Como la vida misma

Fondos con rentabilidad objetivo

En los últimos tiempos al calor de la gigantesca magnitud de los próximos vencimientos en fondos garantizados y de la caída de la rentabilidad de los depósitos -la mayoría con intereses por debajo del 2%- se hacía necesaria una alternativa de inversión que se adecuase al mayoritario perfil conservador de sus tenedores.

Dicho y hecho. La factoría bancaria ha recuperado de su chistera financiera uno de esos productos que ya en su nombre combinan letal y eficazmente conceptos atractivos con adjetivos inocuos pero prometedores. Me estoy refiriendo a los fondos con rentabilidad objetivo. (Buy & Hold). Estos fondos existen desde el año 2012, pero ha sido ahora en un entorno de tipos de interés paupérrimos y de ahorro de costes en términos de consumo de capital de los Balances bancarios, cuando se están colocando masivamente.

Y no digo que sea un mal producto y que pueda tener su público, pero en muchos casos su atractiva denominación –  aún cuando el objetivo de un fondo no puede ser otro que obtener rentabilidad positiva y sea eso lo mínimo que se le pueda exigir- induce a confusión, por lo que requiere de unas mínimas aclaraciones. Como producto financiero, su estructura es simple: un bono a vencimiento de igual fecha al de la caducidad del fondo  y una opción sobre un sinfín de subyacentes que – esta es una mala noticia - en su mayoría están vinculados a Renta Variable y por lo tanto a posibilidades de pérdidas.

Siendo su enfoque conservador, los fondos con rentabilidad objetivo no son garantizados. No garantizan un rendimiento determinado y asegurado al inversor, tan solo se comprometen a obtener una determinada rentabilidad pero no de manera obligatoria y menos aún garantizada.

Presentan también riesgos de pérdidas si se quieren reembolsar antes del vencimiento y durante ese período ha habido subidas de tipos de interés y el precio del bono ha caído.

Están penalizados con  elevadas comisiones por reembolso anticipado, que en algunos casos superan el 5% con el objeto de mantener cautivo al inversor hasta la fecha final.

Sus plazos de vencimiento son largos. Unos cinco años de media.

Además son bastante caros. Las comisiones de gestión se mueven en el entorno del 2% ( 2,25% de media ) para un producto cuya gestión es mínima y pasiva.

Que cada uno saque sus conclusiones, pero en todo caso, los fondos con rentabilidad objetivo no son la alternativa ineludible y masiva para depósitos y fondos garantizados. Todo nos hace recordar la historia de aquel otro producto cuyo nombre era, si cabe, aún más atractivo : los fondos monetarios dinámicos.

Algunos de estos fondos fueron tan dinámicos que para arañar rentabilidad en un entorno de mercado monetario utilizaron estrategias como la compra de titulaciones hipotecarias. Y no creo que haga falta recordar el lugar de honor y las devastadoras consecuencias que las titulaciones hipotecarias subprime ocupan en la reciente historia financiera mundial.


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