, lo que acarrea multa.

Las tres vías

Dada la cantidad de legislaciones existentes se podría dividir los caminos que se están tomando en Europa en tres vías, la primera sería la ‘nórdica’, dado que países como Noruega o Dinamarca, pese a que las descargas sean ilegales, no profundizan su legislación para penalizarla, sino que fomentan mediante una fuerte inversión las opciones legales –principalmente plataformas streaming-. En el caso noruego, según los datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica, las descargas ilegales de música han caído en los menores de 30 años un 76% en 5 años por esta clase de políticas.

Noruega o Dinamarca han decidido no profundizar su legislación para penalizar las descargas, sino potenciar la inversión en las opciones legales

La segunda vía es la ‘española’, donde se encuentran España, Francia, Reino Unido, Irlanda o Italia, si finalmente se aprueba el borrador de la Ley Centemero, que sigue la línea de la Ley Hadopi y permite cortar el acceso a internet a alguien si se notifica que esa persona ha usado su red para descargar material protegido por derechos de autor. Estas legislaciones, que buscan proteger a los creadores mediante el cierre de servidores o el bloqueo de acceso a la red, pero sin establecer multas económicas a los usuarios -aunque sí a distribuidores- están dando en algunos casos pasos atrás, como la francesa o la inglesa, que han renunciado a cortar el servicio, pero que mantienen su presión sobre las páginas y servidores.

La tercera vía es la ‘germana’, en la que se puede situar la alemana o la sueca, en las que los usuarios pueden llegar a recibir multas por compartir o descargar contenidos si hay multa de por medio.

En este marco, la Comisión deberá decidir si da el golpe de gracia a unas normativas que son un conflicto constante con los usuarios para fomentar las plataformas legales o por el contrario encrudecerán la lucha contra los usuarios, las páginas, lo servidores y todo aquello que amenace le comercio en la red. A partir de mayo la Ley de Propiedad Intelectual empezará a conocer si su fin está cerca o en su lugar recibirá alas para frenar las descargas de contenidos protegidos por los derechos de autor.


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