Cultura

Tras el plante de los Premios Nacionales, Cultura otorga el Velázquez a Esther Ferrer

Los Premios Velázquez, el Cervantes de las artes plásticas, fue concedido a Esther Ferrer. El ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, rompió con la costumbre y no se presentó al acto, argumentado que se encontraba en el debate de Presupuestos, tras el rechazo de los Premios Nacionales de Música y Fotografía.

Esther Ferrer.
Esther Ferrer. Iosu Onaindia

El Premio Velázquez ya tiene nombre para esta edición. Se trata de Esther Ferrer, artista conocida por sus performances, tanto los que ha realizado en solitario como integrante del grupo ZAJ. El galardón ha distinguido a la artista donostiarra por, según recoge el acta del jurado, "la coherencia y el rigor de su trabajo durante cinco décadas, en las que ha destacado como una artista interdisciplinar, centrada en la performance y conocida por sus propuestas conceptuales y radicales". "Pionera del arte de acción en España", el jurado reconoció el compromiso de Ferrer con el "arte como único espacio de libertad".

El anuncio se hizo faltando a la costumbre de que sea el Ministro de Educación, Cultura y Deportes quien haga público el veredicto.  Después de una semana en la que dos creadores rechazaron los Premios Nacionales de Música y Fotografía -Savall y Colita-,  el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, no acudió al anuncio del fallo del jurado. "Ha sido un tema de agenda y la coincidencia con el debate de los presupuestos nacionales en el congreso de los Diputados", explicó el secretario de Estado José María Lassalle, quien fue el encargado, junto con Miguel Ángel Recio, director  general de Bellas Artes, de anunciar el reconocimiento.

Ferrer es la segunda mujer reconocida con el galardón en la historia del premio Velázquez.

El Velázquez, creado en el año 2002 y dotado con 100.000 euros, lo concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para premiar la obra de un creador iberoamericano en cualquiera de sus manifestaciones. Ferrer, la segunda mujer galardonada con el máximo reconocimiento de las artes plásticas (la primera fue Doris Salcedo), ha asegurado que recibe el reconocimiento con  "angustia", aunque, al final, admite, ha aceptado la decisión. "Mi pretensión es pasar lo más desapercibida posible", ha declarado a la Agencia EFE.

El jurado, presidido por el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas, Miguel Ángel Recio, ha estado compuesto además por Nekane Aramburu, Federico Castro, Catherine Aimée David -del Centro Georges Pompidou-, Francisco José González Jiménez (Curro González), Anna Maria Guasch y Jaime Pulido -conservador del Museo de Arte Moderno de Bogotá (Mambo).

Pionera en el arte de la acción

Reconocida ya con el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2008, Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) -quien desde hace 20 años vive y trabaja en París- comenzó su carrera artística a principios de los años 60. En ese entonces creó junto con el pintor Jose Antonio Sistiaga, el primer Taller de Libre Expresión, germen de muchas otras actividades paralelas, entre ellas una Escuela experimental en Elorrio (Vizcaya). A partir de mediados de los años 70, retoma su actividad plástica con fotografías trabajadas e instalaciones, así como cuadros basados en la serie de números primos y objetos.

La artista donostiarra, que vive en París desde hace 20 años, comenzó su carrera en 1960.

En 1999 fue uno de los dos artistas que representaron España en la Bienal de Venecia. Desde sus inicios Esther Ferrer ha realizado performances en las que pretendía hablar de lo inadvertido y de las propiedades poéticas de acciones relacionadas con el uso de objetos como papeles, dados, la escritura y el alfabeto que han ido desplazándose a problemas asociados con la identidad, lo incomprensible de un lenguaje nuevo, pero contando con la participación del espectador.

La siempre apretada agenda del ministro Wert

Aunque el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha sido muy enfático al asegurar que la ausencia de José Ignacio Wert se debe sólo a la coincidencia del anuncio con el debate parlamentario de los Presupuestos Nacionales  y no a ninguna otra razón de naturaleza política, ésta no es la primera desaparición del ministro en actos cuya presencia resulta, al menos, institucionalmente importante.

Tras dos semanas de durísimas críticas por parte de dos creadores que rechazaron los Premios Nacionales -Jordi Savall el de Música e Isavel Steva Hernández, Colita, el de fotografía-, el gobierno de los populares no deja de recibir palabras amargas de un sector que tiene muchos reproches. Desde el señalamiento del "dramático desinterés" por la cultura, como dijo el compositor Jordi Savall, hasta la negativa de "retratarse" con Wert, el ministro de un ministerio inexistente, según manifestó la semana pasada la fotógrafa Colita.

La comparecencia de José Ignacio Wert colocaba el asunto, nuevamente en el candelero, pero como ya hizo en los Premios Goya de este año -a cuya ceremonia no acudió por una reunión de última hora en Londres-, el titular de Educación, Cultura y Deportes no tuvo que responder a ninguna de las preguntas que, en esta ocasión, la prensa dirigió nuevamente a José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura.

A la pregunta, mejor dicho preguntas -porque fueron varias- de la prensa, sobre si en esta ocasión Cultura tenía la certeza de que éste -a diferencia de los Premios de Música y Fotografía- sería aceptado, Lassalle respondió que pocos minutos antes había conversado telefónicamente con Ferrer, quien se encontraba en París.


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