Como la vida misma

Las clases de acciones comprometen la rentabilidad del inversor

Todo inversor sabe que los fondos de inversión están catalogados en función de la política de inversión y del riesgo asumido. No todos saben que los fondos tienen clases de acciones con comisiones de gestión distintos destinados a pagar al distribuidor o comercializador. Generalmente los fondos tienen cuatro clases y, por tanto, cuatro precios distintos, según sea cliente de muy alto volumen de inversión (institucional), alto (banca privada), medio (banca personal) o baja inversión (minorista). Cuanto más riesgo tenga el fondo mayor suele ser la comisión cobrada, por lo que, en un fondo de renta variable, las comisiones cobradas siguen un rango de 0,5% para las clases institucionales y crecen hasta 2,25% para la clase minorista. Es fácil pensar que las expectativas de rentabilidad de un inversor están comprometidas por el incentivo que tiene un distribuidor en mantener comisiones escalables para un mismo fondo, así como, el incentivo que éste tiene para limitar el abanico de fondos accesibles para el inversor. Como la vida misma, cuentan que existen inversores, que conocedores de la existencia de clases de acciones, presionaron para obtener acceso a las clases de banca privada. Felices ellos se encontraron que la entidad incrementó la comisión por la custodia de las participaciones haciendo que el coste de gestión en banca privada más el coste de depósito fuera más caro que el acceso a la clase de acciones minorista.


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