Cultura

Antonella Cilento: "Los hombres se han convertido en seres débiles, muy pero muy débiles"

La autora italiana, finalista del Premio Strega, publica en España 'Lisario o el placer infinito de las mujeres' (Alfaguara), una historia ambientada en el Nápoles del virreinato español que aborda los temores masculinos heredados frente al poder de las mujeres.

La autora italiana, finalista del Premio Strega.
La autora italiana, finalista del Premio Strega.

La escritora napolitana Antonella Cilento desembarca en España con Lisario o el placer infinito de las mujeres, editada por Alfaguara, una historia ambientada en el Nápoles del virreinato español, en los primeros años del siglo XVII, una ciudad de revueltas y epidemias y en la que la historia de una mujer, Lisario Morales, sirve como metáfora el temor que han sentido los hombres hacia lo femenino. Así lo asegura Cilento en esta entrevista: "Los hombres se han convertido en seres débiles, muy, pero muy débiles".

Enmarcada en la novela histórica, el libro cuenta la historia de Lisario Morales, una joven súbdita de noble cuna del Virreinato español que lee a escondidas a Cervantes y escribe cartas a la Virgen para aliviar su soledad. Cuando, siendo aún casi una niña, sus padres deciden casarla con un anciano, finge dormirse y no despertar. Tras meses de oraciones, la familia Morales busca la ayuda del médico catalán Avicente Iguelmano, quien gracias a una terapia tan ilícita como secreta, cura a Lisario. En agradecimiento, los padres se la entregan como esposa. Comienza Avicente a utilizar a Lisario como experimento para determinar el misterio del placer femenino.

Finalista del prestigioso Premio Strega –el premio literario más prestigioso en Italia, concedido a autores como Natalia Ginzburg, Lampedusa o Pavese-, Lisario o el placer infinito de las mujeres, deja muy claro que ya entonces, como ahora, los hombres temían el poder sexual de las mujeres.

-¿Novela erótica o histórica? Parece que ambas. Pensando en determinados fenómenos editoriales: ¿Siente pacatería en la nueva ola de 'literatura erótica'?

-Deseaba escribir una novela completa, como lo es la idea original de la propia novela, sin connotaciones de género; por tanto, novela histórica, pero también novela picaresca, novela teatral y barroca, y novela bizantina, de aventura y amor, así que también erótica. No me gusta y no me identifico con ningún género específico. Pienso que la preponderancia de los géneros está fragmentando la novela, reduce sus posibilidades. Y, además, la vida incluye el erotismo al igual que muchas otras cosas.

"Basta ya de quejarse y reclamar; hay que hacer y ser por lo que se es, simplemente y sin compromisos"

-Dice que los hombres están aterrorizados de lo femenino en general, en cualquiera de sus manifestaciones. Su novela prueba que así ha sido desde siempre. ¿Nuestros avances han sido tales?

A los hombres les asusta, y mucho, lo femenino. De lo contrario, no perseguirían con tanto empeño la homosexualidad y la transexualidad, además de a las mujeres. Cierto es que en la época de Lisario el tema era mucho más serio y la revolución feminista del siglo XX ha cambiado las reglas del juego. Sin embargo, es una revolución que ni ha terminado ni se ha conseguido. Lo que tiene que cambiar es el punto de vista de las mujeres. Basta ya de quejarse y reclamar; hay que hacer y ser por lo que se es, simplemente y sin compromisos.

-Lisario es una mujer adelantada a su tiempo: escribe, lee a escondidas. Vive en el siglo XVII pero es contemporánea. ¿Acaso la marginación a la que hemos sido sometidas las mujeres ha funcionado como empujón permanente hacia la modernidad?

-Desde siempre, las mujeres han encontrado sistemas para responder a su marginalidad. Unas veces usan su cuerpo para protestar, como le ocurre a Lisario con su narcolepsia; otras, el arte para afirmar su propio punto de vista sobre el mundo, ya se trate de escritura, de música, de pintura o de canto. La gran frustración acumulada durante siglos y milenios a veces se ha traducido en un sentimiento de culpa permanente, en la necesidad de hacerse pequeñas por miedo a no ser amadas; en otras ocasiones, en una capacidad de reírse y burlarse del poder público y privado que las ha aplastado. Cierto es que siempre se necesita una gran autoestima, y después de tanto tiempo, a muchas mujeres todavía les cuesta encontrarla.

-El terror que siente Avicente a que los hombres pierdan el control del poder, parece imposible que se lo plantease alguien en aquel siglo. ¿O No?

-Es verdad. Avicente tiene miedo de algo que todavía está lejos de suceder. No obstante, en esos mismos años, Molière siente la necesidad de burlarse de las grandes escritoras francesas y de las damas de la corte llamándolas femmes savantes (mujeres eruditas). Existe una sensación servil de miedo en los hombres, que siempre han confiado en las mujeres y después temen ser aplastados por ellas. Un cliché del machismo es que, en el fondo, las mujeres siempre han decidido todo y a escondidas. Un juego peligroso y sutil.

"En nuestra sociedad, los hombres se han convertido en seres muy débiles, por razones económicas o de carácter social, y reaccionan exactamente como sus antepasados, con vejación y sangre"

-Asegura incluso que ese miedo, casi histórico, es la gasolina de los actuales maltratadores.

Sí: violadores, maridos que pegan o matan, asesinos de mujeres… Todos ellos son el resultado de un miedo enorme y colectivo. En Italia existe un término recién acuñado: feminicidio; no sé si también existe en España. De hecho, los casos de violencia que inundan los medios de comunicación casi siempre están ligados a miedos profundos, a inseguridades, al temor de ser abandonados, traicionados. En nuestra sociedad, los hombres se han convertido en seres muy débiles, por razones económicas o de carácter social, y reaccionan exactamente como sus antepasados, con vejación y sangre.

-El poder sexual femenino está llamado por la pulsión, el eros... ¿La capacidad femenina para alojar vida cree que potencia esa pulsión?

-Solo las mujeres pueden crear, aunque no solo con el propio cuerpo. Desde la antigüedad son quienes tejen la vida cotidiana, narran historias; son el nexo y aglutinante para la familia y el grupo. Dar vida es, sin lugar a dudas, un poderoso impulso del eros y de la supervivencia, pero tampoco excluye otros aspectos de la creación. Seguramente somos un motor del mundo muy potente. Por este motivo, Avicente tiene tanto miedo de Lisario y por ello Lisario consigue mofarse de todos, reírse de quien intenta vejarla sin conseguirlo. Al final, es la única que es libre en un mundo de hombres más fuertes que ella solo en apariencia.


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