Como la vida misma

Inversiones de verano

La alerta es una cualidad que siempre produce frutos positivos en cualquier época del año. En el ámbito financiero es indudable que si queremos arribar a buen puerto deberá formar parte de nuestra tripulación como imprescindible compañera de viaje. Más aún a estas alturas del ejercicio bursátil anual, pues el  verano ya está aquí y  la subida de la temperatura que reflejan los termómetros no solo produce un descenso en el volumen de ropa, sino también en la permanente y obligada alerta sobre nuestras inversiones y sobre los planes y objetivos trazados a principio de año para las carteras de inversión.

Que el verano sea época de relax y ocio no debe traducirse en una disminución de la vigilancia sobre las inversiones, pues no son pocos los ejemplos de correcciones incendiarias que hemos vivido en los últimos años durante la época canicular.

El calor comienza a apretar y aunque el sopor y la desidia nos tienten, debemos extremar el nivel de la alerta antiincendios sobre nuestras inversiones y en algunos casos  buscar, por lo menos durante ese periodo, opciones más seguras.

El estío es época de falta de entrada de dinero en los mercados y de movimientos bruscos en el precio de las acciones. Las inestabilidades y caídas que registran los mercados durante la etapa veraniega responden a volúmenes bajos de negociación, a una baja actividad que se traduce en movimientos bruscos, tanto al alza como a la baja en los valores. Si a ese aumento cíclico de la volatilidad le sumamos la facilidad con que al calor veraniego se  suelen prender determinadas mechas político económicas, la verbena de los mercados puede quemar nuestro dinero cual falla valenciana.

¿Qué hacer ante esta situación? ¿Cómo posicionar la cartera antes del verano? Pues todo depende como siempre de varios factores y en especial de nuestra tolerancia al riesgo en nuestras inversiones. De este modo, la respuesta será diferente según nuestro perfil de riesgo como inversores, nuestras necesidades, nuestras metas y nuestro horizonte de inversión.

Para un inversor de perfil agresivo y a largo plazo- largo plazo de verdad, es decir más de 10 años-, estos movimientos pueden ser oportunidades de compra para su portfolio. En este caso la volatilidad se supone intrínseca y favorable.

Para un inversor de perfil patrimonialista y por lo tanto prudente y pegado al corto plazo, con la renta fija dando que hablar y en plena corrección de renta variable posicionar la cartera de forma temporal en monetarios, puede evitarle el sufrir la repercusión de un desplome estival de los mercados.

Conozco un gestor que desde hace más de diez años ha puesto en práctica esta modalidad del refugio monetario durante el verano y quizá se ha perdido algún verano de subidas memorables, pero les aseguro que en términos de salud mental y nerviosa tanto él como sus clientes han obtenido unos enormes rendimientos en tan convulso periodo.

Para un perfil moderado con un horizonte temporal medio, disminuir la exposición a renta variable y resguardarse en el puerto monetario hasta que el mercurio se normalice regresando a valores más respirables puede ser también una opción recomendable.

El resumen es fácil, si quiere usted riesgo, a renta variable, si quiere algo menos de riesgo a fondos mixtos flexibles y retornos absolutos y si lo que quiere es estar en la playa o la montaña sin tener un ojo permanentemente puesto en la información financiera, a monetarios.

La resolución del tema griego, las elecciones generales en España y la gobernabilidad municipal tras las elecciones locales, la Fed y el impacto del cambio de ciclo de sus tipos de interés, Mario Draghi y sus exigencias de nuevos ajustes a los gobiernos de la UE, las incertidumbres sobre las economías emergentes, el precio y la producción del petróleo ahogando la viabilidad de naciones enteras, el ciclo bajista en las materias primas, la fortaleza del dólar y su impacto en la economía USA, la debilidad económica europea, etc, son solo algunos ejemplos de nubarrones a los que se va a enfrentar el deseado y a la par temido verano.

Además, el buen tiempo es propicio para la aparición estelar del ‘cisne negro’ que si aparece, lo suele hacer durante estas fechas. Seguro que muchos ya lo han olvidado pero el caso Gowex machacó al mercado en julio del año pasado y nos tuvo a todos los profesionales que estábamos de vacaciones en una estival alerta roja. Mejor ni recordar los infernales veranos de 2007 y 2008 que convirtieron la economía mundial en un gigantesco coloso en llamas o el verano negro del 2011.

En todos los casos, la complacencia de gestores e inversores estaba en niveles record. Exactamente igual que ahora. Así que, lo dicho según su umbral de insomnio y sus objetivos financieros tomen una decisión o la contraria y permanezcan vigilantes.

Desde aquí les deseo que disfruten intensamente del verano pero también que no se olviden entre chapuzón y chapuzón y con  la inestimable ayuda de su gestor de confianza y la infinidad de aplicaciones tecnológicas existentes, de ir controlando la evolución de sus inversiones.

Y, si como el consenso invariablemente vaticina y siendo lo deseable para la higiene mental colectiva, el verano acaba siendo para los índices puramente lateral o incluso alcista, no bajen la alerta, octubre estará esperándonos a la vuelta de la esquina para poner de nuevo a prueba su temple como inversores y nuestra sagacidad como asesores .


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