Como la vida misma

Citius, altius, fortius

24 de marzo de 1896. Ciudad de Atenas. El barón Pierre de Coubertin inaugura los primeros Juegos Olímpicos de la Edad Moderna pronunciando la famosa locución latina que tomó prestada del frontispicio de su colegio de San Alberto Magno en Arcueil.

Más rápido, más alto, más fuerte. Un lema potente aplicable no solo a los logros deportivos, sino a los deseos y aspiraciones del conjunto de la humanidad en todas sus expresiones. A dar lo mejor de cada uno en aras del progreso personal y colectivo.Y por supuesto, también en el empresarial.

Un lema legendario cargado de fuerza, de belleza y de interpelación para nuestra vida cotidiana personal y profesional y un mantra que no solo debiera inspirar los eternos deseos de crecimiento económico empresarial sino también el modo y las consecuencias de su obtención en marcos de responsabilidad corporativa.

Las empresas que pretenden ir más lejos deben desarrollar políticas de responsabilidad social más allá de la cuenta anual de resultados

Y es que cada vez más las empresas que pretenden ir más rápido, llegar más lejos y ser más fuertes deben desarrollar políticas de responsabilidad social, con un componente ético, mediante las cuales potenciar acciones sociales, estatutarias o medioambientales, más allá de lo que pueda suponer una cuenta anual de resultados.

En España, en 2006 se difundió el Código Unificado de Buen Gobierno (el denominado «Código Conthe», por alusión al presidente de la CNMV) que recogía el marco para desarrollar políticas de RSC La aplicación de las recomendaciones es voluntaria para las entidades, pero en caso de no asumirlas, las empresas deberán explicar el motivo.

En el caso de la banca, las implicaciones sociales y medioambientales derivadas de su política de financiación, la satisfacción de los clientes (préstamos solidarios), la atención de las necesidades y aspiraciones de los empleados (formación continua, desarrollo del talento), etc.., han de conjugarse con la creación de valor para los accionistas mediante comportamientos éticos y atendiendo en la medida de lo posible las necesidades sociales de las comunidades en los que la entidad esté presente.

La actividad económica ha de comprender hacia dentro de la entidad y hacia fuera el desarrollo de relaciones positivas con las partes interesadas así como la defensa y apoyo de los derechos humanos universales.

Ejemplos existen dentro del panorama bancario español, pero la sensación es que o bien son una pura fachada para salvar el asunto o su transmisión no se atiende como debe por parte de los departamentos de marketing enfrascados en campañas con objetivos meramente económico/comerciales.

Las empresas deben comprometerse con la cohesión social, el respeto al medio ambiente, la ética y la transparencia

Un mundo aparte es el de las cooperativas de crédito que en este punto sí sacan nota. Y en nuestro país tenemos ejemplos destacados.

Para su eficacia las empresas deben desarrollar un compromiso real y contrastable con la cohesión social, el respeto al medio ambiente, la ética y la transparencia.

Y el tema no es baladí, de hecho, es tal su importancia que existen índices bursátiles de sostenibilidad formados por empresas cotizadas de todo el mundo que han acreditado su gestión responsable tomando decisiones no sólo basadas en criterios financieros sino también sociales, medioambientales y filantrópicos.

Los índices de sostenibilidad más relevantes son el Dow Jones Sustainability Index (DJSI). Compuesto por 342 compañías. 20 de ellas Españolas y  FTSE4Good con 275 compañías y 17 representantes españoles.

Existen un puñado más de índices (FTSE Environmental Opportunities, Calvert Social Index, Stoxx EuroChristian, etc.. ) y de productos en formato fondo que respetan estos requisitos y que por supuesto excluyen de los activos en cartera a empresas que estén fuera de estas prácticas o incorporen actuaciones o productos poco éticos (armas, alcohol, tabaco, etc…).

Incluir alguno de estos productos en sus carteras de inversión, además de atender la necesaria diversificación puede ayudar a la expansión de esta filosofía beneficiosa para todos. Les invito pues a que consulten a su asesor financiero o a su proveedor de servicios Bancarios en este sentido.

No solo en el deporte, en Banca también, “lo importante no es ganar sino participar”…, con ética y responsabilidad social. Y es que el bien colectivo y el servicio han de ser el mayor récord, la imperecedera medalla, la mejor plusmarca de la vida para las personas y empresas con futuro.


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