Cultura Marta Rivera, escritora y candidata a las primarias de C’s: 'Si Larra se asomara a la España de hoy, no creo que se llevara un gran susto'

Escritora, periodista y ahora candidata independiente por Madrid en las primarias de Ciudadanos para las elecciones generales, habla en esta entrevista de su salto a la política, pero también de la lectura ciudadana del quehacer cultural.

Cuatro independientes, entre ellos la escritora Marta Rivera de la Cruz (Lugo, 1970), acuden este fin de semana a las primarias puestas en marcha por Ciudadanos para elegir a los candidatos de cada una de las circunscripciones para formar parte de las listas en las próximas elecciones generales. El proceso finaliza este sábado, a las ocho de la tarde. Ella, para quien todo essto ha resultado demasiado repentino, asegura que no se veía en éstas ni siquiera hace diez semanas atrás.

En Marta Rivera, una voluntad de intervenir se confunde con el gesto de quien no quiere hacerse ilusiones

Sentada en un sillón mullido, rodeada de libros y vigilada a lo lejos por el retrato de un James Joyce que inspecciona un manuscrito con una lupa –es una foto mítica que fue portada de la revista Time-, la autora gallega habla de este salto a la política entre el escepticismo y la ilusión. Y aunque diga que se ha presentado porque ha sido el propio Albert Rivera quien se lo ha pedido, algo en su discurso no cuadra. Una voluntad de intervenir se confunde con el gesto de quien no quiere hacerse ilusiones. “Esa es la razón principal para dar un paso al frente: que no me está gustando el camino que está tomando este país y ya no basta con verlo desde fuera”, quien dice eso de esa manera tan resuelta no parece estar tan dispuesto a volver a casa así como así.

Hija del periodista lucense Francisco Rivera Cela, estudió periodismo en la Universidad Complutense. En 1996, se hizo con su primer premio: el JB de Novela Corta, así obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Oxford. Allí comenzó a escribir Que veinte años no es nada, con la que ganó el Premio Ateneo Joven de Sevilla y en la que narra la atracción que Luisa siente por su escritor favorito, un hombre veinte años mayor que ella. En 2006 fue finalista del Premio Planeta con la novela En tiempo de prodigiosa os.

-Escritores y política es un binomio nada novedoso. Sin embargo, ¿por qué decidió asumirlo? ¿Por qué meterse a pie de obra, a pico y pala, con la realidad?

-Diría más bien exponerse, perder la independencia de la que siempre presumí. Nunca tuve la vinculación directa con ningún partido, siempre me sentí más libre para hacer lo que quería y ahora, al presentarme a las primarias de un partido político, ya es diferente. Pero creo que el momento lo requiere también. Es un momento muy delicado, en el que la gente ha perdido la confianza en las instituciones y la vida pública está degradada. Cuando le preguntas a la gente por los principales problemas del país, uno de ellos son los políticos. Te das cuenta de que las cosas están entrando en una deriva, con la que hay que decir: a lo mejor yo puedo hacer algo. Esa es la razón principal para dar un paso al frente: que no me está gustando el camino que está tomando este país y ya no basta con verlo desde fuera.

"En algún momento tendré que plantearme si me afilio a Ciudadanos y lo haré, por supuesto"

-¿Por qué Ciudadanos y no otro partido?

-Es un partido nuevo. Los partidos que están naciendo ahora lo hacen de otra manera. Demandan una claridad y una transparencia que a lo mejor no se pidió a los otros.

-¿La fórmula de la candidatura independiente la blinda?

-No, quizá de manera formal. Pero es como una pareja con la que estás, pero sin casarte. El no tener el papel del registro no quiere decir que te sientas menos unido o comprometido. En algún momento tendré que plantearme si me afilio a Ciudadanos y lo haré, por supuesto, llegado el momento. Pero creo que es una formalidad. Mi compromiso no es menor por no estar afiliada a un partido.

-¿Aunque no gane se afiliará a Ciudadanos?

-No lo sé, para mí todo esto ha sido muy sorprendente, ha ocurrido muy de prisa. Todo el mundo sabe que si me he presentado a las primarias de Ciudadanos ha sido porque Albert Rivera, a quien conozco desde hace mucho tiempo y he entrevistado varias veces, me lo pidió. Todo ha sido tan rápido que no he podido tomar ciertas decisiones, veremos qué pasa a partir del domingo.

-¿Se vio hace diez años metida en unas primarias?

-No me veía metida en unas primarias ni siquiera hace diez semanas.

-Ya no se puede arrepentir.

Ajá. Ya es demasiado tarde para arrepentirme. Quedan unas horas y a lo mejor vuelvo a ser las persona de antes, que no tenía nada que ver con un proceso como este. El proceso de las primarias afortunadamente es corto, se sabe todo enseguida y ya.

Quedan unas horas y a lo mejor vuelvo a ser la persona de antes, que no tenía nada que ver con esto

-A usted no le es ajeno el debate político. Ya tuvo un debate con el BNG por el bilingüismo.

-Siempre he sido muy crítica con la posición de los partidos nacionalistas frente al bilingüismo y se me acusó de ir en contra del gallego, al contrario. Hablo en gallego bastante bien. Leo en gallego. Creo que ser bilingüe es una riqueza, algo a lo que no todo el mundo tiene acceso, pero sí creo que pretender que un idioma se ponga por encima de otro es absurdo, e imponerlo es todavía peor. Hay que dar libertad para que cada uno se exprese en el idioma que quiera. En Galicia, que es mi cuna, hay dos idiomas oficiales y no soy mejor o peor gallega por usar una u otra y eso es lo que siempre he reivindicado siempre.

-Lo que plantea con Galicia tiene su expresión más grande en Cataluña, de donde viene el trabajo de Ciudadanos y donde el mundo cultural ha dado un paso al frente, por ejemplo, intelectuales como Félix de Azúa. A veces se reprocha pasividad en el mundo de la cultura, ¿realmente lo cree?

-No soy nada gremial. Las actitudes colectivas las cojo con pinzas. La responsabilidad empieza y acaba en uno mismo. Yo no puedo decir: los escritores no hablan. O los intelectuales no sé qué o los intelectuales no sé cuánto. Cada uno tiene que hacer lo que dice su conciencia. Yo no puedo señalar a una persona por no dar un paso al frente o por no comprometerse, porque cada uno sabe lo que tiene y no me gusta tampoco cuando veo en los titulares ‘el mundo de la cultura apoya a no sé quién…’ No, el mundo de la cultura es tan amplio, que creo que no se puede tratar nunca de manera colectiva. Hay gente muy valiente. Ha dado usted el nombre de Félix de Azúa, que es un ejemplo y además le ha costado muy caro, y luego hay otras personas que simplemente no quieren manifestarse. No me gusta imponer actitudes éticas ni estéticas a nadie.

-Usted es periodista, ¿cómo ve a la prensa en sus prácticas políticas? Porque las hay.

-No creo que haya que estar descontento con el funcionamiento de la prensa en España. A veces echo de menos que se pueda hablar más claramente de las preferencias políticas de un medio. Envidio a los americanos que, en vísperas de unas elecciones, apoyan abiertamente a un candidato y piden el voto para él. A lo mejor tenemos que quitarnos esa ambigüedad, esa tibieza, me parece. Es decir, ya se hace, pero que lo dijera más claramente, que nos quitáramos la ambigüedad.

"No creo que haya que estar descontento en el funcionamiento de la prensa en España"

-¿Cómo se ha articulado una narrativa política de la España de los últimos diez años?¿La literatura ha conseguido a la España que iba a estallarnos en las manos?

-Sí y además bastante bien. Pero nos falta perspectiva para analizar esa narrativa. Nos faltan unos seis años. Porque además han surgido autores excelentes: Chirbes, Marta Sanz, Rafael Reig, Isaac Rosa y lo que es muy interesante verlo en perspectiva. Todavía estamos disfrutando de ellos.

-¿Qué cree que deberíamos releer para entendernos ahora?

-Tendríamos que leer o releer columnistas más que narradores.

-¡Si Larra se levantara de la cripta! ¿Qué diría?

-Creo que al final, los problemas de la sociedad siguen siendo los mismos. Yo no creo que si Larra se asomara a la España de hoy se llevara un gran susto. Los problemas son distintos, pero la base sigue siendo la misma.

-Concédanos haber mejorado algo en los últimos cien años

-¡Claro! La sociedad española de hoy es mucho mejor que la sociedad de Larra, la justicia social, la igualdad, claro.

"Yo no creo que si Larra se asomara a la España de hoy se llevara un gran susto"

-Los escritores han saltado a la política en los últimos años han sido casos distintos al suyo, lo cierto es que no prosperaron: Pombo con Rosa Díez, García Montero con IU….

-Soy una escritora, no soy una intelectual. No puedo enseñar a nadie a pensar, como Pombo. Y ciertamente el proceso de ellos ha distinto. Entre otras cosas porque el mío es particular, como este partido, que es particular. Creo unas primarias son procesos difíciles, porque son muchas elecciones hasta que llegas al final, pero es interesante y bonito. Es bueno, de vez en cuando vivir la democracia en estado puro y las primarias representan la verdadera capacidad de las personas para elegir a sus representantes

-En España, uno de cada tres españoles no abre un libro jamás, según el CIS. Eso es un dato político. ¿Cómo equiparar la experiencia lectora con la experiencia democrática? ¿cómo condiciona nuestra capacidad de leer la capacidad de decidir?

-Cuanto menos leemos, menos sabemos y cuanto menos sabemos peor decidimos. Lo que tiene que surgir es una firme voluntad de crear una ley de educación que dure para un par de generaciones. No puede ser que cada partido que llega al gobierno haga su ley de educación propia para tumbar la anterior. Eso es letal, porque las víctimas nunca son los políticos, son los niños, la educación pública. España sigue teniendo una educación pública de calidad y eso hay que pelearlo con uñas y con dientes, porque las desigualdades sociales surgen en la educación. Si hay que pensar en un pacto de Estado, debe ser por la Educación.

"Cuanto menos leemos, menos sabemos y cuanto menos sabemos peor decidimos"

-Hablemos de nuestra obra política –nos interpela- por excelencia: Quijote y, claro, de Cervantes. ¿Qué pensar de todo esto: de los huesos de su autor, de ese 60% de españoles que asegura no haberlo leído?

-España cuida mal a sus mitos y el Quijote, que ahora se intenta recuperar. Quizá la búsqueda de los sí sea una forma de recuperar a Cervantes. Una cosa hay que decir. La lectura del Quijote debe ser obligada. Es un libro que cambia toda la literatura. No sólo en lengua española. Todo lo que se escribe después del Quijote cambia de sentido. El Quijote es una riqueza y de una absoluta modernidad. Es increíble que tenga encima los años que tiene. No pasa de moda. Creo que si Cervantes fuese inglés o francés sería más cuidado, querida y reconocido.


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