Cultura

Mafalda, la niña de 50 años que convirtió a Quino en un príncipe… de Asturias

Apareció por primera vez en 1964, pero existía desde al menos 1962, año en el que su creador, el dibujante argentino Quino, comenzó a trabajar en ella. Cincuenta años después, este personaje se ha convertido no solo en el icono de una década sino en el apresto ideológico de más de uno.

La primera aparición de Mafalda ocurrió en 1964.
La primera aparición de Mafalda ocurrió en 1964.

Apareció por primera vez en 1964, justo cuatro años antes del Mayo Francés; el dato, en su caso, no es retórico. Mafalda, la niña argentina de moño y cabello negro, la misma que odia la sopa y ama a los Beatles, enseñó a generaciones enteras a hacer preguntas incómodas y dudar de todo. Fue el apresto ideológico de unos cuantos. Sus reflexiones sencillas, pero provistas de una irónica lucidez, sirvieron al dibujante para reflexionar sobre una década de muchísimos cambios: la liberación sexual; la guerra de Vietnam y la guerra fría; la cultura de masas y, por supuesto, cómo no, los regímenes autoritarios que asolaron el mundo durante la década de los setenta. Ha sido ella, sin duda, una de las razones que han llevado a su creador a recibir el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014.

Para referirse a la fuerza irónica de aquella niña de la clase media argentina, el dibujante argentino Quino dijo siempre que ella era una expresión del carácter trágico y el humor negro de Andalucía, de donde procedían sus padres. Joaquín Salvador Lavado Tejón, nacido (no se sabe si un 17 de julio o agosto, pero sí el año: 1932) en Mendoza, recibió desde pequeño el mote que lo diferenciaba de su tío Joaquín Tejón, apreciado pintor y diseñador gráfico, con el que, a los tres años de edad, descubrió su vocación.

En 1962, Quino llevaba ya cerca de una década realizando humor gráfico, cuando su amigo Miguel Brascó, humorista y escritor que había trabajado en algunas de las mismas revistas que aquél, fue contactado por Agens Publicidad con el fin de crear una tira de historietas para promocionar la marca de electrodomésticos Mansfield, de la empresa Siam Di Tella. La tira funcionaría como publicidad encubierta al aparecer en medios impresos. Brascó recordó que Quino le había comentado «que tenía ganas de dibujar una tira con chicos» y le sugirió realizar una historieta que combinara a "Peanuts con Blondie". La campaña no llegó a realizarse, pero Mafalda ya existía. 

El personaje apareció por primera vez el 29 de septiembre 1964 en el semanario Primera Planade Buenos Aires. El 9 de marzo 1965, con el paso de las tiras cómicas al periódico El Mundo se inicia el imparable éxito del personaje, que cruza las fronteras nacionales para conquistar América del Sur y luego se extiende a Europa, ganando una posición de liderazgo en el imaginario colectivo. Lectores de todas las edades aprendieron a leer con aquellas viñetas que igual ironizaban sobre el recién catapultado Fidel Castro como cuestionaban los poderes fácticos. En Mafalda, si hay un rasgo distintivo, es el hecho de que son los personajes infantiles quienes llevan la voz cantante. Los adultos están caracterizados con una cierta abnegación, mientras que los niños, valiéndose de un registro más directo y caracterizados casi como adultos -pero no por ello menos tiernos o severos-, no pierden ocasión de ponerles en aprietos.

Ya sea de pie ante su pequeño globo terráqueo o sentada ante su tocadiscos, Mafalda incomoda –especialmente a sus padres- con sus cuestionamientos sobre lo socialmente establecido y sus preguntas relativas al manejo político del mundo. Está convencida del progreso social de la mujer y lo preconiza, aunque no por ello mira a su madre –ama de casa- con cierta conmiseración. Se imagina a sí misma estudiando idiomas y trabajando como intérprete en las Naciones Unidas para contribuir a la paz mundial.

Al comenzar la historieta, Mafalda tiene cuatro años de edad, y en el mes de marzo siguiente ingresa al jardín de infantes. En los diez años de desarrollo de la historieta parece llegar hasta el tercer o cuarto grado de la escuela primaria. Y ahí se detuvo. En 1973, Quino decidió no continuar la serie.

Sólo dibujó de nuevo a Mafalda para campañas a petición de organizaciones como UNICEF o el Gobierno argentino. Así lo hizo tras el fallido golpe de Estado de 1987 contra el presidente Raúl Alfonsín –Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 1985–, cuando dibujó a Mafalda diciendo: “¡Sí a la democracia! ¡Sí a la justicia! ¡Sí a la libertad! ¡Sí a la vida!”. Su trabajo posterior ha sido recopilando en su colección de libros de humor ¡Qué presente impresentable! (2005), La aventura de comer (2007) y ¿Quién anda ahí? (2013).

Buena parte del éxito de Mafalda no se debe sólo a sus agudas observaciones. También a un reparto de lujo con los que Quino parodió a la sociedad argentina: Felipe (el soñador tímido y enamoradizo que quiere arreglar el mundo como su ídolo, el Llanero Solitario); Manolito (una caricatura del inmigrante gallego que representa las ideas capitalistas y conservadoras); Susanita (parlanchina, altiva y chismosa. Su único interés es crecer y convertirse en madre. Para ella el futuro perfecto del verbo amar es "hijitos"). También está Miguelito (enérgico, contundente y más filósofo que la propia Mafalda); a Guille (el hermano pequeño de Mafalda y el único que crece a lo largo de la tira, enamorado de Brigitte Bardot); y finalmente a Libertad (socialista convencida, es la única del grupo más radical que Mafalda), la última en aparecer, en 1970.

En 1984, invitado para integrar el jurado del Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, viaja a Cuba, donde comienza su amistad con el director de cine de animación Juan Padrón y firma un contrato con el ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos) para la realización de cortometrajes con sus páginas de humor. La serie se llama Quinoscopios, dirigidos por Juan Padrón sobre dibujos e ideas de Quino. En 1993 la empresa española D.G. Producciones S. A., en coproducción con Televisiones Españolas produce 104 episodios de Mafalda en dibujos animados de 1 minuto de duración dirigidos por Juan Padrón en el ICAIC. Las caricaturas fueron difundidas en Italia por la RAI2 y en Argentina en dos oportunidades: primero por el antiguo canal 11 y varios años después por canal Encuentro.


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