Cultura

El antirregalo del Día de la Madre: un libro que les pone a parir, literalmente

La psicóloga argentina Laura Gutman, especializada en las relaciones personales, presenta su noveno libro: 'La biografía humana' (Planeta), una especie de manual de supervivencia emocional, dice ella. El asunto es un rebrote freudiano, a lo bestia: el universo infantil como lastre y el papel de las madres en la construcción de los afectos.

La piscóloga Laura Gutman.
La piscóloga Laura Gutman.

El discurso sobre la propia infancia, en el 90 por ciento de los casos, no es propio. Ha sido elaborado por la madre. El individuo adulto ni siquiera consciente de ello.Ese es el punto de partida de la psicóloga Laura Gutman en La biografía humana, quien intenta desactivar ese discurso"falso adquirido a través de la madre, casi siempre apartado de la realidad y que despoja al individuo de su libertad interior”. Un libro de ramalazo freudiano que llega a las librerías justo a tiempo para celebrar el día de las madres. ¡Un ensayo que carga contra ellas!

¿Desactivar el discurso de la madre ayudará a resolver los problemas del individuo? No, dice Gutman, pero va a "devolverle una mirada amplia, abierta, global y trascendente sobre sí mismo" que le ayudará a tomar las mejores decisiones para sí mismo y para su entorno. “Unos, pegamos ;otros, enfermamos. Y así vamos constituyendo nuestros personajes”, mejor dicho, sobreponiéndonos y adaptándonos. “La biografía humana es primero un sistema de acercamiento, comprensión y aceptación de aquello que nos ha sucedido. Cuando comprendemos que no hemos recibido lo que necesitábamos entenderemos por qué intentamos satisfacernos con elementos externos”.

Laura Gutman cuenta en las páginas de este libro el desarrollo de doce casos reales que muestran, paso apaso, cuáles fueron los motivos que llevaron a algunos de sus paciencias a su consulta y cómo se desarrolló la organización de la biografía humana que ella y su equipo llevaron a cabo en cada caso.

-Lleva usted más de diez libros publicados y 30 de carrera como psicóloga. ¿Cómo lo ve?

-Creo que he conseguido que la gente se piense mejor.

-Me refiero a las personas, ¿estamos más enfermos ahora que hace 20 años 

-No veo ninguna diferencia. Estamos igual. Me cuesta opinar sobre si vamos mejor o peor. Mi intención es que cada individuo, presionado por sus propios obstáculos, comprender su propia realidad. Esa es mi intuición suprema.

-Y eso es lo que pretende hacer con este libro, ajá.

-Intento describir un sistema que fui inventando a lo largo de 30 años y que fui sistematizando con el paso del tiempo. No se requiere nada para leer este libro. Es un libro complejo escrito coloquialmente.

-¿Una grajea de bienestar, un genérico de autoayuda o un recurso de emergencia?

-No es necesario pasar por angustias terribles para leer este libro. Es indistinto si alguien está en menos contacto con su sufrimiento que otros que se han hecho más próximos. Es un libro que trae apertura, sin consejos ni prejuicios. Se trata de conseguir una manera objetiva de pensarse así mismo.

-A ver si entiendo su tesis: el discurso sobre la infancia pertenece a las madres. Por tanto, si hay que ajustar cuentas es con ellas.

Es La biografía humana intentamos abordar la experiencia real del niño que cada uno de nosotros ha sido. Vamos a ver la distancia entre lo que recordamos y el presente. Si mamá dice ‘dejé mi vida de lado para criarlos a ustedes’, ella puede decir eso, pero no significa que de niño me haya sentido mimado, consentido o amado. Lo que miramos es la distancia entre la experiencia del niño y la compresión del niño.

-Pero, asumimos que a las madres nadie las enseñó y probablemente a ellas les ocurrió lo mismo.

-Claro, pero es que ninguno de nosotros en la civilización patriarcal hemos recibido aquello que como niño hubiésemos necesitado. El sufrimiento del adulto parte de la desilusión que generó no recibir aquello en la medida en que lo necesitábamos. Por eso hemos tenido que utilizar mecanismos de supervivencia. Los adultos pudimos tener una infancia horrible, pero tenemos la oportunidad de reconocerla y corregir. Un niño no: él tiene que ser amado. Los niños nacemos y lo único que esperamos es el mismo confort que tenemos dentro del vientre… quien nos la pueda procurar: la madre

-¿Le parece poco? ¿Las madres son culpables de no hacer realidad algo que es imposible?

-Yo no pongo en la guillotina a nadie. No existe el confort del vientre materno porque en esta sociedad somos unos ignorantes de nuestros propios sentimientos. Hipotéticamente, si hubiésemos sido suficientemente mimados y acompasados cuando fuimos niños, estaríamos hoy día sentimentalmente fuertes y no buscaríamos la compensación del desamparo emocional infantil.

-Dígame, entonces , si a eso vamos, la madre del copiloto de German Wings tiene la culpa de que el retoño estrellara un avión contra Los Alpes.

Estoy absolutamente segura que la infancia de ese chico fue aterradora. Situaciones hostiles. Era un hombre desesperado de amor y en esa desesperación de recibir la mirada y amparo que no recibió de su madre se mató y con él a 150 personas. Entonces obtuvo las miradas del mundo entero. Aquí tenemos que ir a mirar a la madre como figura. La semilla de todo lo que sucede después está en la vivencia de cada niño humano, y cada niño depende de su madre y ésta de la suya.

-¿Y qué me dice de los niños que maltratan?

-Si un niño crece desamparado y sintiendo que los demás le van a hacer daño, pues agrede. Todo el mundo sabe que maltratar está mal pero todo el mundo lo hace: porque no podemos hacer ni sabemos hacer otra cosa.


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