Cultura

Primero la salida de De la Sierra, ahora FAPAE: el cine se divide, Montoro vence

Primero fue la renuncia de Susana de la Sierra como directora del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA) la semana pasada, ahora el cisma dentro de FAPAE con la salida de la Asociación Audiovisual Madrileña. En el aire: un IVA del 21% que no baja y unas exenciones fiscales que a nadie sirven.

En primer plano, Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine durante la instauración de la Comisión Mixta, en 2012.
En primer plano, Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine durante la instauración de la Comisión Mixta, en 2012. EFE.

La cuerda reventó… ¿acaso por el lado más delgado o por los dos a la vez? Tras la sonada renuncia de Susana de la Sierra como directora del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA) la semana pasada, este jueves, en su Junta General Extraordinaria, la Asociación Madrileña Audiovisual (AMA) decidió en abandonar FAPAE, que actúa como confederación del sector audiovisual en España. Valga decir que la separación de AMA no es anecdótica: es de las asociaciones más numerosas con 44 productoras.

Que en una misma semana la responsable del Gobierno tirase la toalla entre recriminaciones a Hacienda –ella decía no encontrar voluntad política para negociar las exenciones o el IVA- y que la asociación más grande de las que integran la patronal abandone el barco al dar por perdido todo cuanto se ha hecho, algo significa. Sin embargo una cosa queda clarísima y corona en obviedad. En el sector cine la tensión sube de grado. El movimiento de una roca produce el desprendimiento de otra.

La Comisión Mixta del Cine no dio los frutos esperados. No se consiguió bajar el IVA que grava las entradas con el 21%. Tampoco se consiguió victoria en la reforma fiscal con la obtención de mayores exenciones: la industria esperaba desgravaciones del 30%, cuando en realidad se aprobó un 20% de desgravación para el primer millón invertido y de 18% para el resto. Vamos, lo mismo que había. O hay, mejor dicho. ¿Qué hay detrás de todos estos movimientos al mismo tiempo? Pues todo apunta a que un buen terremoto.

“No hacéis nada”, divididos menos

Al momento de abandonar FAPAE, la Asociación Madrileña Audiovisual -a través de sus portavoces- lo dijo muy claramente. No le ve sentido a la idea de permanecer agrupados en algo como FAPAE; y peor que eso: no le ven utilidad. Más claro no pudo decirlo Puy Oria, su directora, quien aseguró que la decisión lleva meses estudiándose. Los motivos son más que específicos: "FAPAE no está manteniendo un espíritu de unidad en la defensa de nuestro cine y no tiene una hoja de ruta y de actuación conjunta a plantear ante organismos e instituciones, en un momento tan delicado para el sector audiovisual como el actual".

FAPAE no lo ve tan claro. “Es básica la unidad de la industria y de las fuerzas que actúan en ella; es más importante eso que muchas otras cosas", dijo Ramón Colóm, que se incorporó hace unos meses como cabeza de FAPAE desde que Pedro Pérez decidiera dejar el cargo tras 14 años al frente del organismo. Desde ese momento, las cosas se han complicado -y bastante- en un sector fuertemente golpeado por la crisis y que se ha caracterizado además por su enfrentamiento abierto con el Gobierno, más concretamente, con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien incluso ha salido para decir que el cine español dista de ser bueno.

Vistos uno a uno, los sucesos del último año acumulan desaliento el plantón de Wert en los Premios Goya; la invisibilidad de la Secretaría de Cultura –la salida de Susana de la Sierra parece confirmarlo- en asuntos de dinero y negociaciones; además, claro, de la total decepción que produjo la Comisión Mixta: habían prometido una ley de cine para el 1 de enero de 2014 y hemos aquí, esperándola y con el sector cada vez más dividido, a juzgar por lo ocurrido en los últimos diez días.

El cine no levanta cabeza…

Sí, fue el año de Ocho apellidos vascos. Sin duda, el cine español consiguió romper un récord de taquilla y recaudación que permanecía intocado. Sin embargo… ¿cuál es la fotografía de conjunto? Un breve repaso ayudará a construirla. En lo que a dinero supone, el asunto no fue mejor. El Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales, que ya en la partida de 2012 había perdido un 35% del presupuesto con respecto a 2011 (de los 106 millones se pasó a los 68,86 millones), perdió en 22% de dotación.

En los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2014, mientras el teatro y las artes escénicas en general recibían más dinero, la Cinematografía recibió una partida 48,21 millones, lo que supone un descenso del 12,4 por ciento. A eso se sumó el hecho de que el sector no paraba de recibir desplantes políticos a la vez que esperaba el pago de los 21 millones de euros correspondientes al Fondo de Cinematografía de 2011, cuyo desembolso –bianual- no se hizo hecho efectivo hasta los Premios Goya, gala a la que el ministro de Educación, Cultura y Deportes José Ignacio Wert no acudió en un plantón de último minuto –una reunión en Londres de 15 minutos concertada tres días antes- que muchos consideraron, ni siquiera una afrenta, sino un completo signo de desinterés.


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