Como la vida misma

'Flash boys'

Acaba de publicarse en su versión en español el último libro de Michael Lewis con el sugerente título de Flash boys. Michael Lewis era un antiguo empleado de SalomonBrothers reconvertido hoy en periodista financiero y autor de diversos best sellers cuyo trasfondo sucede en el marco del funcionamiento de las finanzas internacionales.

Entre sus libros se encuentran grandes éxitos traducidos al español como el que fue el primero y con el que empezó su exitosa carrera de escritor, El póquer del mentiroso; La gran apuesta, sobre el crash inmobiliario y del mercado de bonos de los últimos años, o Boomerang: Viajes al nuevo tercer mundo europeo, en el que nos pega un buen repaso a los europeos como responsables de nuestra crisis económica.

En marzo pasado –en plena promoción de su última criatura– se descolgó en directo y nada menos que en el programa 60 minutos de la CBS americana con la afirmación de que “los mercados bursátiles están amañados”.

Con esta frase resumía el argumento de Flash boys: A Wall Street Revolt, en el que el antiguo trader cuenta cómo los grandes bancos y las máquinas de inversión de alta frecuencia, o High Frequency Trading (HTF), han convertido las bolsas en casinos dónde siempre gana la banca y por ende su utilización generalizada supone un timo para los inversores minoristas.

En su nuevo libro, Lewis cuenta cómo los grandes bancos han convertido las bolsas en casinos dónde siempre gana la banca

Hay que señalar que las máquinas de alta frecuencia son las responsables de más de la mitad de las operaciones bursátiles de EEUU y del 36% de las europeas. Lo que no es moco de pavo.

En el libro, cuya lectura les recomiendo, se narra cómo, para propiciar el asunto, algunos de los mayores bancos y casas de trading estadounidenses se confabularon para construir una línea de cable de fibra óptica lo más directamente posible entre el mercado de futuros de Chicago y los mercados de Nueva York con el objetivo de ganar tres milisegundos de tiempo en las operaciones, y de esta manera ganar ese lapso temporal para que los HTF interceptasen las órdenes de los operadores humanos y gracias a su rapidez y el volumen de órdenes manejadas, modificar los precios.

Las diferencias de tiempo son imperceptibles para los humanos, los HFT hacen la operación en apenas dos milisegundos, mientras que un operador tarda cuatro. Tiempo suficiente para que los HTF intercepten los mandatos y te revendan las acciones más caras. Los precios se modifican apenas unos céntimos, pero a los niveles de volumen que se mueven son cantidades sustanciales.

Los HFT hacen la operación en apenas dos milisegundos, mientras que un operador tarda cuatro. Tiempo suficiente para que los HTF intercepten los mandatos y te revendan las acciones más caras

El premio Nóbel Paul Krugman ya había mencionado del asunto en en uno de sus famosos artículos con el título de “Tres milisegundos muy caros “.

Si es usted un trader habitual la lectura del libro es posible que le indigne, pues se trata de una artimaña de ingeniería matemático financiera contraria a la competencia leal y una clara manipulación de precios en favor de unos pocos. No es una manera avanzada de ganar dinero en los mercados por mucho que la defiendan las legiones de programadores, ingenieros, físicos o matemáticos que trabajan codo con codo en las casas de trading ni por mucha belleza que ellos encuentren en los queridos algoritmos que las propician.

No es que no hubiésemos perdido la inocencia y nos creyésemos a pies juntillas aquello de que el mercado es racional y corrige las ineficiencias de forma automática, pero saber que los mercados están manipulados y que los algoritmos de alta frecuencia los distorsionan produce una cierta incomodidad. Amén de una inestabilidad enorme y el pago de millones de dólares en intermediarios innecesarios.

Lo que también está claro es que los mercados cada vez están más concentrados en grandes operadores y la tecnología y los algoritmos tienen un papel fundamental.

Con esta operativa, los grandes bancos intentan recuperar cuota de mercado apoyándose en estas máquinas que operan en pocos segundos.

Y es aquí donde hay que hablar de los denominados dark pools que actúan como sofisticadas redes de negociación anónimas gestionadas principalmente por bancos y brókeres. Como plataformas opacas que no están obligadas a revelar al público lo que ocurre en su interior y en las que los operadores de alta frecuencia tienen acceso a información sobre las operaciones antes que los demás operadores.

Los 'dark pools' actúan como sofisticadas redes de negociación anónimas gestionadas por bancos y brókeres

Cualquier gran inversor que desee ejecutar una orden de compra o de venta cuantiosa puede optar por hacerlo con un dark pool en lugar de hacerlo con una operación tradicional. Entre el 6% y el 10% de las acciones británicas se negocian en la actualidad en la sombra con esta modalidad; y en EEUU, los dark pools representan el 15% del volumen de títulos.

NYSE sigue compitiendo con los dark pools a través de sus populares subastas de apertura y cierre. Desde el año 2000, también la LSE ha organizado su jornada de negociación del mismo modo.

La credibilidad de los dark pools se ha visto dañada por la aparición de Flash boys afirmando que algunos operadores de alta velocidad adivinan las órdenes que los grandes inversores colocan a través de esta fórmula y sacan provecho de ello.

Los reguladores tienen un enorme y complejo reto sobre la mesa para legislar al respecto e intentar corregir estas manipulaciones del mercado.

Los dark poolsno son malos en sí mismos. Lo malo es la manipulación de los precios a tiempo real y a plena luz del día. Los brókeres y los bancos de inversión siempre han cursado algunas órdenes de gran tamaño fuera de la Bolsa. Los dark pools son su extensión natural.

Sin embargo, su proliferación y su falta de control genera peligros que los reguladores e inversores hacen bien en temer. Es necesaria su evolución para servir a inversores a largo plazo y no para favorecer a intermediarios y operadores especializados por muy rápidos y sofisticados que éstos sean.

La proliferación y falta de control de los 'dark pools' genera peligros que los reguladores e inversores hacen bien en temer

Con estos mimbres el consejo es obvio. Extremen la prudencia y aléjense de cantos de sirena en forma de potenciales suculentas ganancias para realizar trading minorista a través de productos como los populares CFD´s que tan de moda están últimamente.

Salvo que sean fehacientemente informados de las pérdidas potenciales de esa “inversión”, que la misma encaje con su perfil de riesgo y que les gusten los juegos de azar.

Y el consejo no es gratuito, viene avalado por la CNMV que comunicaba hace unos días que el 80% de los inversores minoristas pierden dinero usando estos productos derivados populares para hacer trading.

Y no es de extrañar, pues están compitiendo con los ordenadores más rápidos y sofisticados del planeta disfrazados de operadores y contra plataformas privadas que siempre les van a llevar la delantera. Aunque sea por dos o tres milisegundos.


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