Cultura

El Museo Artium de Vitoria invita a los espectadores a romper y chupar libros

La artista Greta Alfaro pone al espectador en aprietos: para leer un libro tendrá que chuparlo o romperlo. El ejemplar está sellado con caramelo. Partiendo de la metáfora del libro como objeto y la inaccesibilidad que genera la tecnología, la artista ha cubierto con azúcar decenas de libros que no pueden abrirse.

Still Life with Books, 2014 (Detalle) Cortesía de Greta Alfaro y Galería Rosa Santos
Still Life with Books, 2014 (Detalle) Cortesía de Greta Alfaro y Galería Rosa Santos

A Greta Alfaro le gusta meterse en líos y, de paso, conseguir que el espectador le siga el juego. Nacida en Pamplona pero con residencia en Londres, la video artista ha pasado de versionar el Proyecto de la Bruja de Blair poniéndole a una rata una cámara en la cabeza a inventarse una instalación donde los espectadores se vean obligados a romper o chupar libros “caramelizados”, que no pueden abrirse justamente por el azúcar que los recubre. Se trata de Vida detenida con libros que se exhibirá hasta el 21 de septiembre en el espacio Praxis del Museo Artium de Vitoria.

Con el título en inglés Still Life with Books la propuesta de Alfaro pretende aludir a la situación actual de la cultura. Por eso recurre a la metáfora de recubrir decenas de libros con el caramelo, que una vez endurecido, impide acceder al contenido. Los visitantes necesitarán romper o disolver  esa capa y, una vez superado ese obstáculo, tratar de leer a pesar de las dificultades. ¿Piruleta o metáfora? Amas. El libro como un objeto paradigmático de la cultura atraviesa su momento más paradójico. Por  un lado le envuelve un aura crepuscular de objeto de papel, a la vez que experimenta lo que se ha convertido no ya en la pesadilla de la reproductibilidad técnica del arte de Walter Benjamin, sino en algo peor: la acumulación de títulos que no leemos.

Un placer –el azúcar- inutiliza otro –la lectura-, impidiéndonos reaccionar.

No es la primera vez en la que Greta Alfaro utiliza la comida en sus proyectos. Según explica el comisario Eduardo García Nieto, la artista parte de las claves antropológicas y culturales que implica el acto de comer o el uso de determinados alimentos y escoge el caramelo “para generar un extrañamiento”. Es decir, la idea de que un placer –el azúcar- inutiliza otro –la lectura-, impidiéndonos reaccionar. De ahí que el espectador, atrapado en esa situación, reproduzca el deleite de la cultura del entretenimiento. “La superficie del libro, la cubierta que pretende atraer a la lectura, se sobrecarga con una nueva capa, azúcar cristalizado, una golosina que puede atraparnos o enmascarar otros sabores”, explica García Nieto.

Alfaro, quien ha centrado su discurso plástico en el vídeo, ha participado en numerosas exposiciones colectivas, recientemente en Vanitas en el Bass Museum of Contemporary Art en Miami; New Order: British Art Today en Saatchi Gallery, en Londres; Bloomberg New Contemporaries, en el Institute of Contemporary Art de Londres; Whitechapel Openen la londinense Whitechapel Gallery e Inanimate Beings, en La Casa Encendida en Madrid. Su trabajo en vídeo se ha mostrado festivales como el International Film Festival Rotterdam, el festival Punto de Vista en Pamplona, o los Rencontres Internationales en el Centro Pompidou en París.

Sé específico, menos poesía

 Still Life with Books forma parte de la propuesta de Eduardo García Nieto para el programa Praxis en 2014, titulada Less Poetry, que encadena los proyectos de Juan López, Carl Palm, Greta Alfaro, Elena Bajo y Alex Reynolds. García Nieto toma el nombre para este proyecto de un fragmento de los diarios de la escritora francesa Anais Nin, en el que ella relata cómo, en una conversación telefónica, mientras defiende la evocación poética de su escritura, la voz al otro lado del cable le exige: “menos poesía. Sé específica” (“Less poetry”, said the voice over the telephone. “Be specific”). Justamente porque García Nieto identifica un predominio de lo específico frente a la poético en la producción cultural: discursos planos, hegemónicos, cerrados y literales que ni exigen ni esperan la reflexión por parte del espectador.

Desde ese planteamiento, insiste el comisario, Less Poetry reivindica “esos espacios marginales o intermedios, ámbitos en los que generar otro tipo de sugerencias”, así como “plantear un espacio de discurso en el que sea tan valioso lo enunciado como lo no dicho, abogando por una mayor participación de los públicos a la hora de completar las obras”.


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