Cultura

Francesc de Carreras: "La izquierda catalana se siente acomplejada frente al nacionalismo"

En su libro 'Paciencia e independencia' (Ariel, 2014), el escritor y catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras traza cuál ha sido la estrategia seguida por el nacionalismo para "inculcar el independentismo en la sociedad catalana".

Un detalle de la portada del libro.
Un detalle de la portada del libro.

A finales de los setenta, los militantes de CiU coreaban: “Avui paciència, demà independència”. Hoy paciencia, mañana independencia. Esa es la frase que da título al libro de Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona, quien recopila una serie de textos escritos por él en prensa desde 1994. En ellos traza y explica "la estrategia seguida por el nacionalismo para inocular el independentismo sin prisa pero sin pausa".

En el año 2005, una encuesta de la Generalitat daba un porcentaje de ciudadanos favorables a la independencia de sólo el 13,6%. Hoy se sitúa alrededor del 50%. ¿Qué ha sucedido en estos años para que el apoyo a la independencia se haya disparado? Pues para Francesc de Carreras el asunto luce más que claro: la independencia es una idea largamente planificada, una estrategia que se remonta a los albores de la democracia y que incluye desde las primeras leyes educativas o la acumulación de competencias hasta la llegada de un partido independentista como ERC al Gobierno. En las páginas de Paciencia e independencia señala Francesc de Carreras las torpezas y errores de algunos sectores políticos en ese proceso, entre ellos la izquierda.

-En su libro Los abajo firmantes Santos Juliá plantea que Cataluña siempre estuvo por delante en un proyecto colectivo, algo que no se gesta hasta la generación del 14. Usted plantea una idea parecida, aunque equipara esa expresión catalana con la Europa previa a la Gran Guerra.

-El catalanismo primero fue una forma de regeneracionismo que partía de la idea de que España es un estado dividido en naciones de las que Cataluña sería la parte adelantada capaz de arrastrar a las demás. Esa es la idea del primer catalanismo. En este aspecto tiene razón Santos Juliá, se adelanta un poco con respecto al resto de España. La generación del 98 representó a un conjunto de esperanzados y pesimistas pero sin un proyecto de cambio, que no se presentará hasta la generación del 14, con Ortega y Azaña. El catalanismo político a lo largo de la historia ha tenido dos expresiones: el catalanismo endogámico (el cambio independientemente de lo que ocurra en España, que ha sido minoritario) y otro que parte del hecho de que la manera de hacer próspera a Cataluña es hacerla participar en España.

"La causa del independentismo es el nacionalismo, pero puede existir un independentismo laico fundado en la economía"

-Insiste en que deben separarse los conceptos catalanismo y nacionalismo, ¿cuál es la diferencia?

-En Cataluña se habla de un nacionalismo identitario, que responde a una idea de nación con determinadas características, entre ellas la lengua o la historia común pasada, y que se basa en la idea de que para ser buen catalán tienes que cumplir con todos estos requisitos: hablar siempre en catalán, responder a un cierto estereotipo de personalidad, creerse que Cataluña ha sido una identidad independiente de otras a lo largo de la historia. Esta idea de nacionalismo se impone y coarta la identidad individual, que es la única que realmente importa. El catalanismo en cambio se entiende como algo mucho más natural y que responde a la sociedad en la que se vive: el bilingüismo, por ejemplo, es una de sus prácticas. Hablar catalán no significa dejar de hablar castellano.

-¿Cómo entra el independentismo aquí?

-La causa del independentismo es el nacionalismo, pero puede existir un independentismo laico fundado en la economía, esta idea falaz de que Cataluña paga más impuestos de los que se debe y que separarse de España es lo que más le convendría.

-¿Cuál de los independentismos predomina: el nacionalista o el laico?

-Absolutamente el primero, el otro ha surgido por decantación.

"Uno de los grandes causantes de lo que ocurre hoy en Cataluña ha sido la izquierda catalana".

-Coincide usted con autores como Gregorio Morán. Reprocha a la izquierda catalana su papel político. Usted la señala incluso como acomplejada ante el nacionalismo conservador.

-Uno de los grandes causantes de lo que ocurre hoy en Cataluña ha sido la izquierda, mayoritariamente el PSC e Iniciativa Per Catalunya. Han querido crear no un catalanismo, sino posiciones nacionalistas. El PSC ha sido un entusiasta de la política lingüística en Cataluña. Han sido, especialmente desde el tripartito, partidos acomplejados. Quieren ser más nacionalistas que CiU.

-¿Quién gana hoy? ¿Qué idea es más fuerte: una Cataluña dentro fuera de España?

-Si en este momento se hiciera una votación sobre independencia después de seis meses de debatir en serio, claramente ganaría el no independentismo. Continuar en España es continuar en Europa. Las bases de una Cataluña independiente son extremadamente débiles y falaces, desde los errores históricos hasta económicos. Los mismos catalanes serían los primeros perjudicados.

-Su libro reúne textos sobre este tema publicados en prensa desde 1994. ¿Cómo ha cambiado este debate en estos últimos 20 años?

-Esa es la tesis del libro. Había un sector del nacionalismo representado en CiU, el partido hegemónico hasta el 2000 y que tuvo a Pujol como centro fundamental. En ese entonces, ya existía el proyecto de la independencia. Sin embargo, Pujol vio que no tenía apoyos y comenzó un proceso lento de influencia en la política, de intervención y control en los medios de comunicación y subvenciones para las instituciones en función de sus afectos al nacionalismo. La idea era crear una una Cataluña susceptible de creerse independiente. Esto estalla cuando España se encuentra débil económicamente en 2009, un momento que coincide con la necesidad de una regeneración institucional y de los partidos nacionales. Todo esto va en favor del argumento: España no funciona... Cataluña tampoco, vamos, pero la sensación que se tiene y se transmite es esa. "Pujol vio que no tenía apoyos y comenzó un proceso lento de influencia, intervención y control".

-¿Cuál ha sido el papel real de Artur Mas en ese proceso?

-Yo creo que se ha precipitado. Era una ocasión y pensaron que quizá no se presentaría una mejor desde el punto de vista de la debilidad de España. Sin embargo, no es Artur Mas quien conduce este proceso, porque está muy condicionado. Esquerra Republicana es el partido que ha triunfado ideológicamente en los últimos quince años y ahora aunque oficialmente es oposición es la que sostiene a CiU.

Si quiere leer las primeras páginas de Paciencia e independencia, pulse aquí.


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