Cultura

El Ricardo III de Shakespeare, esa tragedia que convierte Juego de Tronos en una ñoñez

Murió pidiendo un caballo. No para huir, sino para adentrarse todavía más en la batalla… ¿o acaso en el largo pasillo de sus espectros? Ricardo III –un personaje interpretado por Edmund Kean, Henry Irving, Laurence Olivier, Ian McKellen o Al Pacino - vuelve ahora en la piel de Juan Diego, en el montaje de la obra de Shakespeare dirigida por Carlos Martín.

Terele Pávez, que interpreta a la duquesa de York, junto a Juan Diego, que caracteriza a su hijo, Ricardo III.
Terele Pávez, que interpreta a la duquesa de York, junto a Juan Diego, que caracteriza a su hijo, Ricardo III. Sergio Parra

“Mañana en la batalla, piensa de mí, y caiga tu espada sin filo: ¡Desespera y muere!”, le susurran los espectros de todos aquellos a quienes ha dado la espalda o les ha procurado la muerte: el duque de Clarence, ejecutado por orden suya; lord Hastings, también condenado por traición; los príncipes Eduardo V y Ricardo, sus sobrinos, a quienes torturó y asesinó en la Torre de Londres; su aliado, el duque de Buckingham, muerto también; su desafortunada mujer, Ana, a la que repudió… Todos acuden la víspera del enfrentamiento en Bosworth, donde Ricardo III habrá de desplomarse. El último monarca inglés muerto en un campo de batalla fue retratado –y vapuleado- por William Shakespeare, quien convirtió al jorobado y maligno miembro de la casa de los York en protagonista de la última obra de la tetralogía que dedicó a la historia de Inglaterra y cuyos dilemas vuelven al escenario del teatro Español en Madrid, en una versión de José Sanchís Sinisterra dirigida por Carlos Martín.

"Sin apenas ensombrecer el texto, Sanchís Sinistierra y Carlos Martín consiguen que Shakespeare retumbe en el escenario del Español"

Aunque hay quienes aseguran que la actualización de los clásicos es peligrosa, hay otros que defienden los riesgos, justamente para acercar estos textos al público contemporáneo; y eso es lo que pretende –y consigue, sobradamente- Sanchís al plantear esta versión que lleva por título Sueños y visiones del rey Ricardo III la noche que precedió a la infausta batalla de Bosworth. Apodada por el propio Sanchís como una (per) versión, la obra readapta la estructura del texto original y coloca como centro de la acción la escena tercera del quinto acto de la obra de Shakespeare, que se fusiona con algunas escenas del cuarto acto, justamente para afinar el cierre y redondear la obra. La intención es confeccionar una síntesis que permita llegar a la esencia de la tragedia: la derrota y la muerte de un ser acorralado por sus propias debilidades y conflictos. Todo ocurre la víspera de la gran batalla de Bosworth, en la que Ricardo III habrá de morir. Un hombre consumido por la ambición y el resentimiento –un conspirador nato que envidia a su hermano Eduardo e intenta quitarse del camino a quienes interfieren para quedarse él con el trono-, se prepara para la ofensiva en su tienda de campaña, acosado por las voces de quienes sufrieron su crueldad.

Sin ensombrecer el texto, Sanchís Sinistierra consigue que Shakespeare retumbe en el escenario del Español; y lo hace realzando, acaso, un acre humor que descongestiona a la vez que fortalece a Ricardo III, un personaje que arroja una luz –acaso de forma inversa- sobre todo cuanto le rodea, convirtiéndolo en un paisaje de devastación y carnicería. Ricardo III es siniestro. Se trata de un hombre deforme, alguien que parece dispuesto a hacer pagar a todos cuanto le rodean lo que le ha procurado la naturaleza, y a quien Juan Diego insufla una energía –física y mental- que mantiene, sin decaer jamás, durante las dos horas que dura el espectáculo. Le acompaña, por supuesto, un reparto excepcional en el que hay que destacar a Asunción Balaguer. A sus 89 años, la actriz devora el escenario al interpretar a la reina Margarita, viuda de Enrique V. Tiene momentos brillantes, uno de ellos cuando maldice a los demás personajes del drama como causante de sus desgracias y especialmente, en la tercera escena del cuarto acto, cuando se dirige a Isabel, viuda de Eduardo IV: "Ya que usurpaste mi lugar, usurpa ahora mi dolor". Interpretada por ella, las palabras de Margarita, más que verso parecen un esputo.

Ingenioso, divertido y brillante pero, sobre todo, moderno. Es imposible no sentir una cierta simpatía por Ricardo III

Ingenioso, divertido y brillante pero, sobre todo, moderno, resulta imposible no sentir una cierta simpatía por el Ricardo III interpretado por Juan Diego y tocado por Shakespare con la tinta de la lucidez y la crueldad. Hay quienes, como Jacinto Antón, aseguran sin embargo que el dramaturgo demonizó y exageró la malformación del duque de Gloucester con “la firme intención de glorificar la dinastía reinante de los Tudor y exaltarla como surgida de una batalla entre el bien y el mal”. Incluso Antón va más allá: “Víctima de la black propaganda de los Tudor —habría nacido hasta con dientes—, con la historia en la mano, Ricardo no parece haber sido peor que los demás personajes enfangados en la lucha por el poder en ese sangriento culebrón familiar que es la Guerra de las Rosas y que prefigura (y deja corto) Juego de Tronos (¿será el del aparcamiento en realidad el gnomo Tyrion Lannister?)”.

Porque justo lo que busca José Sanchís Sinistierra en su versión –y que ejecuta magníficamente Carlos Martín convirtiendo el escenario en un vaporoso y oscuro ensueño- es el trasfondo de la tragedia shakespeariana: más que una reflexión sobre la ambición humana, plantea una interrogación sobre eso que llamamos "conciencia, ese espejo interior, tan a menudo turbio, en cuyo azogue se reflejan y refractan los actos que nos definen ante el mundo y ante nosotros mismos”. Además de la soberbia Asunción Balaguer, acompañan a Juan Diego en este Sueños y visiones del rey Ricardo III los actores Juan Carlos Sánchez (Norfolk); Jorge Muñoz (Catesby); José Hervás (Clarence y Lord Mayor); Lara Grube (Lady Ana); Ana Torrent (Isabel); Aníbal Soto (lord River y Richmond); Oscar Nieto (Lord Lorset); Carlos Álvarez-Nóvoa (Buckingham); José Luis Santos (Lord Stanley, Hastings y el rey Eduardo IV) y la impresionante Terele Pávez, que con esa voz rota e imponente interpreta a la duquesa de York, madre de Ricardo III.

la obra

Sueños y visiones del rey Ricardo III. De William Shakespeare, basada en la dramaturgia de José Sanchís Sinisterra y dirigida por Ricardo Martín. Teatro Español - Sala PrincipalDel 6 de noviembre al 28 de diciembre de 2014De martes a sábados 20h. Domingos, 19h.Precio Entradas de 5 a 22 €. Martes, miércoles y jueves 25% dto. El día jueves 27 de de noviembre, al finalizar la representación, habrá un encuentro con el público. La entrada es libre hasta completar el aforo.


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