Cultura

Ellos no acabaron con Franco, pero Franco sí acabó con ellos

¿Cuántas veces, y quiénes, intentaron acabar con la vida del dictador? ¿Qué castigos recibieron? Un libro hace un repaso histórico del tema. Matar a Franco. Los atentados contra el dictador, del periodista Antoni Batista y que la editorial Debate publicará este mes.

Francisco Franco fotografiado en un acto en 1970.
Francisco Franco fotografiado en un acto en 1970. Gtres

Éste es el relato de una larga espera: la de aquellos que deseaban que la pesadilla llegara pronto a su fin. Los hubo menos estoicos, aquellos que -en lugar de aguardar- prefirieron acortar ellos mismos la historia con un revés del azar o la conspiración. El grupo se dividió en dos: los que se rebelaron y los que intentaron -directamente-acabar con la vida de Francisco Franco. Paradójicamente, ellos no acabaron con Franco, pero Franco sí acabó con algunos de ellos. Ese es el sustrato de este libro: Matar a Franco. Los atentados fallidos contra el dictador, del periodista Antoni Batista y que la editorial Debate publica este próximo 12 de febrero.

 La lista de intentos de asesinatos es larga… hay quienes hablan incluso de 40 episodios. En las páginas de este libro, Batista hace especial énfasis en algunos en concreto  y acaso en aquel que tuvo mayor probabilidad de éxito, el del Palacio de Ayete en San Sebastián, en agosto de 1962. Asiduo a veranear y despachar en Donosti, Franco sentía especial predilección por este palacete. De aquí partió el dictador para su célebre encuentro en Hendaya con Adolf Hitlery ahí intentaron sorprenderlo, en varias ocasiones. La más sonada, la de ese verano.

Uno de los protagonistas de aquel atentado fue Jordi Conill Vall, el “Camarada Bonet”, de quien Batista aporta un retrato en este libro. Tras el fallido magnicidio, Conill Valls fue condenado a pena de muerte. La presión internacional consiguió que el general Francisco Franco le conmutara la pena de muerte por la de 30 años de prisión. Una de las personalidades que presionaron fue Giovanni Battista Montini, arzobispo de Milán que llegaría a ser el papa Pablo VI. Montini fue despreciado y acusado de “comunista” por Fraga.

Justo al año siguiente fue también condenado a muerte el dirigente comunista Julián Grimau. Lo fusilaron a las cinco de la mañana. Las balas empleadas -27- no fueron suficientes, fueron necesarios tres disparos más. Aquello ocurrió el 20 de abril de 1963, en Madrid. ¿El motivo? No precisamente un intento de magnicidio: fue encausado por sus actividades como policía de la Brigada de Investigación Criminal durante la Guerra Civil, más de 25 años atrás. Sin embargo, en el juicio –celebrado de forma sumaria dos días antes- le acusaron de delito continuado de rebelión.

Hubo casos no menos escalofriantes: el de los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado, que fueron condenados por un Consejo de Guerra y ejecutados el 17 de agosto de 1963 mediante garrote vil en la madrileña cárcel de Carabanchel. Ambos eran miembros de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias. Colocaron una bomba en la Dirección General de Seguridad y otra en la Delegación Nacional de Sindicatos.

Curiosamente, y a pesar del proceso puesto en marcha por al Ley de la Memoria Histórica, es poca la información publicada sobre algunos casos concretos, entre ellos el de Conill Vall. De ahí que Batista retome el que es, a su juicio, un personaje clave para entender la  evolución de la lucha antifranquista.

El 20 de noviembre de este año se cumplirán cuatro décadas de la muerte de Francisco Franco. Varios libros sobre su mandato, su vida, su personalidad, sus fortalezas y debilidades irán desembarcando en las librerías: desde Franco. Biografía del mito (Alianza), de Antonio Cazorla; 40 años con Franco (Crítica), obra de varios autores coordinada por Julián Casanova y otros títulos como el que prepara el historiador Ángel Viñas.


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