Cultura

Que la gente lea no atrae el turismo

Que la gente lea no atrae turistas. Y quizá sea justamente por eso, por el énfasis de la cultura como una extensión del turismo y el predominio de la Marca España, que sectores menos visibles que el cine o los museos salieran tremendamente castigados en el proyecto de Presupuestos para 2015.

Una imagen de la sala de lecturas de la Biblioteca Nacional.
Una imagen de la sala de lecturas de la Biblioteca Nacional.

Después de una caída consecutiva de cinco años, la dotación para el sector Cultura en los Presupuestos Generales del Estado aumenta 4,3%, es decir 749,04 millones de euros frente a los 717, 49 millones de 2013. Los incrementos más significativos tocaron a sectores muy maltratados en los ejercicios anteriores, entre ellos el cine –en 2015 recibirá 5,1% más– y los museos –8,1% más–. Sin embargo, otros, como las Bibliotecas públicas pierden apoyo económico por tercer año seguido.

Y así como el Museo del Prado aumenta en más de 3 millones de euros su presupuesto respecto a 2014, el Reina Sofía se incrementa en 2,5 millones de euros y se destinan 135,02 millones de euros para acción cultural en el exterior, la Biblioteca Nacional de España (BNE) pasará en cambio de los 29,37 millones de euros de los que ha dispuesto este año a 29,26 millones.

Las bibliotecas públicas, sin duda, se llevan la peor parte en este proyecto de Presupuestos Generales del Estado.

Volcados en la idea de la cultura como un reclamo turístico y no como una política pública, el proyecto de presupuestos de 2015 tira de Marca España para justificar unas dotaciones que retratan bastante bien qué idea de cultura tienen los populares. Se puede exportar el idioma –el Instituto Cervantes tendrá una dotación presupuestaria en 2015 de 114,8 millones de euros, 4,4 millones de euros más– como se exporta el jamón; o atraer rodajes como quien promociona un destino turístico. El problema es que esa ecuación, en sectores fundamentales –tan estratégicos– no funciona.

Las bibliotecas públicas, sin duda, se llevan la peor parte en este proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Que la gente lea no atrae turistas, es cierto, pero consigue algo mucho más importante y a la larga decisivo: la capacidad de los ciudadanos de aprender y enriquecerse. Aunque eso, al parecer, de Marca España tiene poco… o no. Nuestro país está ocho puntos por debajo de la media europea, que es del 68%. España tiene el 60%.

Para este año, el grupo de programas de Bibliotecas y archivos está dotado con 67,90 millones de euros, un 9,1 por ciento del total de la política, y recoge, entre otras, dotaciones para desarrollar las previsiones contenidas en la Ley de la lectura, del libro y de las bibliotecas. El descenso es continuado. Las bibliotecas y archivos tuvieron para 2014 un total de 69,88 millones de euros (frente a los 78,42 de 2013), es decir, la reducción se acentúa.

Menos dinero, menos libros, menos lectores

A la realidad presupuestaria se suma otra: las medidas puestas en marcha por el gobierno, entre ellas un Real Decreto que ha levantado ampollas. Se trata de una disposición aprobada en agosto que se regula y amplía la cuantía y los mecanismos de los pagos que deben de hacer las bibliotecas públicas a los autores por los préstamos de sus obras.

El Real Decreto, asegura el Gobierno, es “una transposición” de la Directiva del Parlamento Europeo sobre derechos de alquiler y préstamo –que España se ha visto obligada a cumplir desde 1992–, y que regula el ámbito de propiedad intelectual y según la cual se atiende “la obligación de remuneración a los préstamos de obras protegidas por derechos de autor realizados en museos, archivos, bibliotecas, hemerotecas, fonotecas o filmotecas de titularidad pública o que pertenezcan a entidades de interés general de carácter cultural, científico o educativo sin ánimo de lucro”. Excepto las bibliotecas ubicadas en municipios de menos de 5.000 habitantes y las vinculadas al sistema educativo español, todas deben pagar.

La cuantía que establece la regulación, que entrará en vigor en 2016, es global y se calcula anualmente. Esta contempla el pago de 0,004 euros por la cantidad total de los libros prestados y 0,005 euros por el número de usuarios inscritos anualmente en cada biblioteca que han hecho uso de esos títulos.

Bibliotecas desactualizadas y sin personal

Según los datos del último estudio sobre bibliotecas del Instituto Nacional de Estadística (INE),el número de bibliotecas públicas españolas aumentó un 3,3% entre 2010 y 2012. El incremento, sin embargo obedeció más a un esfuerzo económico de los ayuntamientos y las comunidades autónomas, que concentran cerca del 80% de la red de bibliotecas públicas. Sin embargo, y en lo que al Estado respecta, el diagnóstico arroja un saldo de cuatro bibliotecas estatales menos.

Según el Observatorio de la lectura de 2014, el servicio de préstamo en las bibliotecas públicas sigue siendo el más utilizado, y sus índices se mantienen ligeramente al alza. El total de visitas a las bibliotecas asciende a 216,4 millones, con un incremento del 20,5% entre 2008 y 2012. También el número de usuarios inscritos aumenta, con un 43, 2% de la población registrada en una biblioteca.

Desde 2010 hay un descenso generalizado de adquisicones, lo provoca que las colecciones se encuentren desactualizadas.

Pero si aumentan los usuarios, disminuyen en cambio los trabajadores. En 2012 los gastos corrientes de las bibliotecas españolas ascendieron a 990,1 millones de euros, un 0,54% más que en 2010, pero teniendo en cuenta el incremento del IPC en 2011 y 2012, en realidad se está hablando de un decrecimiento del 5%. Los gastos de personal mantienen su crecimiento y llegan a representar un 66,9%. Pero en lo que respecta al personal bibliotecario, se observa que su descenso va acompañado de un aumento de contratados a tiempo parcial.

Pero lo peor ocurre con la oferta de libros. En el capítulo de gastos de adquisiciones se observa un descenso generalizado desde 2010, y lo que provoca que las colecciones se encuentren desactualizadas. La adquisición de documentos arroja una reducción media anual del 7,9% en el número de nuevas altas entre 2008 y 2012. La disminución de adquisiciones es especial mente significativa en las bibliotecas públicas que en 2012 registraron 3,5 millones de volúmenes, un 31,2% menos que en 2010.

Según el informe El sector del libro en España 2010-2012, elaborado por el Observatorio de la Lectura y el Libro, los datos de los editores arrojan un panorama desolador: la venta a bibliotecas registró la bajada más significativa en 2012 al alcanzar 16,8 millones de euros, un descenso del 43,7% respecto al año anterior.


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