Cultura

La lucha entre Amazon y Hachette empeora: los autores toman partido

Mientras autores como Stephen King y James Patterson vuelven a la figura del editor tradicional, los que pertenecen al grupo de los autoplublicados se alían con el gigante.

A la izquierda, Jeff Bezos, dueño de Amazon; a la derecha, el novelista Stephen King.
A la izquierda, Jeff Bezos, dueño de Amazon; a la derecha, el novelista Stephen King.

Amazon no da cuartel en esta guerra de precios. Desde mayo, la compañía de Jeff Bezos sostiene una batalla encarnizada con la filial estadounidense de Hachette —cuarta empresa del sector en EE UU—; también en Alemania con Bonnier Media Group. A medida que la pelea aumenta de dimensiones, más contendores saltan a la arena. Ahora toca el turno a los autores, tal y como lo reflejó el diario británico The Guardian esta semana.

Se enfrentan en esta discusión dos grupos de autores. Por un lado, “la vieja guardia”: los autores premiados, prestigiosos y superventas como Stephen King y Donna Tartt, que ponen la carne en el asador por Hachette, una de las editoriales más grandes del mundo. Por otro lado están, los nuevos: los nombres más sonados de la auto-publicación, de Hugh Howey a Barry Eisler, quienes han tomado partido a favor de Amazon, el minorista más poderoso.

¿Por qué la toma de posición? Por una razón muy clara: muchas de las negociaciones de los contratos se hicieron de conocimiento público después de que Amazon comenzó a elevar los plazos de entrega estimados para las reclamaciones que hizo Hachette de miles de sus títulos. La posición de Amazon es, dicen: “asegurar los intereses de sus clientes a largo plazo".

Pero hay más, mucho más. Hace una semana, el escritor superventas Douglas Preston –conocido por sus novelas policiacas escritas con Lincoln Child– distribuyó una carta pública en la que criticaba la estrategia de Amazon de retrasar las devoluciones y bloquear los libros. "Ningún librero", escribió Preston, "debe bloquear la venta de libros con la intención de desalentar a los clientes. No es adecuado para Amazon singularizar un grupo de autores que no están involucrados en la disputa, por represalia selectiva ". Rápidamente, recibió el apoyo Donna Tartt, King, Paul Auster, James Patterson, Clive Cussler, John Grisham, Anita Shreve y Philip Pullman.

Por un lado, los autores consagrados critican a Amazon; los autoeditados la apoyan

Sin embargo, los autores autoeditados respondieron a la carta abierta de Preston con su propia petición, que ahora cuenta con más de 3.000 firmas. En su carta, toman partido por Bezzos con una comparación histórica. “Nueva York Publishing controló una vez la industria del libro”, escriben. “Decidieron que las historias dejasen de leerse. No se le permitió a los autores publicar. Les pagaban poco, por lo general entre el 2% y el 12,5% del precio de un libro. Amazon, por el contrario, confía en usted para decidir qué leer, y se esfuerzan por bajar el precio que usted paga. Permiten a todos los escritores publicar en su plataforma, y​​ pagan los autores entre el 35% y el 70% del precio de lista del libro”.

Sin embargo, la parte más agresiva de la carta acusa a Hachette no sólo de replicar el modelo viejo, sino que aseguran su deseo de perpetuarlo. E incluso, la visión que aportan de Amazon es casi la de una compañía Robin Hood: “Amazon quiere mantener los precios de libros electrónicos accesibles y Hachette quiere mantener artificialmente alto. Mayor que el de la edición en papel (…) Las editoriales como Hachette tienen una larga historia de agravios contras los autores y lectores. Los tratan mal. Amazon, por su parte, ha construido su reputación en la valoración de los autores y los lectores”.

Entusiasmos al margen, no mencionan los firmantes algunos detalles de la forma en que Amazon saca adelante su negocio. Tal y como publicó el periodista Guillermo Altares, Amazon controla alrededor del 60% del mercado del libro en EE UU y cerca del 25% en Alemania. “En el caso de los libros electrónicos, en 2010 controlaba casi el 90% del mercado estadounidense, aunque en estos últimos cuatro años Apple se ha convertido en un competidor importante y ha reducido su dominio hasta el 65%”, escribe Altares. El problema sin embargo radica en la poca transparencia de la compañía al momento de hablar de sus números.

Los autoeditados acusan a Hachette de pagar mal a los escritores y de no publicarles

Fue el periodista Jean-Baptiste Malet quien encendió la mecha en las páginas de su libro En los dominios de Amazon (Trama Editorial/Fayard), en donde acusa a la compañía de evasión fiscal a gran escala, gracias a dos cosas: la política de dumping destinada a estrangular a sus competidores como ha ocurrido, por ejemplo en Francia, donde Amazon disfruta de una amnistía fiscal de 200 millones de euros, y el hecho de que, por tener su sede en Bruselas, Amazon paga menos impuestos sobre beneficios por sus operaciones europeas, un escándalo que se destapó en Inglaterra, donde una comisión parlamentaria informó en 2012 cómo, en los últimos tres años, la cifra de facturación de la empresa digital llegó a superar los 7.000 millones. Sin embargo, de esa cantidad, lo que abonó en concepto de impuesto de sociedades llegó sólo a los 2,3 millones de libras.

La discusión continúa; sin embargo, queda en el aire la profunda zanja que este enfrentamiento supone en un sector que se somete a una de sus mayores revisiones de modelo.


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