Cultura Risto Mejide: "Los políticos deberían volver a replanteárselo todo, no nosotros volver a las urnas"

Presentador, publicista y escritor. No del todo querido, pero sí muy polémico. En esta entrevista, Mejide conversa con Vozpópuli acerca de X, su más reciente libro. También sobre muchas otras cosas más.

Hay quienes piensan que Risto Mejide come entrevistados para desayunar; al menos así lo asegura la actriz porno Amarna Miller, quien prologa las páginas del libro que acaba de publicar el barcelonés. Prejuicios los justos, dice Mejide. Ni él despedaza a los invitados de sus programas ni el cine adulto es garantía de frivolidad en quien lo ejerce. Por eso eligió a Miller para que diera la bienvenida a los lectores. Presentador, publicista y escritor, Risto Mejide cumple ya diez años desde que subió a un plató de televisión.  

Muchas cosas han cambiado en Risto Mejide tras una década: las gafas de sol por las de ver, por ejemplo. También otras cosas algo más sustanciosas

Muchas cosas han cambiado en Risto Mejide tras una década: las gafas de sol por las de ver, por ejemplo. También otras más sustanciosas. Asegura haber aprendido a callar, también a afilar la daga de su voz literaria –que siempre ha llevado enfundada en el cinto-. ¿Quién es Risto Mejide? ¿Un personaje creado? ¿Una puesta en escena? Es una incógnita que habría que despejar. Acaso por eso, él intenta allanar el camino en las páginas de X, un volumen de no ficción publicado por la editorial Espasa que cierra una trilogía emocional que incluye El pensamiento negativo(2008) y El sentimiento negativo (2009).

En plena promoción, el entrevistador de Viajando con Chester y Al rincón de pensar atiende a los periodistas en un coqueto y lujoso hotel de Madrid. Es un martes de Champions –sí, aquel partido en el que el Barça casi pincha con el cholo-, y aunque vendría bien una predicción, Mejide no se moja. Quien se sienta frente a él, se encuentra una versión sofisticada del Risto Mejide que hacía rodar cabezas en un talent show, acaso alguien que se ha permitido hacerse mayor. Algo en Mejide delata una clara conciencia sobre aquello que realmente desea proyectar –no en vano dedicó un ensayo al tema marca personal con el que ganó el Premio Espasa en 2015-.

"Los políticos deberían volver a replanteárselo todo, no nosotros volver a las urnas”, asegura en esta entrevista con

Vozpópuli

Quien espera de él las fintas y los jabs de un púgil sólo tiene que intentarlo; Mejide responderá. Pero, qué ocurre cuándo un personaje como él deja a un lado el puño americano para hablar con alguien que se entiende a sí mismo como un autor, alguien plenamente consciente de las paradojas que lo envuelven y que admite haber usado a su favor. "Hay gente que no me soporta en la tele y me dice: no te veo, no te soporto, por lo que sea... y sin embargo, me lee porque les gusta como escribo". Pero hay muchos otros temas en esta entrevista: Pablo Iglesias, con el que mostró cierta indulgencia; Cataluña e incluso su visión del bucle de cien días que convierten a España en un “país en funciones”. En ese aspecto, Mejide lo lleva clarísimo. “Los políticos deberían volver a replanteárselo todo, no nosotros volver a las urnas”, asegura en esta entrevista con Vozpópuli.

-Dice usted que con X cierra una trilogía sentimental. De eso nunca se está seguro. ¿Qué le hace pensar que cierra un ciclo?

-Porque son diez años en la tele y como personaje público. Creo que las efemérides están para reflexionar. Uno cierra capítulo cuando decide reflexionar al respecto. Este libro me permite hacer un recuento de dónde estoy. Es una especie de photofinish.

-¿Este libro es el permiso que se ha dado para ser un poco menos ‘idiota’? ¿Se permite Risto Mejide envejecer en este libro?

-Eso tendrán que dirimirlo los lectores. La intención es desnudarme y hacer un ejercicio de honestidad brutal conmigo mismo y con la gente que me rodea.

"Las efemérides están para reflexionar (...) Este libro me permite hacer un recuento de dónde estoy"

-El libro se mueve entre el ensayo y la poesía, incluso formalmente.

-Sería pretencioso por mi parte decir que es poesía; diría que son reflexiones puestas en vertical. Eso le da ritmo a la lectura. Cuando interrumpes la frase en un lugar que no toca, obligas a generar una pausa, y otra, y otra. Y eso genera un ritmo. Sobre los textos que incluyo, algunos los he utilizado para la televisión, otros son los que escribo para mí mismo.

-Posee la síntesis del publicista al escribir.

-Totalmente y no reniego de ello. Intento dar el máximo en el mínimo espacio. Si le estoy pidiendo a alguien que me dedique tiempo de su vida y seguramente 20 euros de su presupuesto, a cambio le tengo que dar el máximo valor añadido posible.

-Del malvado de Operación Triunfo al Risto que escribe. Son relatos muy distintos de una misma persona.

-Mucha gente me ha conocido por la televisión tiene derecho a pensar que no sé escribir o que no le va a interesar lo que yo escribo. Sin embargo, el libro es una invitación a que rompan ese prejuicio. Es bueno que la gente en X descubra que hay una actriz porno que escribe muy bien y que tiene unas reflexiones muy buenas. Cualquier prejuicio es una oportunidad de actualización. Ya sea para confirmarlo o desmentirlo. Este libro parte de la misma premisa: voy a trata de ir contra algunas premisas que existen, por ejemplo, la idea de que las actrices porno no escriben o no tienen ideas, pero también sobre el amor. No tienes que ser cursi para hablar del amor. Se puede escribir de amor de manera muy desgarrada y no dejar de ser real.

"Mucha gente me ha conocido por la televisión, tiene derecho a pensar que no sé escribir o que no le va a interesar lo que yo escribo"

- Escribe en el libro que admira a los ancianos, porque logran sobrevivir. También que no cree sólo en el esfuerzo sino en el azar. Una década de carrera es una forma de supervivencia. ¿Qué intervino en su caso?

-Puedes tener un talento maravilloso, pero si no te dan la oportunidad jamás podrás llevarlo a cabo. En el libro cuento que el esfuerzo no basta. En algunas áreas muy específicas he visto gente esforzarse toda su vida y que no consigue ninguno de los objetivos que se planteaba. Sin embargo, hay otros que no han dado un palo al agua pero le vienen las cosas dadas. Creo en la suerte como combinación de talento y oportunidades. En ese sentido, la supervivencia es un valor. Si tú eres capaz de capear una situación ya provecharla a tu favor, eres un superviviente.

-Y usted, ¿también es un superviviente?

-A mí me vino la fama por una serie de circunstancias accidentales, y creo que pude llevarla hacia mis intereses, que era publicar. Salí en la tele para poder publicar y eso es algo que suena muy raro, porque haciendo televisión ganas mucho más dinero que publicando libros. Afortunadamente tengo mi profesión, mi agencia y me gano la vida. Yo no buscaba dinero, lo que buscaba era publicar libros. Y me salió bien.  Me siento orgullosísimo de eso. Hay gente que no me soporta en la tele y me dice: no te veo, no te soporto porque me pareces un... lo que sea, sin embargo me lee, porque les gusta como escribo. Eso es lo que yo he estado cultivando durante estos diez años.

"Salí en la tele para poder publicar y eso es algo que suena muy raro, porque haciendo televisión ganas mucho más dinero que publicando libros"

-A los 18 se cambió de nombre. Muy pronto mostró la vocación de construirse como personaje…

-Rechazo esa expresión. Cuando hablamos de personaje nos referimos a algo impostado. Un personaje es lo que utiliza un actor para trabajar. Es algo falso, es una ficción. No hay nada más real y honesto que lo que he puesto en televisión y en mis libros. Rechazo frontalmente esa descripción. Prefiero hablar de marca personal, una que comencé a crear desde el nombre. No quería que algo así dependiera de la decisión de mis padres cuando me bautizaron, quería que fuese una decisión deliberada mía. Después tuve la oportunidad de entrar en la tele y construirla en diferentes medios. Pero insisto, es una marca personal. Está basada en la autenticidad de la persona.

-¿Cree que la gente se quedó con el primer Risto carnicero, ‘el malvado’ de OT?

-Creo que eso está superado. Han pasado seis años desde mi último Operación Triunfo. No voy a renegar de ese Risto, pero también te diré que he utilizado esa percepción en mi beneficio: primero en un programa de talentos y después en un programa de entrevistas, porque no era lo mismo sentarse con Pepito Pérez que con un tipo del que todo el mundo tenía esa misma percepción.

-Uno podría pensar que usted come entrevistados para desayunar. ¿Qué pasó con Chester?

-Todos los programas acaban, todos tienen un final. A veces es abrupto. A veces es más a largo plazo. Nadie puede pensar que va a hacer un programa eterno, porque la tele no funciona así. De Chester me quedo con lo que me dio, la posibilidad de descubrir en mí una habilidad que no sabía que tenía: la capacidad de escuchar. Hay que trabajarla y sigo haciéndolo. Me fascina, porque cuando descubres que estás escuchando al otro dejas de escucharte a ti mismo y creces mucho más rápido. Que la gente lo vea, lo comparta,  le guste, y que además sea un éxito… Solo puedo decir cosas buenas de esa etapa.

"Han pasado seis años desde mi último Operación Triunfo. Y no voy a renegar de ese Risto, pero también te diré que he utilizado esa percepción en mi beneficio"

- A Ada Colau le preguntó si daría la dirección de su casa, al Rubius lo hizo llorar, lo de Luz Casal fue fortísimo… ¿La TV amplifica lo que en una entrevista normal sería un pulso?

-Puede ser que el formato deforme un poco lo que toca, pero la responsabilidad de los que nos sentamos ante una cámara consiste en darle verdad al espectador. En todos esos momentos que has comentado, y otros más, en los que ha habido tensión, partían de una necesidad por mi parte y seguramente por parte de la mayoría de los invitados. Si tú te levantas de este sofá y eres la misma persona de cuando se te sentaste, hemos fracasado los dos. Es un pacto no escrito que teníamos y que creo que hay que tener cuando exiges a la gente que te vea hablando con alguien. Yo no iba con un cuestionario, iba simplemente a escuchar. Acudía  con muchísima información de esa persona en la cabeza, porque me la preparaba, pero pensando: a ver hacia dónde vamos. Es como una partida de ajedrez. Nadie puede escribir el guion de una partida de ajedrez, porque depende de los dos jugadores.

-Un guion no, pero sí una estrategia…

-Obviamente. Hay la apertura de dama o la apertura del mate pastor, pero si siempre sales con el mate pastor no ganarás nunca. Creo que la grandeza de una conversación está cuando nadie gana, cuando te has quedado a tablas: el rey frente al rey, desnudos.

-Pero con Pablo Iglesias, usted fue presa de un encantamiento. Es uno de los personajes con los que más blando ha estado.

-La grandeza de este formato permitía ver cómo se construía la relación entre dos personas que no se conocían. Yo a Pablo, en verdad, no lo conocía de nada. Un día lo sientan frente a mí y comienzo a hablar con él, independientemente de que no esté de acuerdo con sus ideas, en las que además no coincidí y además polemizamos sobre eso. Incluso llegué a expresarlo: ‘¿no has dirigido una empresa en tu vida y vas a intentar dirigir un país?’. Y ahí hubo un intercambio interesante, él atacando al IBEX-35 y yo defendiéndolo. No es que yo quiera pertenecer al IBEX, pero algo de bueno habrá en el sitio donde están los que crearon Mango, Zara… Toda esa conversación estuvo rodeada de la construcción de una relación desde cero, que es lo que espectador ve, aunque no se diga. De hecho, en el programa no se permitía ni que nos maquillaran juntos. El primer encuentro se producía ante la cámara. Eso genera una sensación de autenticidad, que es lo que el espectador demanda.

Sobre su indulgencia con Pablo Iglesias: "Llegué a decirle: no has dirigido una empresa en tu vida...¿y vas a intentar digirir un país?" 

-En el libro aborda el tema Cataluña casi con hartazgo; lo hace en el texto en el que sugiere quemar Barcelona.

-Ese texto lo escribí una semana en que un personaje militar insinuó que había que sacar los tanques en caso de sedición o desobediencia a la ley. Me pareció una declaración tremendamente desafortunada y que además corríamos el peligro de tomar prestados relatos del pasado. Es uno de los textos más irónicos que hay en el libro. Escribía algo como empiecen por mi casa, en donde siempre se ha hablado castellano y catalán indistintamente, es decir el lado oscuro también está dentro de mi casa. La intención era mostrar cómo señor que si se informa un poco, verá que la vida catalana es más hospitalaria que lo que intentaba hacer con ese comentario.

-En el libro dedica un texto completo al miedo: miedo a no ser suficientemente bueno. Cuesta pensar que Risto Mejide sienta tal cosa.

-Se confunde falta de miedo con valentía. Alguien puede tener miedo y enfrentarlo. El que no tiene miedo es un temerario. Yo cada día me tengo que enfrentar a mis miedos, eso es valentía y me considero una persona valiente. No le tengo miedo al miedo. Me enfrento a ellos todos los días. Y ese texto de lo que eh habla es precisamente de todos mis miedos, uno detrás de otros. Sin temor a revelarlos.

-El miedo más potente que expresa es el miedo a no ser buen padre.

-Es porque ha conectado en ti con algo. Lo más interesante de hablar del miedo es que el otro conecta con los que tienes. Ese es el que más ha conectado contigo, quizá porque tú tienes ese mismo miedo.

-Pero, hablemos en serio: ¿alguna vez en su carrera ha querido darse la vuelta y echar a correr?

-No. Prefiero no huir. Es una mudanza de problemas. Te llevas contigo.

"Quiero pensar que sí, que habrá un relevo generacional pero lo primero es formar un gobierno. Si no somos un país in-gobernado. Un país en funciones"

-En el libro, El rincón de pensar es una constante. ¿Ese rincón se ha ensanchado o no?

-Eso debería decirlo el espectador, no yo. El rincón de pensar nos ha dado momentos muy buenos, 21 o 22 programas que a mí me han hecho crecer. Hemos tenido confesiones muy duras de Carmen Maura o Martínez de Irujo, gente muy relevante de este país que han ido al programa porque así lo han decidido. Nadie les ha puesto una pistola en la cabeza. También hemos tenido momentos de reflexión acerca de cómo funcionan las cloacas en este país, con Mario Conde o con los políticos que se presentaron el 20D. Ha habido momentos mágicos o tiernos como pasó con el Rubius, una superestrella que no deja de ser un chaval. Todo eso queda ahí para que cada quien le ponga el tamaño que quiera.

-¿Algo de qué arrepentirse?

-Suelo arrepentirme de las cosas que no hago y no digo, no de las que he hecho. Porque creo que todo enseña.

-Las fuerzas políticas cumplen cien días sin ponerse de acuerdo, ¿es un signo de qué?

-Si nos vuelven a enviar a unas elecciones, será un fracaso de la clase política y lo peor: con el mensaje de que los ciudadanos nos equivocamos el  20-D votando lo que votamos. Es kafkiano. Ellos deberían volver a replanteárselo todo, no nosotros volver a las urnas. Porque, en estos cien días, ¿tú has aprendido algo? Yo creo que los ciudadanos estamos hartos y necesitamos que se pongan a trabajar.

-¿Los nuevos actores qué? ¿Hay o no relevo?

-Quiero pensar que sí, que habrá un relevo generacional pero lo primero es formar un gobierno. Si no somos un país in-gobernado. Un país en funciones.


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