Como la vida misma

Invertir en Oriente Medio

Desde los disturbios de las primaveras árabes entre los años 2010 y 2012, el Medio Oriente permanecía claramente situado fuera del radar de los inversores. ¿Qué está pasando hoy, tres años después de aquellos acontecimientos?. Pues que, claramente, el negocio y la inversión está retornando a la región. Misiones empresariales y comerciales señalan como destino de sus intereses el Golfo Pérsico y Egipto. Las mega infraestructuras vinculadas a proyectos energéticos en todo Oriente Medio constituyen un vasto potencial para las empresas y contratistas europeos y americanos que arden en deseos de ganar cuota en estos grandes mercados.

Magdi Farahat, ex jefe negociador con OMC y la UNCTAD para África y el mundo árabe comentaba hace unos días una gran verdad, que:” Cualquier país, cualquier momento, presenta tanto oportunidades como riesgos: Basta con mirar Suiza antes y después del 15 de enero 2015”.

Y es que para el inversor dispuesto a tomar algunos riesgos y con un horizonte temporal  suficientemente largo, las oportunidades presentes en la zona son las mismas que las que existían en Rusia en 1992 y que hicieron multimillonarios a los oligarcas de la extinta URSS.

Me disculparan el Orientalismo de mis últimas entradas del blog pero creo que bien merece la pena el repasar los destinos –a día de hoy- más interesantes desde un punto de vista inversor en la zona.

Países del Golfo: Arabia Saudí

En estas economías petroleras, el motor es el sector privado. El Estado apoya únicamente las infraestructuras. En medio de toda la opulencia pérsica, Irak se destaca como el mercado más arriesgado y por mucho. Riesgos que se corresponden con oportunidades incluso para los servicios financieros, pues este es uno de los países más sub-bancarizados en el mundo con una tasa de penetración de la banca de un mero 3.4% del PIB.

Eso sí, Irak depende en gran medida de sus exportaciones de petróleo e intenta aumentar sus ventas para financiar la reconstrucción de sus infraestructuras, afectadas por más de 10 años de violencia desde la invasión estadounidense de 2003. Ingresos petroleros que también se ven mermados por la ofensiva yihadista del grupo Estado Islámico, que ha conquistado áreas enteras del país. Es decir es un destino aconsejable solo para los inversores más curtidos y menos temerosos. Para empresas inmunes al peligro con directivos de un perfil entre Rambo y Gordon Gekko.

En otras partes del Golfo, no hubo primaveras árabes, pero si existen crecientes tensiones. Como en el caso de Bahrein, que tiene una mayoría musulmana chiíta bastante beligerante. Un país que explota su considerable atractivo turístico a la par que petrolero. Claramente un país para empresarios o inversores menos osados.

A pesar de la caída en los precios del petróleo, las reservas disponibles en estos países son tan altas, que pueden superar casi todas las crisis. La mitad de los fondos soberanos  del mundo se encuentran en el Golfo, que atesora reservas por un total de 2,5 billones de dólares.

Casi todos los países del Golfo, entre ellos Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Omán, han centrado parte de sus excedentes para evitar las crisis sociales, aumentando los subsidios para las familias y la educación, y el aumento de los salarios con el fin de operar una forma de redistribución de la riqueza preventiva. Los países del Golfo, según los expertos, no han sido capaces de diversificar sus economías petroleras.

Pero para el inversor europeo, el mercado de valores saudita este año ofrecerá oportunidades, con su apertura a los inversionistas extranjeros. Desde ahora, pesará casi tanto como Rusia en los mercados emergentes y en el índice MSCI. A través de la Bolsa de Valores de Arabia, los inversores pueden tomar parte en la expansión masiva de la inversión pública en infraestructura, vivienda, educación y salud.

El Levante: Jordania

En la región de Levante, Jordania se destaca como la economía más dinámica a pesar de que no tiene petróleo. Sin embargo, los expertos destacan el éxito económico de Jordania y la facilidad de hacer negocios desde allí porque el país ha sido capaz de contener el malestar social mediante la cesión de contrapoderes al Parlamento por parte del rey Abdallah II.

Su éxito económico responde también a su conectividad sin precedentes con las economías de la región, incluyendo el oeste de Irak, el sur de Siria, Israel y Cisjordania, además de por sus fuertes lazos étnicos con tribus de Arabia Saudita. Jordania, sin embargo, sigue siendo un mercado pequeño, menos poblado que por ejemplo, Suiza pero claramente investment friendly para Europeos y americanos.

El Magreb: Marruecos

En los países del Magreb, las fuertes tensiones de la Primavera Árabe han dado paso a un clima político más pacífico. Túnez está experimentando un nuevo comienzo con una nueva constitución. Su ventaja estriba en que es un mercado compuesto por una gran clase media. Túnez aventaja claramente a Argel, que aparece como una metrópoli en medio de una periferia empobrecida y apaciguada por medidas sociales en forma de becas, vivienda y empleo.

Marruecos también ajustó su constitución para permitir la pluralidad política. Hoy, es un país que ha logrado convertirse en un motor económico de África Occidental en  empresas de telecomunicaciones, la banca y la minería.

Los países más en auge: Egipto y Sudán

Egipto y Sudán son los países que ofrecen el mayor potencial y hoy por hoy constituyen la opción de inversión más clara.

Con una población de 85 millones de habitantes y una clase media emergente, Egipto es uno de los mercados de frontera más atractivos del mundo. Además de los nuevos proyectos de gas, Egipto se está convirtiendo en un importante mercado para la energía solar y eólica. China y Estados Unidos ya están negociando con el país para operar allí. El nuevo canal de Suez, un enorme proyecto industrial y el turismo, que aporta anualmente 8.200 millones dólares en ingresos, ya están atrayendo contratos de empresas extranjeras especializadas en infraestructuras.

Pero es sobre el proyecto de centro de carga global que se va a desarrollar en el área, con la creación de uno o varios nuevos puertos para materiales secos (trigo, etc.) lo que hace único su potencial de crecimiento. Este proyecto comprende ferrocarriles de carga, construcción de carreteras, plantas de energía, viviendas y proyectos de reciclaje de residuos que hacen de Egipto el nuevo Eldorado de las infraestructuras.

Por su parte, Sudán es potencialmente un nuevo Brasil, Argentina o México. El país solito, tiene más tierra cultivable que el resto de Oriente Medio. El potencial agrícola supera incluso al de Egipto. Terreno muy subutilizado y rico en petróleo así como un subsuelo de una riqueza mineral enorme y no explorada. El problema es que las políticas gubernamentales son poco atractivas para las empresas e implican cierto riesgo para aquellos que quieran participar del futuro crecimiento de este país.

Desde la perspectiva de un inversor particular y como siempre, el acercamiento a la inversión en la región pasa, como no podía ser de otra manera, por la suscripción de fondos de inversión especializados en el área.  JP Morgan, Fidelity, Franklin Templeton, Amundi o Schroders entre otros, cuentan con fondos especializados en renta variable de Oriente Medio. Como siempre acudan a su proveedor de servicios financieros de cabecera si quieren invertir en ellos.

En todo caso, se trate de empresarios o inversores particulares, la inversión en la zona hay que calificarla de alto riesgo, por la inestabilidad política, económica y regulatoria a la que se enfrentan los numerosos países del área.

Pero, si bien  el “Middle East” todavía está por despegar en el sentido económico, no les quepa duda de que lo hará a lo grande y retribuirá con creces a quién ahora apueste por ello.


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