Cultura

La Primavera Árabe no conduce a la democracia... ¡Conduce a Jerusalén!

Esa es la tesis del historiador y corresponsal jefe de la CBN News en Oriente Medio, Chris Mitchell, quien publica en España su libro Jerusalén dateline (Stella Maris, 2014), un volumen en el que ofrece una visión de conjunto de lo que ocurre en la región a través de la narración periodística y su experiencia como corresponsal.

Chris Mitchell.
Chris Mitchell.

Cuando el presidente iraní levanta un dedo, un turco ebrio tiene un sueño en la Meca o una pareja judía de Brooklyn aterriza en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, podrían parecer a simple vista una cadena de sucesos que nada que tienen ver entre sí. Pero tienen. Porque todos los caminos llevan a Israel. Ni siquiera la Primavera Árabe conduce a la democracia. ¡Conduce a Jerusalén! , al menos esa es la tesis del historiador y corresponsal jefe de la CBN News en Oriente Medio, Chris Mitchell.

En su libro Jesuralén Dateline, editado en España por el sello Stella Maris, Mitchell plantea la poderosa atracción que durante miles de años Jerusalén ha ejercido sobre el panorama geopolítico, la economía, la estrategia militar y la afiliación religiosa; un influjo cada vez más complejo. Jerusalén es el epicentro y la encrucijada. Y así como la Primavera Árabe amenaza con convertirse en un invierno islámico, también supone un riesgo para la fortaleza judía. "La frágil paz de Israel está en peligro ante las distintas facciones islámicas que compiten por el control de las naciones circundantes. Sin embargo, los musulmanes se están convirtiendo al cristianismo en cifras récord”, explica Mitchell.

A mitad de camino entre el ensayo, el análisis y la crónica periodística, Jerusalén Dateline desenreda todo esto a través de una narración que comienza justo en el corazón de la Primavera Árabe: la plaza Tahrir de El Cairo; porque aquí todo guarda una relación. El periodista Mitchell ha sido testigo de excepción de la mayor parte de los acontecimientos recientes ocurridos en la zona: las amenazas nucleares de Irán, la progresiva islamización de Turquía o las consecuencias de estos fenómenos en Israel. Comenzó a informar sobre Oriente Medio a mediados de la década de 1990. En repetidas ocasiones viajó allí para cubrir información sobre los asuntos religiosos y políticos que enfrentan a Israel con los estados árabes circundantes. En las páginas de este libro –del que ofrecemos aquí un capítulo en exclusiva- Mitchell aporta una mirada de conjunto sobre el tema.

-¿Cuáles son los grandes focos de tensión que existen en Oriente Medio? ¿Y sus orígenes?

-Se ha dicho siempre que Israel es el epicentro del mundo, que Jerusalén es el epicentro de Israel y que el Monte del Templo es el epicentro del Jerusalén. Creo que el punto de atención más importante de Oriente Medio es el Monte del Templo en el corazón de Jerusalén. Jerusalén Dateline traza este conflicto y revela que los futuros conflictos puede que se centren más y más sobre quién controla la ciudad de Jerusalén y el Monte del Templo. Ahora que los judíos tienen el control sobre el Monte del Templo como consecuencia de la Guerra de los Seis Días en 1967, es poco probable que lo cedan. Sin embargo, la presión de la Autoridad Palestina y la comunidad internacional se intensificará para que lo abandonen. Para mí esto es lo que llevará al último conflicto.

-¿Cómo definiría las primaveras árabes?

- La Primavera Árabe surgió entre la corteza de los gobiernos autoritarios árabes de todo Oriente Medio con la esencia de democracia. Pero pronto, la ley de la sharia cubrió esta bocanada de libertad. Fue especialmente cierto en Túnez, Egipto y Libia. Era una esperanza real para millones, pero ha sido usurpada por el Islam radical. En cuestión de meses, los Hermanos Musulmanes, con su sueño de restaurar lo que es conocido como el Califato Islámico, dominaron el proceso político en Egipto. Empezaron a imponer el islam que ellos querían, pero a raíz de un contragolpe histórico de los egipcios, esa marea islamista fue empujada hacia atrás. Mientras el Islam radical sufría un revés, el sueño original de libertad nacido de la Primavera Árabe aún no se ha llevado a cumplimiento en su totalidad.

-Usted explica que para muchos musulmanes el mayor sueño es la restauración del Califato. ¿Qué es y por qué sitúa al primer ministro turco como elemento clave en este anhelo?

-El califato sobre el que sueñan muchos musulmanes es la restauración del imperio islámico que una vez dominó el Oriente Medio. A lo largo de la historia, muchos califas o gobernantes controlaron extensas partes de Oriente Medio y establecieron la Ley Islámica –o sharia¬¬– basada en el Corán. El último califato gobernó durante 400 años desde 1517 a 1917 a través del Imperio Otomano. Este fue abolido por el gobernante turco Ataturk. El primer ministro turco Erdogan es uno de los que aspira a este sueño y querría restablecer un nuevo Imperio Otomano. Se ve a sí mismo como el elegido para reavivar este imperio. Se trata de un desarrollo a menudo desconocido en Occidente.

¿Han influido estos movimientos de protesta en el mundo árabe sobre el proceso de paz palestino-israelí?

-No lo parece. El proceso de paz, que comenzó con el así llamado Proceso de Oslo en los años noventa, todavía no ha logrado con éxito traer una paz genuina entre israelíes y palestinos. Como documenta Jerusalén Dateline, lo que tanto Hamás como la Autoridad Palestina dicen a su propio pueblo revela sus deseos de eliminar algún día el Estado judío. Sus declaraciones en este tema son numerosas y bien documentadas.  

- Según usted, Israel es víctima de un asedio orquestado desde distintos frentes de Oriente Medio ¿Hasta qué punto es esto cierto?

Si miras al norte de Israel, Hezbolá –respaldada por Irán- tiene más de cincuenta mil misiles apuntando a Israel. Si contemplas la frontera sur de Israel, Hamás también tiene cohetes listos para dar en el blanco en Israel. A raíz de los tres años de guerra civil en Siria, los grupos respaldados por Al Qaeda se están reuniendo en la frontera noreste de Israel. Con relación al este, Irán está persiguiendo un programa nuclear que amenaza la existencia misma de Israel. Estos frentes están en desacuerdo en muchos temas, pero todos ellos tienen un objetivo común: la eliminación del Estado de Israel. 

-La carrera nuclear de Islam, ¿qué peso tiene en todo esto?

-Como señalo en Jerusalén Dateline, Irán está poseído por un fervor religioso para preparar el camino a su mesías islámico, llamado Mahdi. Creen que con la creación del caos en el mundo actual, allanan el camino a este ser mítico del mañana. Obtener un dispositivo nuclear dará a Irán una tremenda ventaja para dominar Oriente Medio, amenazando a Israel e incluso representando una amenaza para Europa y los Estados Unidos. Acelerará del Mahdi. Por ridículo o absurdo que pueda parecer, Irán tiene ambiciones globales. Consideran a Israel como el “pequeño Satán”, literalmente, y a Estados Unidos como el “gran Satán”. Quieren imponer la marca de su Islam chiíta por todo el mundo. El mundo necesitó escuchar a Adolf Hitler en los años treinta para creer en sus ambiciones globales. Hoy, el mundo necesita tomar la palabra a los mulás iraníes porque ellos también quieren dominar el mundo.

Para leer un capítulo de Jerusalén Dateline, presione aquí.


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