Como la vida misma

Crisis que no cambia nada

Más que nunca las vacaciones de verdad son obligadas. La magnitud de los cambios que vamos a vivir durante el próximo curso académico es de tal calado que no tenemos más remedio que tomar por orden facultativa unos días de descanso.

No vale tener encendido el móvil ni tampoco los dispositivos de nueva tecnología que hipnotizan nuestra voluntad. Hay que cerrar la realidad de forma definitiva para dejar correr las ideas hacia un punto muerto suficientemente dulce que nos permita no hacer nada, tomar distancia y retornar a nuestros ideales vitales más inocentes.

Llevamos muchos años estudiando y trabajando para aceptar que estamos viviendo una crisis que no pretende cambiar nada de lo que todos sabemos que está obsoleto. Los que forman parte de aquellos grupos de decisión han visto el abismo delante de su puerta pero, por mor de la monetización o emisión de dinero falso en el sistema, han visto una puerta de salida, retardando los cambios y echando balones fuera. Los demás no han reaccionado por miedo a afrontar la realidad de que papá estado o papá empresa ya no existe para proteger sus ingresos mensuales.

El próximo año académico ofrecerá una salida a todos aquellos que apuesten por el camino que ofrece el siglo XXI: formación, transparencia y especialización. El sector financiero está listo para comprender que el negocio cambia hacia un modelo liderado por la generación de valor añadido para el cliente. Las estructuras de gestión, distribución y asesoramiento tendrán que desenvolverse en un entorno de precios más reducidos, con mayores gastos en tecnología y con mayor disposición a la delegación y subcontratación de tareas a terceras partes más preparadas y especializadas.

Un número de actores relevantes podrían encontrarse fuera de juego y por tanto ver peligrar sus funciones y, quizás su puesto de trabajo, por ende de la realidad que a todas luces anuncia el cambio de modelo. ¡Cómo es posible que nuestro director general haya perdido visión y le hayan colado un gol de este calibre! - En realidad, quién está preparado para asumir los cambios que pide MiFID y la regulación implantada por CNMV es realmente nuestra banca privada, pues disponemos con recursos técnicos y humanos que ninguna empresa de menor tamaño puede ni siquiera soñar con ello.- ¡Cómo es posible que usted, sentado en todos los centros de decisión más selectos, no haya visto el tsunami de transformación que viene con arrolladora fuerza y además no solo no ha decidido protegerse y cambiar sino que ha optado por recoger conchas en la arena de playa que ha quedado al aire tras el primera succión! - Lamento decirle que ha quedado fuera de juego y usted sabe el final de sus responsabilidades.

Vuelvo al inicio del blog, recomendando, tal como hace la vida misma, que descansen y relajen la mente pues el próximo curso académico se presenta con grados de máxima exigencia personal y empresarial.


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