Cultura

Antonio López tarda más en pintar a la Familia Real que Velázquez a Felipe IV

Este lunes, en Navarra, el pintor manchego afirmó que el retrato encargado por Patrimonio Nacional está entre sus prioridades. De momento, el retrato ha tardado cerca de 18 años en ser concluido, el doble del tiempo que necesitó Velázquez para Las Meninas.

Detalle del retrato de la familia real que prepara  Antonio López.
Detalle del retrato de la familia real que prepara Antonio López. Archivo.

El pintor y escultor Antonio López ha confesado que está enfrascado en "muchos" proyectos pero que "el más urgente" es el retrato de la Familia Real que, ha dicho, no tiene fecha, pero lo quiere "acabar y entregarlo ya", según ha manifestado en la Universidad de Navarra donde imparte el Taller de Pintura Maestros de la Figuración. No es la primera vez que escuchamos al pintor hacer esta afirmación, que pesa como una losa incómoda en sus entregas urgentes.

Este retrato fue encargado hace 18 años por Patrimonio Nacional y está basado en una fotografía de los Reyes y sus tres hijos realizada en 1992. Cuando se tomó la instantánea que sirvió de modelo para el retrato, ni el Príncipe de Asturias ni las infantas estaban casados. Por eso, en la versión aún sin terminar de la que hoy se conoce una foto sólo hay cinco figuras. Cero familia política, para alivio –ahora- de la Casa Real.

El retrato de la Familia Real es el cuadro que más tiempo ha tardado en completar Antonio López. Las fechas de entrega se han anunciado ya muchas veces. Ya en una ocasión, concretamente en 1997, había apuntado López un plazo, aplazándolo después. El año pasado dio a conocer el que se suponía, sería el día definitivo. El retrato iba a ser entregado "por San Juan", es decir, el 24 de junio, día del santo del rey. Pero tampoco ocurrió.

En todo ese tiempo, la Familia Real ha enfrentado sus peores años: el divorcio de la infanta Elena; el rey Juan Carlos se ha sometido, al menos, a siete operaciones -la más costosa políticamente la que se realizó tras su cacería de elefantes en Botsuana y el corresopndiente affaire Corinna-; Iñaki Urdangarin, el esposo de la infanta Cristina -investigada por Hacienda y la justicia-, enfrenta cargos por malversación de caudales públicos, fraude, prevaricación y falsedad documental, eso sin contar el cada vez mayor desprestigio político y social de una Corona que los españoles comienzan a juzgar si no accesoria, al menos no a la altura de sus problemas reales.

En todo ese tiempo, la familia real ha enfrentado sus peores años: las siete operaciones del Rey, el 'affaire' Corinna, el caso Urdangarin...

Enmarcado en un realismo que él llama "objetivismo" y que en la mirada de López -y las manos que la ejecutan- llega a una fascinación profunda y un respeto obsesivo por lo representado, el retrato de la Familia Real ha sido cuidado celosamente por el pintor, quien no ha permitido siquiera a los reyes contemplar el cuadro. De ahí que hasta el momento sólo se haya difundido una imagen parcial. “Ese retrato no se puede mostrar, claro, habrá que inaugurarlo en el lugar para el que ha sido concebido, el Palacio Real de Aranjuez”, dijo el artista a la prensa. Antonio López es, a día de hoy, uno de los pintores más importantes y con las cotizaciones más elevadas. Su cuadro Madrid desde las Torres Blancas (de 1,45 cmsx2,44 cms) alcanzó 1,74 millones de euros en una subasta de Chirstie's Londres, en 2008, convirtiéndose en la obra más cara de un autor español vivo, por encima, en su momento, de Tàpies y Barceló.

López tardó más que Velázquez para pintar Las Meninas

La familia de Felipe IV o Las Meninas, como comenzó a llamarse al cuadro de Diego Velázquez a partir del siglo XIX, se empezó a pintar, según consta en los diarios del tratadista de pintura española Antonio Palomino, en 1651.

Como sucede con la mayoría de las pinturas de Velázquez, la obra no está fechada ni firmada. Según consta en algunos documentos, la obra se dio por terminada en 1656, lo que quiere decir que su ejecución tomó a Velázquez alrededor de unos cinco años, es decir, nueve años menos que el actual retrato de López -sin que dicha comparación pretenda nada excepto la mera enunciación-.

La versión descrita del lienzo de López es la misma que se divulgó tras la publicación del libroAntonio López. Pintura y escultura (TF, Editores, 2011), en el que aparecía una fotografía de la obra. Se trata de un lienzo que mide tres metros de alto por tres metros y cuarenta centímetros de ancho.


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