Cultura

'Mileurista', 'tuit', 'bótox' y 'papichulo', entre las 4.000 nuevas palabras del DRAE

En total 1350 palabras salen del diccionario, y aunque muchas fueron modificadas, se conservan algunas señaladas como políticamente incorrectas. La edición que saldrá a la venta en España tiene más de dos mil páginas y tiene un precio de 99 euros, además de una edición de lujo de 200 euros.

José Manuel Blecua, diector de la RAE.
José Manuel Blecua, diector de la RAE. EFE

Trece años después de actualizar por última vez la edición impresa de su principal diccionario, la Real Academia Española publica la vigesimotercera edición, la obra de referencia más importante para una comunidad que se acerca a los 500 millones de hablantes. La nueva edición ha sido presentada este jueves a la prensa en la sede de la RAE. El director de la Academia, José Manuel Blecua; el académico director de la obra, Pedro Álvarez de Miranda, y el secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, Humberto López Morales, han sido los encargados de presentarlo.

Publicado por la editorial Espasa en todos los países hispanohablantes tiene 93.111 entradas, frente a las 88.431 de la anterior edición de 2001, y recoge 195.439 acepciones, entre ellas casi 19.000 americanismos. En esta edición se han introducido cerca de 140.000 enmiendas que afectan a unos 49.000 artículos. El volumen está reunido en un tomo de 2.376 páginas con una tirada inicial de 100.000 ejemplares que saldrán a la venta en España al precio de 99 euros -además de una edición de lujo a 200 euros, que se venderá por encargo- y en América al equivalente a unos 88 dólares.

En esta edición se han introducido cerca de 140.000 enmiendas que afectan a unos 49.000 artículos

En total 1350 palabras salen del diccionario. Esas palabras y sus definiciones no se pierden, ya que la edición que las contiene pasa a formar parte del "Nuevo tesoro lexicográfico", que reúne todos los diccionarios académicos y otros muchos y que se puede consultar en la web de la RAE (www.rae.es). "Bótox", "dron", "cameo", "feminicidio", “tuit”, “wifi”, “botellón”, "multiculturalidad", "mileurista" o "precuela" son algunas de las palabras que llegan a un diccionario que abre sus páginas al lenguaje del mundo de internet y las "redes sociales" (esta última también novedad).

Se han admitido, además, palabras americanas como basurita, bíper, cajonear, conflictuar, enrulado, lonchera, motoneta, nocaut y papichulo. Del mundo islámico han saltado al Diccionario burka y hiyab. La primera se define como "vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos, que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos". Y la segunda es el "pañuelo usado por las mujeres musulmanas para cubrirse la cabeza". Antipersona, aplicado a esas minas que matan o mutilan a quienes las pisan, llega al Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), al igual que sucede con ciclogénesis (formación de un ciclón). Y si en 2012 el matrimonio homosexual se incorporó al DRAE, ahora lo hace la voz homoparental, que se aplica a una familia "formada por dos personas del mismo sexo y los hijos".

Diccionario políticamente correcto, solo si es posible

Unos 49.000 artículos se han cambiado respecto a la edición anterior para precisar significados, notas de uso, etimologías. En "femenino", por ejemplo, se ha suprimido la acepción 'endeble, débil' y la "sodomía" ya no 'se comete' sino que 'se practica'. Quedan fuera palabras como escrache. "La Academia decidió esperar un poco a ver si esa palabra cuajaba. A lo mejor nos hemos equivocado", aseguró el académico director de la obra, Pedro Álvarez de Miranda.

El director de la RAE, José Manuel Blecua, ha explicado que el objetivo de la obra es explicar el uso de las palabras desde el año 1500 y que eliminar algunas de esas definiciones lo dificultaría. "El diccionario tiene que ser científicamente correcto y, si es posible, políticamente correcto; pero solo si es posible", asegura. Sobre este mismo tema, el responsable de la edición, Álvarez Miranda, recalca que “el diccionario no es un código de la circulación, no se le ponen multas a nadie por emplear palabras que no estén”.

En la nueva edición hay también menos palabras de carácter machista, pero "seguirá habiendo casos que a algunos les parecerán ofensivos, machistas", señala Álvarez de Miranda. "Hay verbos que, nos guste o no, tienen un componente masculinista, como galantear, que siempre se ha utilizado para cortejar a una mujer", comenta. También "ha existido siempre" la definición de "mujer pública" como prostituta. "Puede que sea lamentable que así haya sido", señala este experto en lexicografía, antes de afirmar que el Diccionario "no es más o menos machista por reflejar los usos que están en la sociedad".

"El diccionario tiene que ser científicamente correcto y, si es posible, políticamente correcto"

Desde hace varios años, la Academia tiene especial empeño en que sus obras no reflejen solo el español de España sino que tengan un carácter panhispánico. Por eso se hacen con la colaboración de las veintidós corporaciones integradas en la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale). Desde su creación en 1713, la Real Academia Española se marcó la tarea de redactar un gran diccionario del español con citas de autores de prestigio en cada una de las palabras definidas. Se llamó Diccionario de autoridades y se editó en seis grandes volúmenes entre 1726 y 1739. Ya sin citas y "reducido a un tomo para más fácil uso" se publicó de nuevo en 1780, comenzando así una serie de 23 ediciones que llega hasta nuestros días. A partir de su décimo quinta edición se le dio el título de Diccionario de la lengua española. Pese a ello, muchos hablantes lo conocen como Diccionario de la Real Academia Española, que ha dado lugar a la sigla DRAE


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