Cultura

La única escultura de Miguel Ángel que se conserva en España se exhibe hasta junio en el Prado

Se trata de  obra en mármol propiedad de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli-Sevilla y procedente de la capilla del Salvador de Úbeda, se expone en la sala 47 del edificio Villanueva del Museo del Prado desde el 31 de marzo al 28 de junio.

Detalle de la obra en sala. Foto © Museo Nacional del Prado.
Detalle de la obra en sala. Foto © Museo Nacional del Prado.

Más que una pinacoteca, el Museo del Prado parece un coqueto y presumido cofre. Sí, uno al que han ido a parar las más valiosas joyas: desde las que ya posee el museo en su colección permanente hasta aquellas cedidas de forma temporal, desde la custodia de la Iglesia de San Ignacio de Bogotá, conocida como La Lechuga por el verde de sus 1.485 esmeraldas; también El Calvario, del pintor flamenco. Rogier van der Weyden, hasta los diez Picassos del procedentes del Kunstmuseum de Basilea. A estas debe sumarse ahora en San Juanito de Miguel Ángel, se trata de la escultura de San Juan Bautista El Niño que se expone como parte del programa ‘La obra invitada’.

Ésta es la única escultura de Miguel Ángel que se conserva en España, una obra en mármol propiedad de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli-Sevilla y procedente de la capilla del Salvador de Úbeda, que se expone en la sala 47 del edificio Villanueva del Prado desde este martes hasta al 28 de junio. Tras la delicada y compleja intervención, realizada con la última tecnología de reconstrucción volumétrica láser 3-D, y después de su exhibición en Florencia y Venecia, regresa a España y hace una parada en Madrid antes de volver a Úbeda.

En 1936, a comienzos de la Guerra Civil, sufrió graves daños que destruyeron gran partede la escultura.

Expuesta desde el siglo XVI en la capilla del Salvador de Úbeda en Jaén, fue recuperada por la bibliografía artística en 1930 como obra de Miguel Ángel. Pocos años después, en 1936, a comienzos de la Guerra Civil, sufrió graves daños que destruyeron gran parte de la misma quedando reducida a fragmentos. La Fundación Casa Ducal de Medinaceli Sevilla, propietaria de la pieza, encargó su restauración al Opificio delle Pietre Dure (Centro de Restauración) de Florencia, un proceso que comenzó en 1994.

En 1498/99 este San Juanito se encontraba en el palacio florentino de Lorenzo di Pier Francesco de Médicis, mecenas de Sandro Botticelli (1445-1510). Cosme I de Médicis, que consiguió establecer su poder en Florencia en 1537 gracias al apoyo de Carlos V, adquirió la propiedad del Palazzo Vechio. Según una carta de Cosme, el San Juanito fue enviado en el otoño del mismo año directamente a España, como un gesto de agasajo y atenciones para Francisco de los Cobos. Tras su muerte, la obra pasó a formar parte de la capilla sepulcral que mandó construir en su ciudad natal de Úbeda.

La capilla, que fue terminada en 1568, albergó, según se describe en los documentos de la época, un “San Juan Baptista de bulto de alabastro”. La escultura estuvo expuesta hasta 1936 en un nicho cerca del retablo mayor de madera dorada realizado por Alonso de Berruguete. En efecto, la pieza resultó gravemente dañada en 1936, durante un asalto violento durante la Guerra Civil. Sólo se pudieron recoger catorce fragmentos, el equivalente al 40% de su volumen original.

Expuesta desde el siglo XVI en la capilla del Salvador de Úbeda, fue recuperada por la bibliografía artística en 1930 como obra de Miguel Ángel.

Sin embargo, ¿cómo se entiende esta obra en la producción del artista renacentista? Los biógrafos de Miguel Ángel, Vasari y Condivi, narran que al volver de Bolonia a Florencia en 1495 su primer encargo fue una estatua en mármol de un San Giovannino hecha para Lorenzo di Pierfrancesco de Médicis (primo de Lorenzo el Magnífico) que hoy se identifica con esta.

En lugar de seguir el modelo del San Juan Bautista de Donatello (Florencia, Museo del Bargello) como hacían los demás escultores florentinos, Miguel Ángel representó al santo más joven, como un niño de unos 6 o 7 años.

Siguiendo el ejemplo de la escultura helenística griega, apoya la pierna izquierda sobre una roca y al doblarla ligeramente crea unas elegantes líneas oblicuas, un recurso estético que el artista utilizaría en diversas obras. Los brazos doblados, la cabeza ligeramente inclinada y el énfasis en el cuerpo desnudo recuerdan modelos de la escultura clásica, tan admirada por Miguel Ángel.

Se perciben semejanzas compositivas evidentes entre esta y otras obras del maestro, como el pequeño san Juan Bautista en el cuadro inacabado conocido como la Madonna de Manchester (Londres, National Gallery, 1495-1496) y la escultura Baco con sátiro del Museo del Bargello (1497-98)


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