Cultura

Un ARCO más sobrio y con clarísima vocación de venta abre las puertas a los coleccionistas

La 32 edición de la Feria Arte Contemporáneo se deshace del lastre de la vistosidad y hace una apuesta por los países emergentes. La selección de galerías españolas da signos de relevo generacional.

Un ARCO más sobrio y con clarísima vocación de venta abre las puertas a los coleccionistas
Un ARCO más sobrio y con clarísima vocación de venta abre las puertas a los coleccionistas

Pocas ediciones de ARCO han enfrentado los malos augurios económicos de ésta: un IVA del 21% que su director, Carlos Urroz, no logró pactar en una cantidad menor durante los días de la feria; la caída de los presupuestos para adquisición de obras de las instituciones públicas, así como una crisis financiera que limita, cada vez más, el desarrollo del coleccionismo en España. No son pocas las razones para plantearse, seriamente, cuál será el éxito de un encuentro al que algunos, como el artista Miquel Barceló, han vaticinado como poco menos que una debacle.  Sin embargo, este ARCO abre sus puertas con intenciones claras, clarísimas: capear el temporal.

Un ARCO más sobrio y serio, más abierto hacia los países –y los mercados- emergentes y con una clara vocación de venta sorprende este año con una selección que hace evidente, al menos en lo que a las galerías españolas se refiere, que existe un relevo generacional significativo en los criterios de selección de la feria. Nombres como el de José Robles, Ines Barrenechea, The Goma o Casa sin fin proponen lecturas más frescas ante la ausencia de nombres como el de la mítica Soledad Lorenzo –que ha cerrado su galería este año-, Oliva Arauna o Toni Tápies.

El milagro turco

La selección delas diez galerías invitadas este año confirman  lo que muchos han llamado “el milagro turco”, el florecimiento artístico que ha experimentado este país en los últimos 20 años y que tiene a la Bienal de Estambul como muestra más evidente. Propuestas que derriban la tentación del lugar común “Oriente vs. Occidente” y una selección plástica donde abundan los discursos femeninos, los artistas jóvenes y las propuestas fotográficas y en vídeo perfilan a Turquía como un país completamente interesado en desarrollar un mercado para un arte contemporáneo que se caracteriza por su corta historia pero también por su clara vocación global.  

Factores económicos, políticos y sociales han facilitado el desarrollo de un sector que comenzó su recorrido en los años setenta y que ahora goza de una eclosión en medio de la situación económica pujante que vive. Según comenta Vasif Kortun, comisario del programa Focus y director de investigación de SALT Estambul, la selección de las galerías –todas procedentes de Estambul- está caracterizada por la intención de agrupar a las más antiguas, la mayoría creadas entre los años setenta y ochenta, y a aquellas que dan mayor representatividad al proceso de gestación del arte turco.

Entre éstas destacan Macka Sanat Galeris o Nev, que trajo a Madrid la obra de Conan Tolon, cuyo discurso gira alrededor del boom inmobiliario turco y aporta matices críticos sobre el progreso industrial y su incidencia social. Otra de creación más reciente –hace diez años- como Rodeo, ha apostado por la obra de Banu Cennetoglu, una artista nacida en 1970 que trabaja el vídeo, la fotografía y la obra sobre papel como soportes para reflexionar acerca del papel de la imagen como mecanismo de documentación de la realidad social y política. También como parte de una nutrida selección de artistas mujeres destaca también Canan, representada por la galería X-IST. Canan, que se define a sí misma como una activista feminista, aborda el tema de la estructura social de poder y su relación con el cuerpo femenino, a través de propuestas iconográficas que tocan, también, las representaciones religiosas y culturales turcas.

La galería Dirimart ha traído como artista destacado a la feria a Ramazan Bayrako˘glu, un creador que trabaja la reflexión sobre el formato pictórico a partir de intervenciones: al aplicar el acrílico industrial sobre piezas de plexiglás o tela bordada sobre grandes lienzos, Bayrako˘glu trata de integrar los conceptos de pintura y fotografía.

Elipsis, Mana, Non Pilot y Rampa completan la selección de galerías invitadas, esta última no tiene más de tres años de creada pero está entre las más destacadas. Su director, ÖzKan Cangüven, trabajó como comisario de exposiciones en Nueva York y que emprendió su proyecto como galerista convencido de la necesidad de proyección del arte turco.

América Latina, otra ventana en la feria

Además de Focus Turquía, existe una sección especial,  Focus Latinoamerica, que pone los ojos en lo que se produce más allá del Atlántico. Se trata de la exhibición de los proyectos de 23 galerías elegidas por cinco comisarios: Inti Guerrero (Costa Rica), Catalina Lozano (México), Gabriel Pérez-Barreiro (Nueva York-Caracas), Alexia Tala (Chile) y Cristiana Tejo (Brasil).

Destaca entre éstas Henrique Faría Fine Art que presenta la obra de  Álvaro Barrios, un artista colombiano cuyo trabajo abarca una extensa gama de intereses y que, para este ARCO, incide en la ambientación y reflexión de una década marcada por las dictaduras, los abusos policiales y las desapariciones en América Latina.  Recientemente, Barrios fue incluido en la exposición Perder la forma humana en el Museo Reina Sofía de Madrid.

Del total de las 202 galerías –en las que están representadas 30 países- tienen especial representación  Argentina, Chile, Colombia, México, Perú y Puerto Rico, destacando la presencia de Estados Unidos con nueve galerías y Brasil con once.

Menos fuegos artificiales, más coleccionismo

A diferencia de ediciones anteriores, donde la presencia de piezas vistosas o polémicas acaparó la atención mediática –verbigracia Merino y su Franco en una nevera-, en esta oportunidad ARCO busca una selección más sobria de propuestas plásticas que tienden a concentrarse en la pintura y la fotografía.

No hay experimentos sino propuestas más sobrias en las que se nota un cierto predominio, aunque no total, de la pintura. Elba Benítez lleva como artista destacado a la escultora Cristina Iglesias ; Max Estrella a Bernardí Roig; Travesía Cuatro presenta el trabajo de la joven santaderina Vicky Uslé; Marlborough a Juan Genovés; Juana de Aizpuru apuesta por la pintura del alemán Markus Oehlen; Distrito Cuatro exhibe piezas del madrileño Rafa Macarrón y Helga de Alvear las pinturas de la alemana Katharina Grosse.

Entre otras propuestas destacables en el recorrido de la feria están la Galería Krinzinger, que trae a la montenegrina Marina Abramovic (cuyo trabajo fue enseñado el año pasado por La Fábrica); G.Carlier Gebauer, que apuesta por el trabajo de Sebastián Díaz Morales -fuertemente influenciado por el cine-; la galería José Robles, de Madrid, que exhibe el trabajo de Javier Fresneda; Álvaro Alcázar se decanta por la propuesta pictórica de Javier Garcerá; la catalana ADN apuesta por el arte político y transgresor de Núria Güell y la madrileña Formato Cómodo por Hisae Ikenaga.

Especial peso cobra la figura del nuevo coleccionista, que cuenta en la feria con el programa Fisrt collectors, coordinado por Elisa Hernando, de la consultora Arte Global, el cual ofrece apoyo a todos los visitantes de la Feria que necesiten asesoramiento en la elección y adquisición de obras. A éste se suma la novedad ARCOCollect online, una plataforma virtual  de venta de arte que, con la colaboración de Paddle 8, pone a la venta una selección de más de 1.000 obras procedentes de las galerías participantes en la Feria, con un valor de hasta 5.000 euros. Además, cuenta con un espacio físico en el Pabellón 10, donde se expone una selección, realizada por la comisaria Tania Pardo, de las obras disponibles en la red.


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