Cultura

Elena Poniatowska: "En la cultura de la pobreza se consiguen tesoros inesperados"

Ella es la cuarta mujer y el quinto autor de nacionalidad mexicana en ser reconocida con el Premio Cervantes, que recibió este miércoles en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Ante los Reyes de España, la autora pronunció un discurso teñido de compromiso social y reivindicaciones políticas.

La escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska durante su discurso tras recibir el Premio Cervantes de manos del Rey.
La escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska durante su discurso tras recibir el Premio Cervantes de manos del Rey. EFE.

Y habló de Jesusa Palancares, cómo no iba a hacerlo. La mencionó mientras claveteaba, con palabras arrastradas y nasales,  su discurso.  Vestida con un traje oaxaqueño de Juchitán, la escritora y periodista Elena Poniatowska recibió el Premio Cervantes este miércoles en Alcalá de Henares. Y lo hizo solo como ella podría: con esa cierta exageración que tanto gusta a algunos; esa puesta en escena que se vale de la mexicanidad como elogio de los oprimidos -de los que ella, claro, es la voz-.

Elena Poniatowska habló, sí, de Jesusa Palancares. Cómo no iba a hacerlo si a ella y a muchas otras como ella debe este Premio. Palancares es la protagonista de Hasta no verte Jesús mío, un personaje inspirado en Josefina Bórquez, una lavandera de la que se sirvió la escritora para plasmar la pobreza, la miseria y la invisibilidad de un México dominado por las drásticas diferencias sociales y raciales con las que Poniatowska se solidarizó desde muy pronto y en la que, valga decir, encontró una enorme cantera periodística y literaria.

Pronunció su discurso en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Lo hizo en compañía de sus tres hijos y de siete de sus nietos y ante los Reyes de España -tras dos años de ausencia acudió esta vez Juan Carlos I con la reina Sofía-. Asistieron también el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert; el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle; y el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González.

Elena Poniatowska habló, sí, de Jesusa Palancares. Cómo no iba a hacerlo si a ella y a muchas otras como ella debe este Premio.

Nacida en París (1932) en el seno de una familia aristócrata, Elena Poniatowska se convirtió -se ha escrito en este periódico antes- en dueña de una obra literaria -para algunos irregular- y de una voz periodística comprometida –a veces maniquea- con el México más castigado, al que ha mencionado una y otra vez en su discurso. “En la cultura de la pobreza se consiguen tesoros inesperados”, dijo la escritora refiriéndose a los muchos personajes que como “Jesusa, vivían a la orilla del precipicio”, uno del que ella, presurosa y militante  jovencita convertida en periodista, se apresuró a rescatarla en provecho de su propia obra literaria. Esa a la que hoy se rinden honores. Honores que ella acepta vestida con ese traje chillón como los golpes de pecho; para que se oigan bien, para que se vean mucho.   

Mencionó Poniatowska, por supuesto, a Gabriel García Márquez, recientemente fallecido;  al mexicano José Emilio Pacheco; al escritor colombiano Álvaro Mutis –solo el episodio de Lecumberri, donde estuvo preso y adonde ella y Buñuel iban a visitarle-; también a sus predecesoras: María Zambrano, la primera Premio Cervantes, exilada republicana que vivió en México; a la cubana Dulce María Loynaz, amiga de García Lorca y que hospedó en su finca de La Habana a Gabriela Mistral y Juan Ramón Jiménez y a la tercera, la novelista Ana María Matute.

“Xochitlquetzal, Nezahualcoyótl o Cuauhtémoc”. Dijo, en el Paraninfo, Elena Poniatowska. Porque el español que ella conoció fue el que hablaban "los mexicanos en la calle", dijo: el cartero, el afilador de cuchillos o el vendedor de camotes, personajes, según ella, "semejantes a los que don Quijote y su fiel escudero encuentran en su camino". Prosiguió, sin escatimar en demagogia: "¿Cómo iba yo a transitar de la palabra París a la palabra Parangaricutirimicuaro? Me gustó poder pronunciar Xochitlquetzal, Nezahualcoyótl o Cuauhtémoc y me pregunté si los conquistadores se habían dado cuenta de quiénes eran sus conquistados".

"Y me pregunté si los conquistadores se habían dado cuenta de quiénes eran sus conquistados".

Reportera, entrevistadora, cronista, ensayista y novelista, Poniatowska es autora de un universo literario marcado por la realidad social mexicana. Con La noche de Tlatelolco (1971), un libro de testimonios sobre la matanza estudiantil perpetrada por Gustavo Díaz Ordaz en 1968, Poniatowska dio voz a un país ansioso de justicia y democracia -sus entrevistas y testimonios fueron de vital importancia-. No fue ese su primer libro pero sí uno de los que trazó un antes y un después en su carrera, signada por una bibliografía dispar de la que el jurado del Cervantes extrajo su firme "compromiso con la historia contemporánea" como principal mérito.

Octavio Paz se refirió a ella como “un pájaro en la literatura mexicana", alguien capaz de entrar en todos los rincones y dar cabida a todas las voces coloquiales en su obra. Su voracidad periodística la colocó muy cerca de personajes que abrazó de manera entusiasta; aunque no sin reveses. Desde el presidente venezolano Hugo Chávez  hasta el Subcomandante Marcos, líder del grupo armado indigenista mexicano denominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que marchó sobre Chiapas el 1 de enero de 1994, que sin embargo marcó distancias con la escritora cuando esta apoyó, en 2006, a Manuel López Obrador, pupilo del Cuauhtémoc Cárdenas que provocó un cisma en el PRI y candidato del PRD a las elecciones en las que resultó ganador –tras una fuerte polémica de fraude- el panista Felipe Calderón.

“En la cultura de la pobreza se consiguen tesoros inesperados”, dijo la escritora. Sin duda. Quienes se dedican a escarbar y escoger lo que tiene que dar de sí el hoyo de la desigualdad  encuentran grandes botines que, de ser bien administrados dan para mucho. La escritora y periodista Elena Poniatowska blandió palabras y reproches con los que nadie podría estar en desacuerdo –quién puede estar a favor del brutal asesinato de mujeres en Ciudad Juárez-… una arenga que salpimentó con alusiones a Cervantes y a Octavio Paz, a Leonora Carrington y Tina Modoti, a Pacheco y Sor Juana Inés de la Cruz. Poniatowska ha hecho este miércoles lo de siempre. Subirse a un púlpito para hablar en nombre de otros.

Si desea leer el discurso completo de Elena Poniatowska, puede descargarlo aquí.


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