Cultura

Javier García: "En España tenemos un problema serio que no se arregla con emprendedores"

Javier García, Andrés Alonso y Abel Fernández publican el libro 'Nunca te fíes de un economista que no dude' (Deusto), que llega este martes a las librerías. Escrito con humor e ironía, este ensayo plantea otra forma de pensar la economía, aplicándola a la vida cotidiana.

Javier García.
Javier García.

Aunque muchas personas creen que no habría que fiarse de los economistas, hay quienes todavía piensan que sí. Y lo que es mejor: están dispuestos a demostrarlo, aun a pesar de las abundantes evidencias en contra. Por ese motivo, los integrantes del think tank digital Sintetia.comJavier García Álvarez, Andrés Alonso Robisco y Abel Fernández García han coordinado el libro Nunca te fíes de un economista que no dude(Deusto), que llega a las librerías este martes.

Este libro invita a no fiarse de los “gallitos que usan muchas palabras técnicas”

La capacidad de cuestionar como forma de analizar la realidad: esa es la premisa de este ensayo. Escrito con humor y ácida ironía, este libro invita a no fiarse de los "gallitos que usan muchas palabras técnicas" para apabullar, tampoco de las versiones sintéticas e interesadas que se dan de la realidad. La mejor forma de conseguir separar el trigo de la paja, afirman, ha de ser buscando la relación directa entre la economía y la vida cotidiana.

¿Qué herramientas de la economía podríamos aprovechar para dejar de fumar o para afrontar una cita romántica con éxito? ¿Cómo se puede medir la felicidad de tomar un pincho de tortilla? ¿Qué une al inodoro y al iPhone? ¿Cómo se plantea un economista una dieta o una final de fútbol apasionante…? Esas son algunas de las preguntas que plantea –e intenta contestar- este libro donde el análisis económico busca generar más y mejor debate.

Sin embargo, lo que parece sólo ameno tiene por detrás mucho, pero mucho más: un debate y una reflexión continua. "En España tenemos un problema serio que no se arregla con negocios de Internet ni con emprendedores", asegura Javier García, uno de los autores y fundadores de Sintetia.com, quien considera que es necesario partir de una premisa concreta: la necesidad de generar conocimiento. La única forma de conseguirlo es, justamente, relativizando todo aquello cuanto se nos dice.

-Nunca te fíes de un economista que no duda. Muchos dirían, directamente, nunca te fíes de un economista. 

-Cierto, y es que los economistas hemos salido muy mal parados en esta crisis. Quizá porque nos hemos extralimitado mucho en las posibilidades que ofrece nuestra profesión. Hay una obsesión por creer que el trabajo de un economista es predecir (la próxima burbuja, el comportamiento de un valor en bolsa o el crecimiento del PIB del próximo trimestre), y nada más lejos de la realidad. La economía tiene más que ver con la medicina que con la física. Cuando uno acude a un dentista porque tiene un dolor éste puede tratar de averiguar con toda su caja de herramientas por qué le duele y cómo tratarlo. Pero ni puede detectar cuál será la siguiente muela con caries (puede intuirlo pero no asegurarlo), ni sus tratamientos pueden ser 100% efectivos. Seamos humildes, no podemos predecir todo.

"Los economistas hemos salido muy mal parados en esta crisis. Quizá porque nos hemos extralimitado"

-"Creemos que se puede conectar rigor y divulgación; creemos que este país necesita ideas para hacer las cosas mejor y de otra manera", asegura Sintetia. ¿Cómo puede contribuir este libro a eso?

-En el libro, precisamente, hablamos de ciertos ámbitos donde la economía tiene mucho que ofrecer. No queríamos volver a aburrir al lector hablando una vez más de prima de riesgo, déficit o PIB. Ya sé que esta crisis ha hecho que hasta mi madre se preocupe de la prima del riesgo, el déficit o las negociaciones con la deuda Griega. Y que la economía lo ha invadido todo, y no necesariamente se explica bien. Nosotros tratamos de aportar, con el apoyo de profesionales muy competentes, conectados e inquietos. Explicar esta complejidad en la que estamos inmersos. La economía es un mar de oportunidades intelectuales porque la gran mayoría de los axiomas de los que partimos no se suelen cumplir en el mundo real. Las verdades absolutas no existen y siempre hay mucho margen para la interpretación. Es ahí donde Sintetia siempre se ha sentido muy cómoda y lo que realmente nos motiva, ayudando a pensar, a dudar, a cuestionarse los eslóganes. Hacer economía con eslóganes y 140 caracteres es peligroso.

-Este libro pretende meter el dedo en el ojo a ‘los gallitos’, a los que creen que el mundo es lineal y predecible. ¿Se han quedado a gusto?

-Los ‘gallitos’ son los listos de la clase, con corbatas y manejando riesgos, que se equivocaron estrepitosamente, y que el tiempo demostró que no eran tan listos…y ahora es clave tener un mayor dominio sobre nuestras finanzas, sobre qué compramos, cómo lo financiamos y qué riesgos asumimos. Pero no nos olvidemos, el ajuste lo han hecho los ciudadanos. Los españoles, los hogares, han reducido drásticamente su endeudamiento (a base de no consumir) y han hecho un sacrificio enorme. En cambio, con dinero público se han rescatado entidades financieras y las administraciones siguen siendo grandes instrumentos burocráticos y parece que intocables. El libro tiene ese objetivo: buscar la humildad que te da el hecho de que en economía lo fácil, lineal y sencillo realmente es una ilusión. Vamos de gallitos pero en realidad deberíamos ser más cuidadosos con nuestras afirmaciones…¡Dudemos! Es muy sano y aporta mucho combustible intelectual, aunque sea duro hacerlo.

"Los ‘gallitos’ son los listos de la clase que se equivocaron estrepitosamente, y que el tiempo demostró que no eran tan listos…"

-¿Cuántos conforman el proyecto Sintetia?

-Sintetia está compuesta por 3 socios fundadores economistas y un socio tecnológico. Nosotros y, en general, todos nuestros colaboradores, son economistas, pero también hay licenciados en filosofía o ingenierías. Todos somos profesionales y palpamos ‘desde las trincheras’ los temas que tratamos.

-Si me permite: ¿es Sintetia a la economía lo que Politikon a la política?

-Admiramos el trabajo que hacen los compañeros de Politikon, como también del equipo de ¿Hay Derecho? o Nada es Gratis. Nos gusta mucho la forma en la que abordan los temas y creemos que estamos sintonía con ellos. En Sintetia aspiramos a crear un verdadero think tank online que incorpore al mejor talento, profesionales con inquietudes y tratar de aportar aire fresco para construir mejores análisis en el ámbito de la Economía, las Finanzas y el Management.

- ¿Cuál es la visión que tiene Sintetia de la España actual?

-La crisis nos ha enseñado muchas cosas, de golpe y muy dolorosas. El acceso al crédito nos nubló. Ahora sabemos que las deudas hay que devolverlas. Creíamos que sólo es posible crecer y tener más y más, cuando si no hay pilares sólidos, no hay crecimiento posible. Hemos creado incentivos perversos, sacando a jóvenes de los institutos para meterlos en las obras, y ahora ni tienen trabajo ni tienen estudios. Eso no se arregla con negocios de Internet ni con emprendedores… tenemos un problema serio que atender y me temo que no hay otra solución que la formación y pensar en fórmulas para que esos jóvenes adquieran experiencia rápido y puedan capacitarse. Hemos aprendido que nuestro sistema fiscal echa aguas…una parte notable de nuestros ingresos públicos no volverán, porque venían del ladrillo. No somos capaces de recaudar, con impuestos incluso superiores, las cantidades de otros países, lo cual muestra un fraude muy grande y extendido. Estamos viendo cómo la desigualdad empieza a asentarse en nuestra economía y la clase política está sumida en una falta de credibilidad realmente preocupante.

"La crisis nos ha enseñado muchas cosas, de golpe y muy dolorosas. El acceso al crédito nos nubló. Ahora sabemos que las deudas hay que devolverlas"

-¿Qué acercamiento ofrece este libro a ciertas ideas o palabras con las que el Gobierno ansía levantar una épica de la recuperación?

-Ahora los datos macroeconómicos nos dicen que hay cambios, y que son positivos. Parece que sí, lo peor puede haber pasado. Pero a mí me preocupa la micro: esos parados de larga duración (jóvenes y no tan jóvenes) sin cualificación; un tamaño empresarial muy pequeño y atomizado; poca propensión a innovar (en general al riesgo) y con dificultades para exportar. Innovar y emprender son palabras de moda; parece que son las soluciones a cualquiera de nuestros problemas, pero para emprender y para innovar no todo vale. Y en España nos encanta hacer las cosas por decreto, cuando lo que se precisa es una legislación más flexible, más adaptada a la realidad y menos intrusiva. Es increíble que tengamos más de 100.000 normas vigentes, una justicia atascada y poco efectiva; un sistema fiscal que penaliza claramente al ahorro y la inversión; o que penalicemos de forma severa el trabajo (a partir de cierto nivel de renta, no muy alto, cada euro adicional parece que se lo quiere quedar el Estado).

-Emprendimiento e innovación, ¿qué hay realmente detrás de eso?

-El mundo lleva más de dos siglos en un imparable proceso de sustitución de recursos poco cualificados por tecnología. Gracias a ello, podemos dedicar nuestros esfuerzos en aquello que peor sabe hacer una máquina: diseñar productos, crear nuevas formas de hacer las cosas, explorar oportunidades y seguir buscando formas de mejorar nuestra calidad de vida. Ninguna máquina va a encontrar por sí misma la vacuna contra la malaria o la solución al cambio climático, ni siquiera va a tomar decisiones sobre qué nuevo producto funcionará en un mercado. Ello requiere de personas usando el único recurso realmente renovable que tenemos: el conocimiento. Para progresar necesitamos, por tanto, crear conocimiento y que éste se transfiera y se convierta en bienes, servicios y, en definitiva, riqueza. Y para eso hay que tener empresas, dispuestas a absorber ese conocimiento, arriesgarse y competir a una escala cada vez más global. Y ello no se logra sin emprendedores, sin gente con ‘hambre’ por buscar de forma incansable problemas y buscar los mecanismos para resolverlos a cambio de una rentabilidad.

-Hambre de progresar, por supuesto. Ganas de prosperar, también. Gente preparada, sin duda. Pero ¿cómo conseguir insertarse en un mercado de trabajo?

-Es francamente difícil ponerse al frente de una compañía, y cada día que pasa... más, porque vivimos en un mundo tremendamente complejo, competitivo, donde la diferencia no es instantánea. No nos han preparado para tener una capacidad de comunicación, de absorción de nueva información y, además, desempeñarnos perfectamente en lo que a las capacidades técnicas respecta. Lejos de la imagen del emprendedor happy que se hace rico con programitas chorras, está la cruda realidad de trabajar mucho, muy duro y de combinar capacidades humanas, sociales y profesionales. No es fácil. Yo soy el último que quiero desincentivar a nadie a buscar nuevas soluciones a nuevos problemas. Pero no quiero contribuir a esa leyenda urbana de que emprender es alguien cool y lleno de alegrías. Emprender también tiene un lado oscuro y complejo. ¿Os acordáis de aquello de que “la fama cuesta”? Pues eso…cuesta y mucho.

-¿Cómo se encuentra España respecto a otros países en ese sentido?

-En España presumimos de poner una ‘alfombra roja’ al emprendedor porque le reducen unos meses su cuota de autónomos. En cambio, en otros países no se tributa nada hasta que la empresa no ha facturado una cantidad de dinero relevante; además si se reinvierten los beneficios no se tributan impuestos de sociedades, al menos hasta ciertas cantidades, lo que hace que los empresarios tengan incentivos a capitalizar y fortalecer sus compañías porque no se les penaliza fiscalmente. En otros sitios, como en el caso del Reino Unido, hay un departamento entero del gobierno analizando dónde están las duplicidades burocráticas y qué impide desarrollar con agilidad los negocios…

-¿En definitiva?

-España necesita poner foco en cosas que son muy relevantes y que, da la casualidad, que a veces no tienen mucho impacto en el presupuesto. Necesitamos una estrategia como país pensando en lo que nos sobra y en trabajar en colocar las piezas que nos faltan, que son muchas.


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