Con los leones

El PSOE, convertido en un grupo de intereses

Ha pasado totalmente desapercibida, pero si miramos con un poco de detalle la doctrina económica con la que el PSOE ha salido del 38º Congreso observamos que defiende lo contrario de lo que Zapatero y el propio Rubalcaba como vicepresidente primero, hicieron durante su reciente etapa de gobierno.

El nuevo secretario general avala ahora la creación de una “institución financiera pública” distinta al ICO para conseguir que llueva el crédito. También es partidario de equiparar la tributación de todas las rentas para no penalizar las del trabajo. Todavía más: quiere recuperar el Impuesto sobre Patrimonio, endurecer la fiscalidad de las sicav y “revisar cualquier normativa que favorezca a colectivos de alta remuneración”. Seguimos leyendo y párrafos abajo encontramos que defiende la introducción de representantes públicos en los consejos de administración de aquellas entidades financieras con ayudas estatales. El menú socialista concluye con la defensa de la dación en pago para nuevas hipotecas y una apuesta genérica por la “economía sostenible del bienestar”, concepto que fue cambiado para que en el programa no figurara el término “economía de la prosperidad”. Como podrá observarse, un matiz de fondo.

La primera pregunta que surge, la más obvia, es por qué Zapatero perdió un tiempo tan precioso para conciliarse con sus votantes y no llevó al Consejo de Ministros éstas y otras medidas. Pero el principal interrogante es si un partido que se dice de gobierno está en condiciones de articular una oposición eficaz con este equipaje tan contradictorio con lo que ha sido su andadura de ocho largos años en el poder.

En lugar de priorizar la convocatoria de la conferencia de organización que se anuncia para junio, llamada solo a resolver cuitas internas, sería más lógico abrir primero un gran debate de ideas que sirva de faro para esos siete millones largos de resignados votantes que hace tres meses todavía confiaron en el PSOE. De lo contrario, parecería que estamos más que ante un partido, ante un grupo de intereses.

El último sondeo del CIS revela que los socialistas no han frenado su sangría, dato que anticipa que la hemorragia puede ser aún mucho más grave de la que conocieron el 20-N si el nuevo (¿?) líder no aplica pronto el torniquete de urgencia que recomiendan en los cursos de salvamento y socorrismo. Para Andalucía ya no hay tiempo y puede que tampoco ganas.


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