Cultura

Barraycoa crea la novela satírica de una Cataluña independiente y musulmanizada

El último catalán (Stella Maris), de Javier Barraycoa, es una novela que hace las veces de sátira y pretende apuntar una ácida crítica no sólo al catalanismo, sino a cualquier nacionalismo. Ocurre en el año 2083, en “la República Islamodependiente de Cataluña (RISC)” que celebra el 50 aniversario de su separación de España.

Un detalle de la portada de El último catalán.
Un detalle de la portada de El último catalán.

Barcelona, año 2083. En una Cataluña independiente y musulmanizada, un humilde campesino, José Casademunt, recibe una notificación de expropiación de su masía. Consternado, acude a  Barcelona -conocida como La Babilonia- a enfrentarse a la Administración. Así comienzaEl último catalán, una novela que hace las veces de sátira y con la que Javier Barraycoa pretende hacer una ácida crítica no sólo al catalanismo, sino a cualquier nacionalismo.

Construida con los elementos de una distopía, Barraycoa echa mano del Orwell de Rebelión en la granja y 1984. La galería de personajes secundarios no escatima en mordaces alusiones y esperpénticas cabriolas. Un Messi budista, un gobierno desbocado, una estirpe catalanista –proyección de los Pujol-, una ciudad desdibujada en el exceso de todas las culturas, menos la española.

Barraycoa intenta el humor y la exageración. Y lo consigue, al menos en lo que a la hipérbole se refiere.

Profesor y anticatalanaista “no furibundo”, asegura él, Barraycoa niega que ésta sea una novela españolista. nada de eso. Es la prueba de que el humor es el arma perfecta para combatir cualquier idea fija. “Es una sátira sobre una Cataluña hipotéticamente ya independiente. A partir de ahí, desarrolla una crítica a cómo sería una Cataluña dominada por el nacionalismo”, asegura Barraycoa ante un plato de cocido madrileño en el restaurante Lardhi, el lugar elegido por el sello Stella Maris para presentar la novela.

Escrita en un tiempo récord –quince días- en esta primera novela Barraycoa intenta el humor y la exageración. Y lo consigue, al menos en lo que a la hipérbole se refiere. “Esta obra –comentó Juan Manuel de Prada durante la presentación– es una sátira que denuncia y fustiga los vicios, que pone el dedo en la llaga de ese galimatías de las nacionalidades”. Aunque tiene una “mirada feroz”, según Prada, Barraycoa consigue también una visión “piadosa de esta realidad penosa a la que nos han llevado las oligarquías políticas que padecemos. Y no solo las catalanas”.

“Los catalanes sabíamos reírnos de nosotros mismos”, asegura Barraycoa.

Sin duda un libro beligerante, El último catalán ilustra en José Casademunt el símbolo del hombre que lucha por su libertad frente a un “Estado invasivo que pretende controlarlo todo”. Sin embargo, Barraycoa pretende ir mucho más allá al señalar cómo una “construcción nacional” produce una “desnaturalización de la identidad catalana, hasta tal punto que el protagonista ya no se reconoce en esa sociedad”.

“Los catalanes sabíamos reírnos de nosotros mismos”, asegura Barraycoa. Según el escritor hay que desdramatizar la situación y utilizar el humor como herramienta para la reflexión.  Barraycoa, quien es doctor en Filosofía y director de Estudios de Ciencias Políticas en la Universidad CEU Abat Oliba, ha  sido profesor de la Universidad de Barcelona durante dieciocho años.

Barraycoa da así un paso al frente y pasa de sus estudios de la postmodernidad a la ficción. Entre otros títulos, es autor de Doble abdicación (Stella Maris, 2014), Cataluña Hispana (2013), Historias ocultadas del nacionalismo catalán (2011) —más de 15.000 ejemplares vendidos–, Los mitos actuales al descubierto (2009), Sobre el poder. En la modernidad y la posmodernidad (2001), y La ruptura demográfica (1998).


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