Cultura

¿Es posible psicoanalizar a Kafka? Un grupo de expertos lo intentará este verano

El seminario Literatura y locura: los límites habitables intenta arrojar luces sobre la personalidad de un autor que no era loco, pero tampoco normal. Autor de una obra breve, Kafka tuvo una vida gris –trabajó en una empresa de seguros- y se hizo escritor para contraria a su padre.

Kafka trabajó como vendedor de seguros.
Kafka trabajó como vendedor de seguros.

Kakfa no estaba loco, pero tampoco era normal. Era un "indescifrable" y su devoción por la literatura era casi psicótico, según el psiquiatra Fernando Colina, quien asegura que nunca se ha topado con nadie, en la vida real o en sus estudios, tan complejo como él.

Autor de Sobre la locura y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Río Ortega de Valladolid, Fernando Colina organiza el seminario Literatura y locura: los límites habitables, que ha batido el récord de alumnos este verano en los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Según Colina, Kafka ha sido "una tentación permanente" para psicólogos y psiquiatras, pero es capaz de "tumbarles cualquier modelo" y de situarles en "el límite de la comprensión". Y no solo a ellos. En los años ochenta, asegura, ya eran más de 180.000 los estudios e interpretaciones publicados sobre un autor que solo podía vivir "en absoluta soledad".

Se hizo escritor para contrariar a su padre y quiso casarse y llegó a comprometerse hasta tres veces, dos de ellas con Felicia Bauer

Se hizo escritor para contrariar a su padre y quiso casarse y llegó a comprometerse hasta tres veces, dos de ellas con Felicia Bauer (a la que vio cinco minutos y escribió durante años), para deshacer sus compromisos otras tres. "En cierto modo solo pudo vivir de perfil", interpreta Colina.

Nacido en Praga en 1883, Kafka murió de tuberculosis justo un mes antes de cumplir los 41, trabajó en una empresa de seguros y dejó una obra publicada "muy corta" y una obra póstuma más extensa, que pidió que fuera destruida pero acabó editándose.

Colina considera que su vida y su literatura son inseparables y que sus novelas y relatos son "tan apabullantemente biográficos" como sus diarios y sus cartas. El mismo Kafka cuenta que escribiendo se "ponía a salvo y podía respirar". Le tocó vivir en un mundo "terriblemente escabroso" pero en su obra apenas hay referencias a la Primera Guerra Mundial ni a lo que tuvo que sufrir como judío. Y es que, según este psiquiatra, para Kakfa "el problema era él mismo, y la escritura, su sustento".

Le tocó vivir en un mundo "terriblemente escabroso" pero en su obra apenas hay referencias a la Primera Guerra Mundial

Y si quiso que sus escritos fueran destruidos a su muerte era porque ya no le interesaban: "Lo único que le interesaba era el instante", ha señalado. Kafka ni quiso cambiar ni pidió ayuda y llegó a afirmar que a las personas "hay que tomarlas como son o dejarlas como son, porque es imposible modificarlas y a lo sumo se les puede molestar en su modo de ser, eso es todo". Todo un mensaje para psicólogos y psiquiatras, ha ironizado Colina tras la cita.

Escritores como Juan José Millás, Gustavo Martín Garzo y Ricardo Menéndez Salmón, junto a psiquiatras y antropólogos, participarán durante esta semana en un curso que "no va de la locura sino de la vida", según su director, Raúl Gómez, responsable del Departamento de Recursos de Atención Social de la Fundación Manantial.


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