Cultura

Gustavo Martín Garzo: "Nuestra época le ha dado la espalda a la culpa”

El escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo vuelve a la novela  con Donde no estás (Destino), un libro en el que reflexiona sobre los años de silencio y crímenes de la posguerra española a través de la historia de una familia en Tierra de Campos.

El escritor Gustavo Martín Garzo.
El escritor Gustavo Martín Garzo. EFE

Los fantasmas vienen del mundo de los deseos frustrados, de aquello que quedó por vivir y que regresa insatisfecho, incompleto. De ahí que la literatura de fantasmas surja, acaso, de la incapacidad humana para aceptar la desaparición completa de alguien. “No podemos renunciar a los muertos porque no podemos renunciar al deseo. Somos nosotros quienes les hacemos regresar. Los llamamos sin darnos cuenta”, asegura el escritor Gustavo Martín Garzo, quien en su más reciente novela Donde no estás (Destino), reflexiona sobre los años de silencio y crímenes de la posguerra española. "Nuestra época le ha dado la espalda a la culpa, a los muertos", asegura.

Los fantasmas vienen del mundo de los deseos frustrados, de aquello que quedó por vivir

En plenos años sesenta, y tras la muerte de su madre, Ana vuelve a Villalba de los Alcores para hacerse cargo de su abuela, una mujer poderosa e inflexible que llega a sus últimos días entre nubarrones de recuerdos y vapores de vejez.  Ana se irá enterando poco a poco de los secretos familiares y de ese pasado sobre el que nadie quiere hablar y que guarda relación con los crímenes que se cometieron en la guerra civil y en los primeros años de la posguerra. En sus pesquisas dos elementos serán clave: el cuaderno que le ha dejado su madre antes de morir y las apariciones de una misteriosa mujer a la que Ana espera, pacientemente, todas las noches.

La protagonista del libro va descubriendo cosas que tienen que ver con ella. Los motivos por los que sus padres se separaron, la oscura historia de su tío Orestes –el hombre que espiaba a su mujer desde la habitación contigua-, la locura de su abuela, a la que todas las tardes sube a leer un libro de oraciones. A través del eco del pasado, del desagravio, Ana descubre los crímenes que se cometieron durante de la guerra, los fusilamientos clandestinos, los enterramientos en el monte. “Descubre que vive rodeada de muertos. Muertos que se resisten a desaparecer”, asegura Martín Garzo.

"Nuestra época le ha dado la espalda a la culpa, a los muertos"

“Aquella guerra lo cambió todo. Las estaciones, el orden de los días, los parentescos. Todo lo mezcló: las cartas de los novios con  las delaciones de los vecinos, la lujuria con las canciones de cuna, el agua bendita con los asesinatos. Nada volvió a ser igual, todo quedó manchado por la culpa. Fue como cuando Caín mató a Abel con la quijada de un asno: el mundo cambió para siempre”, escribe Martín Garzo en las páginas de Donde no estás, una novela que se abre paso también al amor a través de un personaje como Sara, a juicio de Martín Garzo, el verdadero eje de esta historia.

La novela está situada en Villalba de los Alcores, un pueblo de Valladolid perteneciente a la comarca de los Montes Torozos y a la de Tierra de Campos, una zona "mítica" para este escritor porque en ella pasó su infancia. "Es mi paisaje –asegura-. En Tierra de Campos hubo una represión feroz. Los vencedores fueron eliminando sistemáticamente a todos los que no pensaban como ellos, y todavía hoy los montes están llenos de fosas con cadáveres que no se han sacado", afirma.

"En Tierra de Campos hubo una represión feroz. Los vencedores fueron eliminando a todos"

De algo está seguro el novelista castellano: “Nuestra época ha dado la espalda a la culpa. Solo así se explica que todavía en algunas de nuestras ciudades se conserven los símbolos fascistas, y que se vea una amenaza contra la paz social el que los hijos de los asesinados, ahora unos pobres ancianos de noventa años, quieran recuperar los restos de sus familiares desaparecidos entonces. ¿Qué pasó realmente en ese tiempo para que todavía andemos así?”.

Es necesaria la ficción para hablar de todo lo que el relato de la historia no sabe explicar. Esa es la opinión de Gustavo Martín Garzo, escritor reconocido con el Premio Nacional de Narrativa, el premio Nadal, el Castilla y León de las Letras y el Miguel Delibes, quien se dio a conocer en 1994 conEl lenguaje de las fuentes, la novela que se alzó con el Premio Nadal de aquel año.


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