Cultura

Abel Hernández: "Hay una campaña latente que intenta forzar la abdicación"

El periodista está convencido de que existe un plan para forzar la abdicación. De lo contrario, dice él, los ataques no serían tantos y tan seguidos. Esa es la opinión del reportero, quein recientemente ha presentado el libro Los secretos de la transición (Plaza y Valdés Editores).

Una imagen del rey Juan Carlos en una recepción diplomática los primeros de febrero de este año.
Una imagen del rey Juan Carlos en una recepción diplomática los primeros de febrero de este año. Gtresonline.

El periodista Abel Hernández está convencido de que existe un plan para forzar la abdicación. De lo contrario, dice él, los ataques no serían tantos y tan seguidos. “El hombre –dice refiriéndose al Rey- trabaja mucho más que la media, no está todo el día cazando elefantes. Yo creo que cumple su papel. No me presto ni con mi libro ni mis declaraciones a una campaña más o menos latente que intenta forzar la abdicación”, opina el reportero, quien recientemente ha presentado el libro Los secretos de la transición(Plaza y Valdés Editores), una crónica que desvela algunos detalles que van desde la dimisión de Suárez hasta el 23F.

En las páginas de este libro, Abel Hernández describe desde una tensa reunión que sostuvo el Rey con mandos militares en Zarzuela y la relación de esta con la renuncia de Suárez hasta detalles específicos sobre lo que ocurrió en el Congreso de los Diputados el 23F. Hernández ha trabajado en medios como Diario 16, El Independiente o Ya. En la radio, llegó a ser redactor jefe de Radio Nacional de España.

-No paran de salir libros que evalúan la transición, entre ellos el suyo. ¿Se rompió el pacto tácito entre la prensa y los poderes al respecto?

- Nunca hubo un pacto formal, sino implícito. Los medios de comunicación eran pocos y todo era bastante más sencillo. Los periódicos nacionales y regionales, las cadenas de radio y tele, en principio, preservaba a la Corona de las críticas porque creían que era una pieza fundamental, al menos en aquellos momentos de transición de un régimen dictatorial a un régimen democrático. Y el Rey de alguna forma cautivó a la opinión pública. Impuso su autoridad, era campechano y tenía mucha cercanía con los medios de comunicación. ¿Qué ha pasado después? Los medios se han soltado el pelo.

-¿Por qué ahora y no antes?

-Yo por lo menos me enteré ahora. Es cierto que hubo un excesivo respeto pero porque en aquel momento esto no se había afianzado. Había miedo a que pudiera desbaratarse todo el proyecto; como estuvo a punto de ocurrir el 23F. Lo de la encerrona al rey lo había escrito antes. Lo que no sabía es que el rey había abandonado la cacería ese día 24 de enero porque pasaba algo gravísimo. El día anterior, Suárez hacía planes de cara al congreso de UCD para reunirse, y sin embargo, ¿por qué dimite al día siguiente? Hubo una inmoderada presión de los militares sobre el Rey, que veía a Suárez incapaz de hacer frente a la situación, que le Rey me lo dijo a mí en algún momento. Estaba acosado y solo y no podía resolver.

-El rey le dio un empujoncito a Suárez.

-Estaba interesado en que dejara el poder. Tenían una gran confianza, aunque ya la había perdido. No es que el rey traicionara a Suárez. Juan Carlos lo recibe con frialdad cuando va a presentarle la dimisión… Lo demás es sacar las cosas de quicio. Confundir lo que no se puede confundir. Después de todo lo que se jugó, cómo iba a apoyarse en un golpe militar .No lo digo por virtud sino por necesidad.

-¿Niega la teoría conspirativa?

- El Rey nunca ha sido un golpista. Fue él quien paró el golpe. Le presentaron un documento con la propuesta de un gobierno de concentración con un general al frente, que en realidad era el propio Armada, que se había propuesto a sí mismo. Al rey no le pareció mal. Pero eso no era un golpe, era un proyecto que apoyaba un sector amplio de los socialistas… Lo que ocurre es que se cometieron imprudencias notables. Yo distingo entre un golpe que se sale de los cauces institucionales y un gobierno e salvación, que luego se llamó operación De Gaulle. Ahí está la confusión. El Rey sabía muy bien que la permanencia de la corona dependería del mantenimiento del gobierno constitucional y por eso renunció libremente a los poderes heredados de Franco.

-¿Cuál fue el papel entonces del Rey?

- Él no estaba al tanto. Y eso quedó clarísimo. Los golpistas en el juicio intentan involucrar al rey y yo tampoco quiero contribuir a una campaña más o menos organizada para forzar la abdicación del Rey. Creo que a pesar de sus fallos pasará a la historia como el mejor monarca que ha tenido la historia. No ha quebrantado jamás la constitucionalidad. No quería ser como Alfonso XIII, huye como de la peste de eso.

-Hay personas, como Gregorio Morán, que afirman que el gran perdedor de la transición fue el PCE.

-El PCE llevó una buena parte del peso de la posición al franquismo, el PSOE tuvo poca fuerza en ese sentido contra el franquismo, pero el apoyo exterior era importante. Una de las claves que cuento en libro es que el PSOE y el Departamento de Estado Americano (y un sector amplio de la derecha, incluyendo sectores del mundo militar y a Armada) no hicieron nada por legalizar el PCE antes de las primeras elecciones. Había miedo en EE.UU. después de la Revolución de los claveles con el comunismo que dominaba el sur de Europa. ¿Qué habría pasado si no legalizaban el PCE? Probablemente el PSOE habría ganado las primeras elecciones. La legalización del PCE facilitó la democracia.

-¿Reformar o no la constitución, qué piensa?

-La constitución fue un modelo ejemplar de salida de una situación como aquella. Solamente un Rey y alguien como Suárez podían sacarla adelante. El hecho de que las instituciones y la clase política hayan sufrido un deterioro no quiere decir que la constitución haya perdido validez.

-¿Así que no está a favor de reformarla?

-Se pueden hacer retoques, por ejemplo, las autonomías, si acaso… No se puede cambiar una constitución y poner otra, sino hacer reformas en este texto... incluso creo que las nuevas generaciones se ven ajenas a esta constitución. El tema catalán es una locura, va contra la historia… esos nacionalismos, localismos no prosperarán si hay que abrir un hueco para que se encuentren más cómodos, eso sí que es revisable, pero nada más… Ahora mismo no retocaría porque no hay el consenso necesario para tocar la constitución. Replantear monarquía-república es un disparate. Ese no es el tema. No soy partidario de hacer otra constitución y si a mí me pidieran consejo, yo no le aconsejaría al Rey que abdicara… está cumpliendo

-Pero… ¿y Urdangarin?

-Está bien, sí, ha generado un deterioro. Pero el núcleo de la corona no es la infanta Elena ni la infanta Cristina. Mientras le Rey cumpla sus obligaciones constitucionales, puede hacer cosas poco ejemplares, puede tener problemas familiares… Está bien, eso no es bueno para la corona pero eso no justifica si cumple su papel constitucional… Y el rey se gana el sueldo. Hacia afuera y hacia adentro. El hombre trabaja mucho más que la media, no está todo el día cazando elefantes. Yo creo que cumple su papel. No me presto ni con mi libro ni mis declaraciones a una campaña más o menos latente que intenta forzar la abdicación.


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