Cultura

El Gobierno entierra el hacha en época electoral y aprueba el jueves la Ley del Cine

El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar mañana, tras cuatro años de negociaciones entre el sector y el Gobierno, la Ley del Cine, que modificará una de las cuestiones más reclamadas por la industria, el pago de las amortizaciones para la producción "a priori" y no "a posteriori", como hasta ahora.

Una imagen de José Ignacio Wert en la edición pasada de los Premios Goya.
Una imagen de José Ignacio Wert en la edición pasada de los Premios Goya. EFE.

Han transcurrido cuatro años de desencuentros y tiranteces. El cine, uno de los sectores más castigados por la crisis -una mezcla potente la caída de espectadores y la subida del IVA del 8 al 21%-. Algo así como el esparring predilecto del programa de recortes. Sin embargo, en tiempos electorales cualquier ocasión es buena para la paz. Al menos a juzgar por el anuncio sobre la aprobación de la Ley del Cine.  

El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este jueves la Ley del Cine, que modificará una de las cuestiones más reclamadas por la industria, el pago de las amortizaciones para la producción "a priori" y no "a posteriori", como hasta ahora. Con la aprobación de la Ley del Cine, mediante Real Decreto Ley, se completa el modelo de financiación del cine al establecer que las ayudas a la amortización de películas serán  anteriores y no dos años después de su estreno.

El cambio de modelo de financiación del cine se inició con reuniones de la Comisión Mixta del Congreso y el Senado en las que participó una amplia representación tanto del Gobierno como de la industria y que terminó sus trabajos en diciembre de 2013 "con un amplio consenso sobre los siguientes pasos a dar", según la versión oficial aportada a Efe.

Pero nada más lejos de la verdad. Porque si un sector ha recibido disgustos ha sido éste. Los incentivos fiscales incluidos en la reforma del Impuesto sobre Sociedades supuso un jarro de agua fría para los productores audiovisuales (FAPAE), quienes no escondían su desconcierto hace un año. La desgravación del Impuesto de Sociedades para producciones cinematográficas fue fijada en  20% para el primer millón de euros y se l 18%  para el resto. Es decir, se mantuvo prácticamente igual.

Tras meses de negociaciones, los mimebros del sector daban por hecho que el porcentaje máximo alcanzaría el 30%, una cifra que ya habían propuesto en varias ocasiones a Montoro y que quedó reflejada en las conclusiones de la Comisión Mixta sobre el Modelo de Financiación del Cine. Incluso, según informan fuentes del sector, se daba por descontada la no rebaja del IVA, a cambio del aumento de las exenciones.

“Esperábamos más y, tal y como ha quedado en el borrador que nos ha llegado, nos parece insuficiente", dijo el año pasado Ramón Colom, presidente de FAPAE, a través de un comunicado. “Es un problema de competencia. Con estas cifras no podemos competir con otros países (Alemania, Italia o Francia tienen hasta un 40%) y el resultado es dañino para la industria española”, remataba entonces el portavoz. El sector, sin duda, pedía condiciones propicias para crecer como industria. Condiciones, por demás, que nunca ha podido acordar sin recibir un palo cuando parece que viene, al fin, la zanahoria.


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