Con Lupa

Naranjito en el huerto de Getsemaní

Desierto de Atacama, el más árido del planeta, norte de Chile, entre la cordillera de los Andes y la costa del Pacífico, algo así como 105.000 km² de arena y silencio. El avión oficial del presidente de la República de Chile,Sebastián Piñera, surca los cielos llevando a bordo a dos empresarios españoles que, con el presidente, regresan a Santiago tras haber inaugurado una gran obra de infraestructura en cuya construcción ha participado Sacyr Vallehermoso.

Luis del Rivero ha desplegado todos sus encantos para lograr colarse en el avión presidencial y lo ha conseguido, de forma que, contento en las alturas, se muestra zalamero con el mandatario chileno:

-Con el desierto a un lado y el Pacífico a otro, ¿qué vamos a hacer, querido presidente, para traer el agua dulce a este desierto y convertirlo en un vergel…?

Y Piñera, M.A. and Ph.D. en Económicas por Harvard, que pasa por ser un tipo duro y sin pelos en la lengua, le responde de esta guisa:

-Amigo mío, cuando usted está diciendo eso es que está pensando en el dinero del Estado, en la subvención… Porque si usted no pensara en el dinero público vendría aquí con su empresa, construiría desalinizadoras, tendería tubos y haría lo que fuera menester para traer agua al desierto y convertirlo en un negocio. Chile es un país totalmente abierto a la inversión extranjera, pero usted está pensando en las subvenciones porque es un empresario español acostumbrado a las ayudas públicas. Una cosa le digo: ¡Chile nunca se parecerá en eso a España!

Cuentan quienes presenciaron la escena en completo silencio que Del Rivero se apeó del avión presidencial en Santiago con el rabo entre las piernas, y que hasta parecía avergonzado, cosa rara en un tipo de su carácter.

A lo que parece, Sebastián Piñera tiene bien calado a cierto tipo de empresario español, asaz abundante por desgracia, acostumbrado a vivir desde tiempo inmemorial de la teta de papá Estado y a la sombra del cual se especializan en engrasar a políticos, corromper funcionarios bizcochables e incrementar sus fortunas de forma exponencial, llueva o nieve sobre la mayoría de los ciudadanos del común.

Prototipo de esos empresarios es el citado Del Rivero, que durante los siete años y pico de Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha convertido en ejemplo de “empresario del Gobierno” por antonomasia, socialista de cartera que no de corazón, no sin antes haber liderado cual Pelayo las huestes de Alianza Popular en la marca murciana, en singular ejercicio de travestismo en nada desdeñable frente al no menos escandaloso cambio de chaqueta de tanto franquista o hijo de franquista como luego de afilió al PSOE. Todavía recuerdan con espanto en OHL, la constructora de Juan Miguel Villar Mir, el día en que Del Rivero y su estado mayor se presentaron en Barcelona para hacerse cargo, manu militari, de las obras del túnel del AVE a Barcelona, marzo de 2009, que acababa de hundirse con estrépito en La Sagrera. Como el responsable de las obras de OHL se negara a rendir la plaza, Del Rivero tiró de móvil y llamó a Moncloa, para a continuación, con gesto de estudiada suficiencia, pasar el aparato al interfecto:

-Toma, habla con el Presidente; él te dirá quién manda aquí a partir de ahora… Mandaba él. A las pocas horas de conocerse el derrumbe, se había apresurado a llamar al Poder para, expeditivo como es, proponer soluciones inmediatas:-¡Presidente, eso te lo arreglo yo!

El Presidente en cuestión, varios hervores pendiente, y el que luego sería su ministro de Industria, Miguel Sebastián, le habían puesto en la pista, jaleado y animado para que, recién llegados a Moncloa, el señor de Murcia tomara al asalto el BBVA, una de las grandes instituciones bancarias europeas, en uno de esos escándalos que avergonzarían al ciudadano medio de cualquier democracia digna de tal nombre. Poco después le franquearon la entrada en Repsol, con el visto bueno o el despiste de unAntonio Brufau -en el pecado lleva la penitencia- que aceptó gustoso el regalo porque se lo enviaba su amigo ZP, y, lo que es peor, le buscaron la financiación necesaria, lance al que se prestó gustoso Emilio Botín y el poderoso Santander, deseosos también de salir raudos en auxilio del vencedor. La juerga ha terminado como el rosario de la aurora.

Las barbas a remojar de FlorentinoEn realidad Rivero es compendio y/o resumen de todas las malas prácticas de una época, de estos ocho años de una presidencia y un Presidente que claramente no han estado a la altura del país moderno, culto y desarrollado que erróneamente creíamos ser. Un presidente que no ha distinguido ni distingue entre lo público y lo privado, carente de un norte moral claro para saber lo que, desde un Poder casi absoluto, se puede o no se puede, se debe o no se debe hacer. Encame como pocas veces se vio entre el poder político y el poder financiero, entre lo público y lo privado. Colusión. Corrupción. Todos juntos y revueltos, Zapatero, Del Rivero, Botín, Sebastián, Florentino –otro que tal baila, otro claro ejemplo de colusión/corrupción público/privada, a quien le espera un final parecido al de Del Rivero-, y un largo etcétera más. Paisaje desolado para un país a punto de rescate del FMI, que parece reñido con la auténtica modernidad.

El señor de Murcia, a quien un constructor francés mal encarado con quien riño sin par pelea apodó de “naranjito”, ha terminado por caer cual fruta madura, castillo de naipes que se derrumba víctima del tsunami de una deuda que roza los 12.000 millones de euros imposibles de pagar incluso con milagro de por medio, como también sabemos que ACS no podrá pagar los casi 10.000 que a su vez adeuda. Todos sus desafíos, todos sus desplantes, todo su descarado gorjeo ha quedado en nada, verdura de las eras. A Del Rivero lo ha matado un súbito ataque de sentido común deJuanito Abelló –que dure, Sire-, eficazmente aconsejado por Matías Duglesquín Cortés, que en el momento procesal oportuno cambió de bando cuando los clarines del miedo hicieron su presencia en el huerto de los naranjos del murciano. Del Rivero pena ahora en el huerto de Getsemaní en espera de su Viernes Santo. A Florentino Pérez acabará por matarlo otro ataque de common sense de la familia March. Es cuestión de esperar.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba