Cultura

Bernardí Roig, el hombre capaz de robar el alma a Vila-Matas... y a cien más como él

Los directores del Prado y el Reina Sofía aparecen retratados con harapos y profundas ojeras. Los escritores Enrique Vila-Matas o Agustín Fernández-Mallo también. Parecen locos, mendigos... ¿acaso gente despojada? Se trata de la exposición 'POETS (99 hombres y una mujer barbuda)', que inaugura el sábado en la galería Max Estrella de Madrid.

Enrique Vila Matas fotografiado por Bernardí Roig.
Enrique Vila Matas fotografiado por Bernardí Roig.

El mallorquín Bernardí Roig (1965) es uno de los artistas contemporáneos españoles más relevantes en el panorama internacional. La incomunicación del hombre moderno, la muerte o el viaje interior son algunas de las constantes en su obra, que esta vez se expresa más nítida e incisiva en POETS (99 hombres y una mujer barbuda), una exposición que reúne 100 imágenes de personas de su entorno -99 varones y una sola mujer- realizadas con una cámara instantánea y que se exhiben como parte del Festival Off de PhotoEspaña 2015.

¿Dónde radica la extrañeza del proyecto de Roig? Pues justamente en el desconcierto que generan las imágenes. Sus retratados –afamados escritores, directores de museos…- aparecen como si la vida hubiese acabado con ellos: ojerosos; presa de un rapto de enajenación o ausencia y vestidos todos con la misma y harapienta túnica. Muy lejos quedan el afamado escritor o el elegante comisario de arte. Están despojados de cualquier atributo que distinga su oficio, a qué se dedica o quiénes son. Sólo podemos verlos, con ese trapo y ese rostro extirpado de expresión.

Sus retratados –escritores, directores de museos…- aparecen como si la vida hubiese acabado con ellos

En el proyecto han participado personajes como los escritores Agustín Fernández-Mallo, Enrique Vila-Matas, Javier Montes; el filósofo y ensayista Fernando Castro Flórez; el director del museo del Prado, Miguel Zugaza o Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía. Todos acudieron voluntariamente a retratarse, así, con una cámara alemana de madera, cual seres desahuciados y desprovistos de cualquier cosa. Retomando la película Simón del desierto, de Luis Buñuel, que formó parte de su pasada exhibición.

Recupera así Roig el que ha sido un punto de partida anterior: la historia de San Simón, el ermitaño y asceta que vivió durante el siglo V y del que se vale Buñuel en esa película. Subido sobre una columna ubicada en una zona desértica de Siria, Simón se dedicaba sobre todo a la oración y a hablar con las personas que acudían a verle desde todos los rincones del mundo. La carga simbólica del personaje, que ya fue trabajado en la exposición Vox clamantis in deserto, retoma nuevamente este proyecto.

Acaso con un espectro dramático, los personajes –elegidos por Roig por considerar él que forman parte de su trayectoria vital- no aparecen propiamente en una fotografía. El montaje, de naturaleza también escultórica muestra algo así como fotografías esculpidas. Las imágenes funcionan y se presentan a través de una estructura de moldes que se posicionan en el espacio y con los que Roig intentó ahondar en la idea de duplicidad.

La exposición, que se exhibe en la galería Max Estrella, abrirá sus puertas el próximo sábado 30 de mayo hasta el 18 de julio. Ubicada en el número seis de la calle Santo Tomé, en Madrid. El horario para visitarla es de lunes a viernes, de 10 a 14 y de 16.30 a 20.30 h. sábados, de 11 a 14 horas.


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