Como la vida misma

Reequilibrios

La construcción de una cartera de inversión sólida exige la adecuada combinación de varios elementos. Todos son importantes y su correcta elección va a condicionar su comportamiento y su resultado.

En primer lugar, están los activos que la componen y que determinarán inexorablemente su calidad, pues con unos buenos ladrillos se construye una casa más resistente que responderá mejor a los azotes a los que los mercados financieros la pueden someter (volatilidad , eventos inesperados, incertidumbre, 'cisnes negros'…).

En segundo lugar, una vez elegidos los activos más adecuados, éstos han de combinarse mediante una correcta distribución estratégica acorde a los objetivos perseguidos y al perfil del inversor.

Finalmente, una vez construida la cartera, ésta no ha de permanecer inmutable en su composición hasta el fin de los tiempos sino que ha de adecuarse continuadamente a las tensiones e incertidumbres que derivan de la propia esencia volátil de los mercados financieros.

Y es en este tercer punto donde la amplia mayoría de asesores financieros e inversores fallan estrepitosamente, pues si bien son coherentes con la teoría en la construcción de la cartera, ante eventos de mercado, no la reequilibran adecuadamente y terminan teniendo carteras cautivas y demasiado sensibles ante movimientos de corto plazo.

Equilibrio de la cartera de inversión

Pongamos un ejemplo. Ante un rally de mercado alcista una cartera con un horizonte temporal de cinco años y con una proporción de un 60% en renta fija y monetarios y un 40% en renta variable si ésta última sufre una subida de un 20% y no reequilibramos la cartera, vendiendo la correspondiente renta variable y comprando los correspondientes activos de renta fija, la estructura final de la cartera estará claramente sesgada a la renta variable por lo que no será coherente ni con los objetivos, ni con el plazo ni con el perfil de inversión iniciales.

Lo mismo, pero a la inversa, ocurriría en el caso de una caída del 20% en renta variable. Tendríamos una cartera sesgada al bajo riesgo e incoherente a su plazo y objetivos.

El reequilibrio de la cartera de inversión permite recuperar la estructura inicial, potenciar su estabilidad, reducir su volatilidad implícita, maximizar la posibilidad de obtener beneficios y la protege de movimientos extremos.

En un contexto de baja volatilidad, la redistribución sistemática de la cartera puede parecer innecesaria, pero es importante acumulativamente y deviene crítica y muy significativa frente a movimientos de mayor magnitud.

Una cartera de inversión es un trabajo en progreso que exige retirar aquello que ya cumplió con sus expectativas o aquello que no lo hizo reequilibrando su asignación original.

Así pues, para evitar disgustos innecesarios y no ser dependientes del seguimiento del corto plazo de los mercados, un disciplinado y periódico reequilibrio de la cartera de inversión es una metodología que deben seguir los asesores profesionales y exigir los inversores inteligentes.


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