Con Lupa

Un Gobierno sin ministros “frikis”

Creo que fue un tal Aristóteles quien dijo aquello de que “El comienzo es más de la mitad de todo”, y si eso es así, si hemos de dar credibilidad al aserto, entonces Mariano Rajoy Brei tiene ya recorrida la mitad del camino de una legislatura que se anuncia muy dura, a pesar de que acaba de estrenar el cargo de Presidente del Gobierno. La sentencia, con todo, apenas rebasa el valor de lo anecdótico a la luz de las dificultades que le esperan en los próximos cuatro años, aunque quepan pocas dudas de que los principios, los comienzos, han sido buenos: buen discurso de investidura y más que aseada composición de su primer Ejecutivo.

Anoche, inmediatamente después de la fugaz comparecencia del gallego ante las cámaras para recitar la letanía de los ministrados, quedó claro que España ha hecho borrón y cuenta nueva de ocho años de zapaterismo. Porque en este Gobierno no hay frikis. No hay ministros extravagantes, inadaptados o sin currículo alguno para el desempeño del cargo, elevados al altar ministerial por el todopoderoso capricho del presidente. Habrá opiniones discrepantes, desde luego, habrá gente más o menos idónea para el cargo a desempeñar (no se explica muy bien, por ejemplo, por quéMiguel Arias regresa a Agricultura –un acierto, en mi opinión, puesto que ya conoce la aguja de marear- y, sin embargo, se manda a Sanidad a Ana Mato, siendo así que a mano tenía a otra Ana, Pastor en este caso, que ya ocupó esa cartera –muy importante, por cierto, porque o racionalizamos el gasto sanitario o el sistema hará crack más pronto que tarde- y a quien se manda nada menos que a Fomento), pero desde luego aquí no hay ministros frikis.

En este sentido, caben pocas dudas de que este va a ser un Ejecutivo aburrido, valga la ironía, un Gobierno que, salvo sorpresas, va a dar pocos motivos para la chanza y menos aún para el disparate. La mediocridad –salvo excepciones tan honrosas como la de Pedro SolbesJordi Sevillay alguno más- de los equipos que acompañaban a Zapatero era tan palmaria, tan apabullante, tan de carril, que el divertimento a futuro estaba asegurado, aunque a menudo esas gracias terminaron teniendo un alto coste en términos económicos, cuando no morales, para el país. Fue el propio ZP quien abrió la puerta a la gran revolución de la ciencia política de nuestro tiempo cuando dijo aquello de que él mismo era la prueba más obvia de la existencia de millones de españoles capacitados para ser presidentes del Gobierno. Que en el caso de los ministros/as debían ser miles de millones. Gobiernos mediocres, al servicio de postulados ideológicos mediocres, con objetivos mediocres –estrafalarios, incluso-, para una España mediocre.

Gobierno sin Aídos

¿Quién no recuerda aquella frase de la recién nombrada ministra de Igualdad, Bibiana Aído, en plena escalinata monclovita y ante las cámaras de televisión: “¡José Luis, sonríe! Tienes una sonrisa muy limpia que te favorece”? Es difícil, por no decir imposible, imaginar en el nuevo Gobierno Rajoy espectáculos de incondicional pasión en directo tan apabullantes como el relatado, aunque sin duda no carecerá de la parte alícuota de “pelotas” presentes en todo colectivo humano. Este es un Ejecutivo donde el mérito, la preparación y el currículum están más que presentes, lo que sin duda constituye un motivo de tranquilidad para todos ante las duras pruebas que nos esperan.

Tiempo sobrado habrá para analizar en los próximos días los puntos flacos, que los tiene, de este primer Ejecutivo Rajoy. O mucho me equivoco, o una de las claves, tal vez “la” clave, va a estar en la capacidad de empatía que puedan establecer Luis de Guindos y Cristóbal Montoro. Me interesa, en este comentario de urgencia, reivindicar el valor del mérito como pasaporte imprescindible, básico carné de identidad, para ostentar una cartera ministerial en el Gobierno de España. En este sentido, España y la política española vuelve por do solían: a la senda de ese sentido común del que tan necesitados estamos. Los experimentos, con gaseosa. Dicho lo cual, concedamos a los nuevos ministros una noche de placer y asueto. No van a tener muchas. “Como hay más dolor que placer en la tierra” escribióSchopenhauer “cualquier satisfacción no es sino transitoria, y crea nuevos deseos y nuevas desesperaciones, y la agonía del animal devorado es mayor que el placer del que lo devora”.


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