Con los leones

El FT y el WSJ como portavoces económicos

Descubrimos en España la notoriedad que el Gobierno socialista daba a los medios extranjeros cuando Elena Salgado acudió a la sede londinense del Financial Times para participar en un consejo de redacción y convencer a sus editorialistas de que la economía española estaba a punto de alumbrar los brotes verdes. En esa misma época, el ‘número dos’ de la ex vicepresidenta, JoséManuel Campa, se aficionó a las giras con inversores extranjeros para seducir a la city con las fortalezas de España. El inglés del secretario de Estado de Economía era de lo más apreciado y elogiado en su Gobierno.

Después llegó Zapatero, torpe para los idiomas, amenazando a las comunidades autónomas con intervenirlas si no cumplían con los objetivos de déficit. La advertencia, pese a estar formulada en tan prestigioso soporte mediático, no tuvo efecto alguno a la vista de cómo siguieron conduciendo sus cuentas.

Otro ejercicio de exhibición patriótica y postración ante la prensa anglosajona lo protagonizó en su estreno Luis de Guindos, con el anticipo de controles presupuestarios previos por parte del Estado. La matización posterior de Cristóbal Montoro volvió a sembrar dudas no solo sobre el método elegido para comunicar a los españoles las buenas nuevas sino también sobre su eficacia. Los últimos episodios controvertidos han transitado también por las páginas del FT, en su edición alemana, y por el WSJ. Gracias a ellas nos hemos enterado de las serias dificultades que habrá para cumplir con los deberes de Bruselas y de que el Gobierno trabaja sobre un contrato único inicialmente descartado por el PP. Da la impresión de que los mensajes a los mercados entran en contradicción con los que se fabrican para consumo interno y de que hasta los pensados para tranquilizar a los inversores se vuelven incoherentes.

Para mayor humillación, el pasado jueves recibíamos lecciones en Madrid de la agencia Fitch sobre el importe de los recortes pendientes y también sobre su destino más sensible: la sanidad y la educación.

A mí se me vino abajo el icono anglosajón cuando gracias al atractivo de Salgado y al continuo pasear de su optimismo, el FT pasó en el intervalo de una semana de un editorial incendiario contra España a pontificar sobre su pronta salida de la crisis. Sus predicciones tampoco tuvieron el eco esperado en los mercados.

Qué importantes son la autoestima, el respeto a los ciudadanos y el sentido del ridículo…


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