Cultura

Comienzan los trabajos para encontrar el lugar exacto donde reposa Cervantes

Los técnicos que buscan a Miguel de Cervantes en la iglesia madrileña de las Trinitarias, donde se cree que fue enterrado, comienzan con la fase antropológica y forense que tratará de localizar sus restos óseos en una cripta con una treintena de nichos y varios enterramientos en el subsuelo.

En abril del año pasado comenzaron las labores de búsqueda de los restos de Cervantes.
En abril del año pasado comenzaron las labores de búsqueda de los restos de Cervantes. EFE.

Un equipo de técnicos liderado por Luis Avial comenzó en abril del año pasado la búsqueda de los restos del escritor Miguel de Cervantes en el Convento de las Trinitarias, en la madrileña calle Lope de Vega. Los resultados obtenidos apuntan que  sus huesos reposan en un osario común. Toca ahora dar con el lugar exacto donde se encuentran. Este fin de semana, los técnicos inician la búsqueda específica de una cripta con una treintena de nichos y varios enterramientos en el subsuelo.

Se prevé que los trabajos duren menos de dos semanas, según ha explicado Luis Alvial, responsable de la búsqueda. Según el equipo de especialistas, en el subsuelo, a una cota aproximada de 0,90 metros, hay puntos de enterramiento desconocidos hasta ahora y que se van a excavar junto con los 36 nichos cuya existencia sí se conocía.

El hallazgo de las nuevas sepulturas suscita optimismo entre los investigadores.

Los técnicos procederán primero a leer las inscripciones funerarias de los nichos, verán qué contienen con cámaras microscópicas y en los casos más interesantes se extraerán los restos para analizarlos en el laboratorio instalado en la misma cripta. Nadie puede certificar que el autor del Quijote se encuentre justo allí, pues en el subsuelo de la iglesia hay otros tres puntos de enterramiento cuyo estudio se ha pospuesto para una siguiente fase, pero lo cierto es que el hallazgo de las nuevas sepulturas suscita optimismo entre los investigadores.

A medida que los arqueólogos extraigan, los forenses los analizaran en dos mesas instaladas dentro de la cripta -una para los restos de los nichos y otra para los del subsuelo. En total, una treintena de técnicos participará en las tareas de búsqueda de Miguel de Cervantes.  Este año se celebra el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y el año que viene se conmemorarán los 400 años del fallecimiento del escritor. El tiempo apremia. "No vamos a encontrar a Cervantes con su nombre puesto en un ataúd", dijo hace unos meses a la prense Francisco Etxeberría, el forense que dirige la búsqueda. El asunto, de momento, promete ser complicado.

Los huesos de Miguel de Cervantes traen de cabeza a muchos.

Los huesos de Miguel de Cervantes traen de cabeza a muchos. Nacido en Madrid en 1547, este soldado, poeta, dramaturgo, novelista, y autor de la que se considera la obra cumbre de la literatura española -el ingenioso hidalgo don Quijote de la Macha-, sus huesos llevan años en paradero desconocido. Murió en su casa de Madrid el 22 de abril de 1616 y fue enterrado al día siguiente en el convento de las monjas Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, cuyas sucesivas reformas obligaron a mover su tumba, lo que ocasionó el extravío de sus huesos.

No son los únicos huesos extraviados

Pero Cervantes no es el único errante. También su contemporáneo y enemigo, Lope de Vega, corrió la misma suerte. Figura de renombre de la literatura del siglo XVII, fue autor de obras como Fuenteovejuna, Peribáñez y el comendador de Ocaña o El castigo sin venganza. Lope murió en 1635, a los 73 años. Fue enterrado en la iglesia de San Sebastián de Madrid a petición de su amigo el duque de Sessa, quien se responsabilizó de los gastos iniciales, ya que su familia no contaba con los medios para proporcionarle unos funerales dignos.Años después, debido a que ninguno de los descendientes pudo hacerse cargo de la cantidad que debían pagar por el nicho, el dramaturgo fue arrojado a la fosa común de la parroquia.

Cervantes no es el único errante. También su contemporáneo y enemigo, Lope de Vega, corrió la misma suerte.

La vida de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) tampoco fue fácil. Su madre murió cuando él tenía 10 años, y cinco años después murió su padre. Conocido por obras como El alcalde de Zalamea o La vida es sueño, fue ordenado sacerdote en 1651 y tres décadas después falleció en Madrid de un ataque al corazón. Su cuerpo fue depositado en la madrileña iglesia del Salvador.

Sin embargo, no descansaría en ella eternamente. En el siglo XIX sus restos son trasladados a un panteón de hombres ilustres en la capital y poco después vuelven a ser cambiados de lugar, esta vez a la iglesia de un convento, donde permanecen hasta que es asaltada en 1936. Algunos expertos aseguran que en los saqueos desaparecieron los restos del literato. Otros piensan que aún reposa en algún lugar secreto dentro del templo.

El sevillano Diego de Velázquez (1599-1660), autor de lienzos como Las Meninas, La rendición de Breda o Las hilanderas, también ha padecido los entuertos del tiempo y las confusiones de la memoria. Sus restos fueron enterrados en un primer momento en la cripta de la iglesia de San Juan de Madrid. El convento sin embargo fue derribado en el siglo XIX durante la ocupación francesa, y en su lugar se construyó la actual plaza de Ramales. En 1998, un grupo de expertos decidió poner en marcha las obras necesarias para levantar el suelo de la plaza y descubrir si su cuerpo se encontraba en el lugar, pero nunca apareció. Valga decir que en aquel entonces, el Ayuntamiento de Madrid se negó a financiar la búsqueda.


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