Se sigue calentando la final de la Copa del Rey

La marcha ultra y la pitada al himno caldearán los momentos previos al partido

Los agentes velarán para que no haya incidentes si los radicales de la marcha falangista se desplazan a las inmediaciones del Calderón. Finalmente Aguirre no asistirá al partido, después de sus polémicas declaraciones pidiendo la suspensión del encuentro si había pitidos al himno o al Príncipe. 

El estadio rojiblanco está ya preparado para la final
El estadio rojiblanco está ya preparado para la final EFE

La final de la Copa del Rey, considerada por muchos como la gran fiesta del fútbol español, estará marcada sin duda por el ambiente extradeportivo previo al pitido inicial, con una manifestación de grupos de la ultraderecha convocada horas antes del choque y la presumible sonora pitada al himno nacional y al Príncipe de Asturias, que presidirá el palco del estadio Vicente Calderón.

Así, horas antes de la final, dará comienzo la manifestación de tinte ultraderechista, después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) diese el visto bueno el pasado martes a la entidad política 'La Falange' para hacerlo, algo que en principio se había denegado por medio de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, que cambió de fecha dicha manifestación para evitar incidentes entre la extrema derecha convocante y los extremistas vascos y catalanes que supuestamente llegarán para apoyar a sus equipos.

Junto a los convocantes originales, han confirmado su apoyo a esta manifestación el Sindicato TNS, las Juventudes de La Falange, Patriotas.es, Radio Patriotas.es, Plataforma Memoria y Lealtad, In Memoriam Juan Ignacio, Hermandad de la Vieja Guardia, Alternativa Española y Hermandad de Banderas de Falange. La marcha ultra tendrá lugar entre las 18 y las 19.30 horas y discurrirá por plaza de Alonso Martínez, calle Sagasta, Glorieta de Bilbao, calle Luchana y plaza de Chamberí.

Riesgo de enfrentamientos

El principal peligro para posibles incidentes reside en un informe de la Policía Nacional trasladado a la Delegación del Gobierno en Madrid que ha detectado la posibilidad de que "determinados grupos radicales y violentos del ámbito de la extrema derecha" puedan desplazarse una vez finalizada esta convocatoria hasta las inmediaciones del estadio Vicente Calderón.

La necesidad del operativo especial dispuesto para la manifestación de La Falange y Nudo Patriota Español se deriva precisamente de este informe, elaborado por la Jefatura Superior de Policía de Madrid con fecha 16 de mayo pasado, "en el que se ponía de relieve la existencia de razones fundadas de que pueden producirse alteraciones del orden público, con peligro para personas o bienes".

Este informe señala que han sido numerosos los comentarios y vídeos en foros y redes sociales que se han divulgado respecto a esta manifestación, "en los que se incluyen claras connotaciones violentas y xenófobas hacia los aficionados de ambos equipos".

Por todo ello, la Delegación del Gobierno en Madrid ha dispuesto un operativo especial de seguridad con el objetivo de evitar posibles incidentes. Así, el viernes se desarrollarán dos operativos simultáneamente, uno de ellos, centrado en el desarrollo de la manifestación ultra, y el otro, centrado en las aficiones de los equipos y que se desarrollará a lo largo de todo el día, extendiéndose a las zonas de llegada a la ciudad, recorridos hasta las áreas habilitadas para los hinchas, y Vicente Calderón y su entorno.

Pitada al himno, sin Aguirre

Posteriormente, y como sucediese ya hace tres años en el estadio de Mestalla con la misma final, las dos aficiones mostrarán su contrariedad con una pitada en el momento que suene el himno español, como protesta contra el Estado.

En 2009, la megafonía no pudo tapar el disentir de las dos hinchadas, unidas por un mismo sentido nacionalista y que convirtieron el protolocario momento en una griterío de protesta. Dos años después, la megafonía del feudo blanquinegro subió a 120 decibelios en la final entre el FC Barcelona y el Real Madrid, con los aficionados blancos entonando las notas del himno y los azulgranas silbándolas.

Todo esto ha provocado que el mundo de la política haya entrado acaparando protagonismo al deportivo, sobre todo desde el instante en el que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, solicitara que la final se jugase a puerta cerrada, un partido al que finalmente no asistirá. "Los ultrajes a la bandera o al himno son delito en el Código Penal. No se deben consentir y por lo tanto, mi opinión es que el partido se debe suspender y celebrarse a puerta cerrada en otro lugar", manifestó la dirigente, en una entrevista en 'Onda Cero', lo que desencadenó una cascada de réplicas.

Por su parte, la plataforma Pro Seleccions Catalanes, pedía respeto por cualquier símbolo nacional y recalcaba que en su acto con las asociaciones en defensa de las selecciones vasca y gallega --Esait y Siareir@as Galeg@as-- no se hizo ningún llamamiento a pitar el himno sino que se promovieron reivindicaciones "en positivo", lo que no parece demasiado probable.

En el palco, ante la ausencia de SM el Rey Don Juan Carlos de baja, el trofeo será entregado por SAR el Príncipe de Asturias, ya presente el año pasado en Mestalla y el pasado 9 de mayo en el estadio Nacional de Bucarest en la final entre el Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao.


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