Como la vida misma

Yieldco: una nueva moda financiera

Como ya les comenté anteriormente, de manera cíclica y recurrente la industria de servicios financieros concentra una parte importante de sus esfuerzos en la creación de nuevas palabras para definir productos, técnicas, estrategias o teorías a base de combinar elementos antiguos para conformar uno nuevo.

El enésimo ejemplo de esto –que no el último– son las denominadas Yieldco's cuya denominación inglesa procede de combinar los términos yield (rendimiento) y companies (compañías, en el sentido empresarial).

Ante la imposibilidad de encontrar una palabra original equivalente en español, el sector ha optado por utilizar la forma inglesa. Fenómeno muy frecuente que casa perfectamente con una industria a la que le entusiasma el supuesto mayor empaque de las lenguas foráneas (con preponderancia de la lengua inglesa) y el misticismo druida que conllevan muchos términos de su jerga habitual. Por otra parte, es innegable el mayor atractivo comercial y de márketing para Yieldco que para empresa de alto rendimiento.

En todo caso, estas compañías junto a los Green bonds o bonos verdes para financiar proyectos medioambientales se han convertido en el nuevo fenómeno financiero à la mode, alcanzando en poco menos de año y medio, cotas de fiebre bursátil en el sector renovables.

Las yieldco vienen a ser una nueva versión presuntamente más sofisticada del clásico “las partes valen más que el todo”. Si bien tal afirmación es más que discutible desde un punto de vista metafísico aristotélico, vamos a darla por buena y así poder justificar su existencia.

Existencia que algunos ven con recelo pues si bien aparentemente son una fórmula ordenada para rentabilizar proyectos que languidecen en los vericuetos de grandes hóldings, no sería descabellado pensar que puedan ser la semilla de una próxima burbuja financiera o una ocurrente y eficaz fórmula de sanear los endeudados balances de las empresas del mundo de las renovables.

Entrando en materia, las yieldco consisten en sociedades escindidas de un grupo matriz creadas con activos ya operativos y con ingresos recurrentes. El reclamo para colocarlas en Bolsa es el ofrecer sustanciosos dividendos llegando a prometer de media pay outs (beneficio con el que se retribuye al accionista) del 90%.

Las compañías calificadas como “ yieldco” controlan activos que generan flujos de caja estables y predecibles, como muchos de los negocios de energía, gas o agua que están altamente regulados y pueden ofrecer remuneraciones estables y ciertas a largo plazo.

Nada impediría que el modelo yieldco se pudiese extender hacia otros sectores productivos, pero desde que en julio de 2013 se estrenó la primera en Estados Unidos –NRG Yield, todas las posteriores han sido exclusivamente de renovables. Entre ellas destaca una española: Abengoa que sacó a Bolsa su filial de energía y medio ambiente, Abengoa Yield, captando más de 800 millones de USD, lo que le permitió cumplir su objetivo de deuda neta para el 2014.

Otras destacadas fueron Hannon Armstrong, Next Era Energy Partners, Terra Form Power, Green Coat, Pattern Energy Group, Trans Alta Renewables, Bluefield Solar o The Renewables Infraestructure Group. Todas saltaron al NYSE, al Nasdaq o a la Bolsa de Londres. En total fueron diez colocaciones que juntas alcanzan los 4.000 millones de dólares. De esta cantidad, Abengoa Yield ostenta la primera posición con la captación de esos más de 800 millones de dólares.

Empresarialmente una Yieldco es una típica segregación de activos (spin off) que realiza una empresa de alguno de sus negocios para, bajo la excusa de ponerlos en valor, obtener ingresos extra con la colocación en bolsa.

De este modo los activos segregados adquieren una visibilidad y un valor que no tendrían si siguieran eclipsados en el conjunto de todos los negocios de la matriz principal.

Pero no es solo el alto dividendo que promete la Yieldco lo que la hace atractiva para el inversor. Lo diferencial es que mediante una Yieldco la empresa puede desconsolidar deuda de su matriz. Cuando se crea una Yieldco con una serie de activos, estos se traspasan con su respectiva deuda. La actividad de la Yieldco consistirá únicamente en gestionar una serie de flujos de caja recurrentes de ese activo para pagar la deuda asociada y remunerar al accionista. Con el dinero sobrante, se irán adquiriendo nuevos activos. Normalmente, a la propia sociedad matriz, que actúa de promotora. Así, una Yieldco terminará siendo una sociedad patrimonial.

Sectores económicos fuertemente regulados con ingresos fijos y relativamente ciertos a futuro, son propicios para alumbrar Yieldcos. Iberdrola, Isolux, Acciona, Gas Natural, o el gigante GDF Suez están estudiando llevar a cabo potenciales operaciones de este tipo en un futuro cercano.

A primera vista parece un negocio redondo, rentable y seguro tanto para las compañías como para los accionistas, pero solo el tiempo y el devenir de esta nueva moda financiera podrán confirmar o desmentir que las partes (accionistas) valgan más que el todo (compañía). Discrepando de esa afirmación, personalmente me conformaría con que al menos valiesen casi lo mismo. 


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