Cultura

Un libro para aclarar las cosas a quienes son de izquierdas o derechas ‘de oídas’

En noviembre de 2015 se cumplen cuarenta años de la muerte de Francisco Franco. Un libro dirigido por el historiador Julián Casanova ofrece una visión del dictador para todos aquellos que nacieron después de su fallecimiento en 1975.

Una imagen de las manifestaciones del 15M. ¿Son las nuevas generaciones conscientes de lo que significó Franco y el franquismo?
Una imagen de las manifestaciones del 15M. ¿Son las nuevas generaciones conscientes de lo que significó Franco y el franquismo? Gtresonline.

Muchas decisiones y posiciones políticas son heredadas. No es una regla, pero sí una característica que domina en la educación ideológica española; así lo considera el historiador Julián Casanova. Puede que un chico de 19 años arrastre sus largas rastas a la vez que gesticula, entusiasta, a favor de una República que no conoció. E incluso que un repeinado señorito de castellanos y jersey al hombro, parodiando a la abuela, pida la resurrección del caudillo. Y aunque éste sea un ejemplo que echa mano de los tópicos, no está del todo lejos de la realidad.

Muchas simpatías y antipatías vienen dadas por las afinidades políticas familiares y no como resultado de una experiencia ideológica e históricamente más elaborada, de ahí que ocurra –más a menudo de lo que debería- un fenómeno de desconocimiento casi militante. Buena parte de la historia política del siglo XX español –la Guerra Civil, Franco o la Transición- se dirime en esa ecuación que se hace todavía más visible, 40 años después de la muerte de Francisco Franco, en pleno despedazamiento del régimen consensuado durante la Transición.

Muchas simpatías y antipatías vienen dadas por las afinidades políticas familiares y no como resultado de una experiencia ideológica e históricamente más elaborada

Con el fin de hacer un recorrido riguroso a través de la figura de quien gobernó España bajo un régimen autoritario durante ese largo y decisivo período de la historia de España en el siglo XX, Casanova reúne en 40 años con Franco (Crítica) a autores como Paul Preston, Ángel Viñas, Borja de Riquer,José Carlos Mainer, Mary Nash o Agustín Sánchez Vidal, quienes analizan las facetas más relevantes de aquel régimen cuyo único signo coherente fue la encarnación del poder en una sola persona.

Se trata de un balance de la dictadura de Franco para “un público amplio”, según Casanova: es decir para aquellos que no vivieron ni la muerte del dictador ni los años siguientes a ésta. El énfasis recae en los personajes más relevantes de la dictadura, en las diferentes etapas históricas y en temas transversales que, desde la literatura al cine pasando por las políticas de género o aquellos temas que puedan interesar a los lectores en la actualidad. En sus páginas, asegura Casanova, se busca conectar historia y memoria, cine y literatura. Una visión más total que sólo histórica.

"Está claro que existen muchas contradicciones entre los mitos que el mismo Franco y sus propagandistas crearon"

Porque si algo predomina en una época tan larga como decisiva es el profundo desconocimiento y una enorme confusión. Ya lo explica con extremada lucidez el escritor Ignacio Martínez de Pisón en el prólogo del libro. "Está claro que existen muchas contradicciones entre los mitos que el mismo Franco y sus propagandistas crearon a lo largo de su vida y la realidad que subyacía al mito. El hecho de que los mitos fueran propagados gracias al control sobre los medios de comunicación y que el sistema educativo constituía una especie de lavado de cerebro nacional, explica por qué persisten los mitos en ciertos sectores de la población y de la clase política".

Un Franco ideológicamente gris, por no decir camaleónico –y hasta oportunista- emerge en las páginas de este libro. ¿Qué fue Franco? Bueno, mejor habría que preguntar qué no fue. Según el editor del volumen, Casanova, Franco no es un fascista "pero simpatiza con Hitler y Mussolini hasta que estos caen" en 1945; no es falangista, "pero hasta el final de su régimen utiliza el recuerdo" del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera; "tampoco es monárquico", pero se vale de la monarquía como estructura de poder y de hecho, a partir de 1947, configura a España oficialmente como un Reino, sin rey.

Un Franco ideológicamente gris, por no decir camaleónico –y hasta oportunista- emerge en las páginas de este libro

Todo ello conforma un régimen tan dictatorial como variable, que a la vez que repudió a los EE.UU. como símbolo de la democracia liberal, una década después –a las puertas de la Guerra Fría- buscaba una alianza. Estos bandazos se ven incluso en el cine, una de las grandes aficiones de Franco. En su aportación en el libro, el catedrático de Historia del Cine de la Universidad de Zaragoza, ensayista y guionista Agustín Sánchez Vidal, cuenta las dos versiones que existen de una misma película para corregir estos devaneos. Se trata de Raza, un filme oficial y propagandístico, dirigido por José Luis Saénz de Heredia, a la sazón primo de José Antonio de Rivera y con guión de Franco (usó el seudónimo Jaime de Andrade). De ese largometraje se hicieron dos versiones: aquella donde el franquismo marca distancia con EE UU y otra donde ésta se matiza.

El historiador de la literatura y crítico literario español, doctor en literatura española y catedrático José Carlos Mainer, aporta un magnífico recorrido de cómo reflejaron las letras y el pensamiento lo que ocurría entonces en España. Mientras el franquismo buscaba inventar una España nueva –sin pasado, sin la ilustración del XVIII ni el liberalismo del XIX, mucho menos el socialismo del siglo XX-, la literatura española pasó de la épica y la Literatura de la Victoria, a la literatura de posguerra, “menos triunfalista y más acongojada”. Sobrevinieron los años de los héroes, las sagas editoriales de héroes y tebeos, así como la eclosión de las novelas de Corín Tellado, que en 1946 publicó con Bruguera su primer relato.

En aquella ‘España Nueva’ resultante de una mezcla de amputaciones y rectificaciones, se construyó sin embargo una necesidad literaria mucho más fuerte, confeccionada con deliberado manierismo, en algunos casos para que las páginas escaparan al largo y afilado –aunque no especialmente brillante- lápiz rojo de la censura franquista, como fue el caso de Benet, hasta la sensación generacional de un abatimiento y un pesimismo reflejados desde la poesía de Jaime Gil de Biedma hasta Miguel Delibes.

La visión se complementa con un análisis demoledor que hace el hispanista Paul Preston acerca del personaje que Franco construyó de sí mismo. "Franco superaba ciertas dificultades en su vida a partir de crear personajes o máscaras con los que él se identificaba, detrás de los cuales se escondía, cual mago de Oz, para actuar libre de sus inseguridades naturales o incluso libre de la realidad", sentencia en Franco: mitos, mentiras y manipulaciones, en el que asegura que Franco es posiblemente el dictador europeo menos conocido, acaso por su gris y marginal figuración política más allá de España.


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