Con Lupa

La cumbre de Don Vito y la clase política catalana

Artur Mas dijo ayer que “es necesario hacer limpieza en Cataluña” (sic), y más de uno se asustó, porque pensó que en Barcelona se había puesto en huelga el camión de la basura, como ocurre en Sevilla… Los teletipos, sin embargo, aclararon enseguida el error al completar la frase y añadir que “[es necesario] acabar con todo tipo de irregularidades y fraudes, teniendo claro que es muy difícil hacerlo al 100%”. Obsérvese que en la cita estrella del cónclave celebrado ayer en la Ciudad Condal falta la clave maestra, la palabra “corrupción”, y es que se ve que al molt honorable le da cierto reparo, como un repelús, hablar a calzón quitado de combatir la corrupción en el paraíso del 3%, aunque, a lo peor, lo que le da es la risa, un ataque incontrolado de risa por tener el morro de organizar, con la que está cayendo en Cataluña y en el resto de España, una “cumbre anticorrupción”… ¡Con un par!

Hay una escena memorable en El Padrino I en la que DonVito Corleone reúne en solemne cónclave a todas las familias mafiosas de los Estados Unidos para ver de firmar la paz después de una sangrienta guerra que se ha llevado por delante a no poca gente. “¿Cómo hemos llegado a este extremo…? No lo sé. Todo ha sido innecesario. Tattaglia perdió un hijo; yo perdí otro. Estamos iguales”, se lamenta, con voz arrastrada, Don Vito, el gesto dolorido del padre que llora la tragedia. Los capos de las distintas familias le reprochan que “no comparta” los jueces y políticos de Washington que controla, lo que disminuye grandemente sus posibilidades de delinquir con éxito. Y Don Vito se explica. Don Vito tiene su particular código de honor. Es un criminal a la antigua usanza que ve bien el juego, el alcohol y las putas “aunque lo prohíba la Iglesia”, pero que rechaza frontalmente el comercio de las drogas porque eso causa mucho mal a las familias y “atraerá sobre nosotros a la policía…” Al final, el padrino llega a una milagrosa propuesta de síntesis, capaz de ser asumida por todos: “Si Tattaglia acepta, yo propongo dejar las cosas como estaban antes…” Eccolo qua!

No ha quedado acreditado que Mas, que en la “cumbre” de ayer celebrada en el Palau de la Generalitat estaba escoltado por la Guardia Civil, perdón, por la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, el del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, Miguel Ángel Gimeno, el Fiscal Superior de Catalunya, Martín Rodríguez Sol, el síndico de Cuentas, Jaume Amat, el síndico de Agravios, Rafael Ribó, y el director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso, dijera, abriéndose de capa como Don Vito, aquello de “cómo hemos llegado a este extremo…”, porque no pocos de los allí reunidos, empezando por la señora Gispert (número uno de Unió -su padre fue el fundador- tocada y hundida por el ‘caso Pallerols’), y terminando por el síndic de Greuges Ribó (su especialidad son los viajes al extranjero con cargo al erario: 50 en menos de dos años, incluidos destinos tan exigentes como Nueva Zelanda y Bali), pasando lógicamente por el señor Mas (cuenta de su padre en el HSBC suizo, que el entonces Fiscal General del Estado Conde Pumpido, de acuerdo con Zapatero, dejó prescribir, y que finalmente el propio Artur, finamente advertido, regularizó con su firma y DNI), todos, o casi, digo, están  trincados en la misma red, son víctima de la misma enfermedad, reos de esa corrupción que todo lo atrapa y a todos engancha.     

Y uno cree que hubiera sido más lógico que la cumbre anticorrupción de las familias catalanas la hubiera presidido Jordi Pujol en plan Vito Andolini, porque él también, como el de Corleone, tiene un hijo, precisamente su hereu político, el Príncipe de la dinastía de los Pujol llamado a reinar sobre la Cataluña independiente con el título de Oriol I, a punto de perecer víctima del fuego cruzado de unos jueces que un día sí y otro también no dejan de aportar nuevos datos sobre el trinque de las ITV catalanas. Desde que se graduó con sobresaliente en Banca Catalana, Don Jordi, convertido en los últimos tiempos en un independentista enragé, ha acumulado una enorme experiencia en ese “tipo de irregularidades” a que se refería Mas ayer, de modo que su aportación teórica sin duda hubiera enriquecido el debate de ayer en el Palau, ojo, el Palau de la Generalitat, que no el ‘caso Palau’. Total, que dicen en Barcelona que Arturito Mas está feliz después de haberse librado por fin de los Pujol: “No le había visto tan contento y satisfecho desde hacía meses”.  

Unos chicos muy listos y aplicados

Circula por internet una lista de hasta 73 sociedades, con supuesto cotejo en el Registro Mercantil, vinculadas a los hijos del matrimonio Pujol Ferrusola, con mención especial para el secretario general de Convergencia, Oriol Pujol Ferrusola, y sus hermanos. Listado al que habría que sumarle las localizadas en el extranjero, fundamentalmente en México y Argentina, que los niños nos han salido muy listos y han aprendido del padre con gran provecho, por no hablar de aquellas compañías en las que la dinastía participa ahora de forma indirecta en razón a los  lazos establecidos con ricas herederas latinoamericanas. Para hacerse una idea de la fortuna del clan, decir que solo una de tales sociedades, Europraxis, fue vendida en 2003 a Indra por 45 millones de euros. La citada, creada y gestionada por Josep Pujol Ferrusola, facturó durante décadas mucho dinero a clientes que a su vez eran contratistas de la Generalidad que encabezaba su propio padre, claro está. Con semejante agobio, no es extraño que la familia reclame más y más autonomía, cuando no directamente la independencia.

Como tampoco lo es que, para hablar de acabar con la corrupción, el propio Mas siente en derredor suyo a los poderes encargados de controlar y vigilar y perseguir, es un decir, las conductas dolosas y los abusos de poder de los responsables políticos de la Generalitat. A eso se le llama en ciencia política “separación de poderes”.Decía anoche La Vanguardia, antes apellidada Española, que “el president de la Generalitat ha valorado muy positivamente la cumbre anticorrupción (…) asegurando que es necesario hacer limpieza en Catalunya”, por lo cual algún despistado se habrá echado anoche a la calle, con Canaletas por epicentro del festejo, como cuando gana el Barça, para celebrar esa limpieza, es decir, para festejar como se merece la fuga precipitada de esa clase política corrupta que desde hace décadas enseñorea Cataluña, porque, un suponer, “limpiar Cataluña” de corrupción no puede significar más que ponerles en la puta calle a todos.    

Que la cumbre anticorrupción catalana es una broma macabra quedaba reflejado ayer mismo en una encuesta de la propia Vanguardia. La pregunta: ¿será útil la cumbre institucional anticorrupción convocada por Mas? La respuesta: el 82% de los casi 5.000 lectores que a media tarde la habían atendido contestó con un lacónico y rotundo “no”. Vale la pena recordar las palabras finales de DonBarzini en la cumbre de Don Vito: “Los tiempos cambian, y ahora no es igual que antes, que hacíamos nuestra voluntad. Una negativa no es un gesto amistoso. Si Don Corleone tiene los jueces y los políticos de Nueva York, los debe ceder y que otros los aprovechen. Debe dejarnos sacar agua del pozo. Cierto que puede presentar factura por el servicio: después de todo no somos comunistas…!” (grandes risas). De esto va, según sospecho, eso de la independencia para la elite convergente: de seguir sacando agua del pozo, sin tener que dar razón a Madrit y sin necesidad de responder preguntas incómodas de jueces y fiscales independientes. 


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