Cultura Del Parlamento a la Feria del Libro: los políticos se convierten en los autores de moda

Los fines de semana, la Feria del Libro se convierte en una noria a la que todos quieren subirse: larguísimas colas para que el autor de turno, o acaso algún político -que este año abundan-, firmen el libro recién comprado. Porque de eso se trata, ¿no? De vender libros. 'Vozpópuli' recorrió la feria para conocer qué piensan los lectores.

Los sábados y domingos, al buen y aplicado lector que visita la Feria del Libro de Madrid le toca atravesar el Paseo de Coches del Retiro cual penitente en un caluroso viacrucis libresco. La cruz serán las largas filas de entusiastas adolescentes -suelen acudir a la firma de ejemplares de ElRubius o Bluejeans- o con aquella otra, todavía más larga, que forman quienes esperan a que el cocinero de turno o la alcaldesa sin proclamar estampe su firma en un volumen de tapa dura y papel glasé. Pasa cada vez más: la feria se convierte en una noria de personajes públicos transformados por obra y gracia de la industria editorial en autores. Hay que vender libros; y eso lo sabemos todos.

En su primer fin de semana, la Feria del Libro de Madrid de 2015 hizo lo que otras veces: mostrar la engrasada maquinaria de una industria obligada a levantar los pésimos números de los últimos 5 años -el negocio editorial se contrajo entre un 30% y 40% desde 2008-. Que ya no se venden libros y el mercado no absorbe todo lo que se publica. Ahora que llega a su ecuador, editores y libreros echan gasolina para mantener la velocidad de una máquina que no puede parar. ¿Qué busca la gente? ¿Política? ¿Cómics? ¿Ficción?

Atrás quedaron los años en los que el optimismo amable de Punset amasaba filas de entusiastas lectores

Atrás quedaron aquellos años en los que el optimismo amable de Punset amasaba filas de entusiastas lectores o en los que Belén Esteban y Mario Vaquerizo narcotizaban mejor que nadie. Los visitantes de esta edición se volcaron en una nueva dimensión de lo mediático, la que se mueve entre el interés por entender y la urgencia por no enterarse, un arco en el que entran políticos, periodistas de destacada figuración en la arena pública y chefs.

Hay cosas, sin embargo, que quedan por ancima de otras: al parque vienen día tras día, lectores... Desde aquel que viajó desde León para una firma del dibujante Francisco Ibáñez o la que quiso regalar un poemario en lugar de un recetario. Algún sentido todavía habrá de tener esta feria, además de la noria mediática alrededor de la cual se anegan las colas de personas.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba