Cultura

Marc Levy: “Es buen un insulto que te digan que vendes muchos libros”

Comenzó a escribir a los 39 años. Desde entonces no ha parado. El noveilsta francés, que ha vendido 26 millones de ejemplares, ha visitado España para presentar Si pudiera volver atrás (Planeta, 2014), un thriller ambientado entre la dictadura argentina y el Manhattan actual.

Marc Levy ha vendido más de 26 millones de ejemplares vendidos y ha sido traducido a 45 idiomas.
Marc Levy ha vendido más de 26 millones de ejemplares vendidos y ha sido traducido a 45 idiomas. Torsten Silz

El francés Marc Levy (1961) remueve un azucarillo en una enorme taza de té que apura después de haberse bebido un espresso. Distante e irónico, Levy puede jactarse de ser el autor más leído en su país, con 26 millones de ejemplares, una cifra que le ha valido la etiqueta de autor de bestseller. A él le da igual. “A veces creo que es algo que han inventado los que no venden libros para sentirse mejor”.

Comenzó a escribir a los 39 años. Justamente porque su hijo, que entonces tenía 9, le dijo que le aburrían las historias que él le contaba para dormir. En realidad, prefería la tele. Fue allí cuando Marc Levy decidió sentarse a escribir. Han pasado 15 años y 15 libros desde ese entonces. Su hijo tiene 25 años y es un lector voraz.

Socorrista de la Cruz Roja en su juventud, a Levy se le da lo de reinventarse. Abandonó una sólida carrera como empresario en Estados Unidos, y se dedicó a escribir. Desde entonces ha vivido en Londres, California, Manhattan… y es justamente en esa ciudad donde se ambienta Si pudiera volver atrás, un thriller que cuenta la vida del periodista de The New York TimesAndrew Stilman, un hombre que investiga sobre la dictadura argentina y que se verá envuelto en una rara persecución. Sesenta días antes de su boda, alguien intenta asesinarlo. Pero… ¿por qué?

En el año 2000 publicó su primera novela, Et si c’était vrai. El resultado fue fulminante: se convirtió en un bestseller, fue traducido a 38 idiomas y Dreamworks la convirtió en una exitosa película. También es autor de Où es-tu?,Sept jours pour une éternité…,La prochaine fois, Vous revoir, Les enfants de la liberté, Mes amis mes amours, Las cosas que no nos dijimos (Planeta, 2009), El primer día (Planeta, 2010) y La primera noche (Planeta, 2011).

-Andrew Stillman ya ha protagonizado otra novela. ¿Hay detrás de este libro la intención de una serie?

-No me gusta quedarme en un solo género. He escrito libros infantiles, de amor, también dos libros de aventuras y este es un thriller. Me gusta hacer eso. El lector no sabe qué se va a encontrar. Ese es mi trabajo: contar una historia diferente cada vez.

-La estructura es casi como un montaje cinematográfico. Adelanta y retrocede. ¿Fue deliberado?

-La verdad… no. Se debe quizás más a la naturaleza del thriller. Muy a menudo me dicen que escribo de manera muy cinematográfica. Lo cual me hace muy feliz. Porque creo que es la definición de lo que ser novelista: crear imágenes con palabras. Es algo complicado de hacer. Cuando haces cine haces una imagen con imágenes, una voz con la voz… Quizás parezca estúpido lo que digo, pero cuando escribes tienes que hacer música con palabras, voces con palabras, imágenes con palabras. Cuando leo novela el siglo XVIII o incluso Don Quijote siento que veo una película y en ese tiempo el cine no existía. Cuando lees a Hemingway, por ejemplo, ves una película y eso es lo que un novelista debe conseguir. En mis libros nunca verás la descripción física de ningún personaje. No sabes el color de pelo de Stilman o de ojos de Valérie. Mi trabajo no es decir Andrew Stilman está triste o no. Mi trabajo es hacer que lo sientas. Lo que verdaderamente importa en un personaje es cómo lo percibes.

"Cerca del 90% de las series están inspiradas en la manera de escribir del siglo XVIII y XIX".

-Es curioso que la gente reniegue de la novela realista pero que vea series cuya estructura de personajes e historia se asemeja mucho a la novela decimonónica.

-Estoy totalmente de acuerdo. Cerca del 90% de las series están inspiradas en la manera de escribir del siglo XVIII y XIX. Incluso, creo que muchos novelistas de hoy admiten que las series de televisión les inspiran, justamente porque están basadas en ese patrón. En Estados Unidos son bastante conscientes al respecto, predominan las historias conducidas por personajes. En los 80, estaba considerado algo demasiado popular para ser considerado inteligente cuando es, probablemente, de las cosas más difíciles de construir. Incluso, la literatura griega o la literatura del renacimiento está basada toda en el peso de los personajes.

-¿Cuál es la naturaleza de Stilman como personaje?

-Es un pesado. Es un tipo fuerte en lo que a su trabajo se refiere pero se aterroriza cuando está frente a una mujer. Su relación con la libertad y la verdad es tan importante para él que lo imbuye en un proceso de autodestrucción.

-¿Por qué escogió la dictadura argentina como trasfondo?

-En cada libro me gusta cambiar de género, porque lo que me lleva a una historia es precisamente cuál es la historia que hay detrás de ella. ¿Qué queda de una historia cuando terminas de escribirla? Si ponemos como ejemplo el thriller, por ejemplo: debemos entenderlo como un marco en el que hay juego, engaño, pistas pero no pasas meses trabajando sólo para eso. Sea una historia de amor o un thriller, el propósito es usar ese marco para decir algo más profundo, la relación que esa historia tiene con nuestras vidas y la libertad que nos ha sido concedida. Me sorprendía y me sigue sorprendiendo que los argentinos pasaron de vivir en una democracia a una dictadura. No puedo imaginarme crecer en un país donde no exista la democracia. Y hoy ni siquiera votamos. Las elecciones europeas, por ejemplo, en Francia todo el mundo se lleva las manos a la cabeza porque hay decisiones importantes, pero sólo el 25% ha dicho que votará. ¿Realmente le interesa la democracia a esta gente? Se quejarán si gana la derecha, pero … ¿cómo no va a ganar si los que nunca dejan de votar son los radicales y ellos se quedan en casa?. Por eso escogí la historia de Argentina. Quería el lector se identificara con lo que pasó a las personas: nos podría pasar a todos.

"A veces creo que lo del bestseller es algo que han inventado los que no venden libros para sentirse mejor".

-¿Se considera usted juzgado por ser un bestseller?

-Sin duda. Pero es un buen insulto que te digan que vendes libros. La verdad es que siempre surgirá sospecha. Si has vendido tantas copias, entonces no eres bueno. A veces creo que es algo que han inventado los que no venden libros para sentirse mejor. Lo que importa, la verdad, es lo que escribes. Piensa en cualquier trabajo: lo haces por amor. Si tienes éxito, la gente no tendría que pensar que tu éxito te hace peor. Uno de los grandes regalos de escribir es que supone un ejercicio de libertad, incluso más que hacer cine. La única manera de mantener esa libertad es escribir con humildad si no, el escritor se convertirá en una posa. Lo que es o no es literatura no es una decisión del escritor, del editor o del número de ejemplares vendidos. El único que puede opinar es el lector. Y si algo estoy seguro es que la mayor alegría de un escritor es que lo lean en vida. No cuando haya muerto.

-Comenzó a escribir a los 39. Ya era un hombre maduro. Usted no era u jovencito de 20 años que idealizaba la literatura.

-A su manera sí. Porque fu un lector muy joven. En mis años de adolescencia y juventud no había muchas cosas que hacer salvo leer. Hoy, cuando vas en el tren o el avión, ves sólo tres personas leyendo, el resto va viendo películas, escuchando música, tuiteando. Yo sí idealizaba la figura del escritor. Mi primer manuscrito lo escribía cuando tenía 17 años. Lo que ocurre es que era demasiado malo.


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