Como la vida misma

Chiringuitos financieros

En España solo las agencias y sociedades de valores, las sociedades gestoras de cartera,  las sociedades gestoras de instituciones de Inversión Colectiva, las entidades de crédito y las EAFI´s reguladas pueden prestar el servicio de asesoramiento en materia de inversión bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Mercado de Valores y el Banco de España.

Siendo esto indiscutible, junto con estas entidades conviven en este ámbito cientos de entidades desreguladas que campan a sus anchas devastando patrimonios y contaminando nuestro sector profesional. Me estoy refiriendo a los denominados “chiringuitos financieros”.

El popular término «chiringuito financiero» define de manera informal a aquellas entidades que ofrecen y prestan servicios de inversión sin estar autorizadas para hacerlo.

No se trata de entidades más o menos solventes o con mayores o menores habilidades en la gestión financiera. Son - como los define la CNMV en sus guías informativas – sencillamente, estafadores.

Y son peligrosos porque la aparente prestación de tales servicios es sólo una tapadera con un único fin: apropiarse del capital de sus clientes. Los chiringuitos financieros son uno de los grandes males del asesoramiento y la gestión financiera con el que los profesionales regulados nos topamos diariamente.

Constituyen un cáncer para nuestra profesión, un peligro cierto que confunde a los inversores y una intolerable injerencia por parte de aquellos cuyo único fin y código deontológico es su propio beneficio. Parecería que con la crisis su número debería haber descendido y, nominalmente  - según las últimas estadísticas - así ha sido, pues en el pasado 2013 la CNMV detectó la mitad de chiringuitos que en el año precedente.

Pero no se lleven a engaño. Estamos ante delincuentes profesionales que no desaparecen, sino que mutan como camaleones hacia figuras igualmente perniciosas  y así continuar captando víctimas.

Para ello no dudan en camuflarse bajo la apariencia de clubs de inversores, de cursos formativos impartidos por grandes y exitosos especialistas o en ofertas de información financiera gratuita y “presuntamente privilegiada” ya sea a través de sedes físicas o vía Internet.

Aún a fuerza de habernos acostumbrado a ello, la coexistencia de profesionales regulados con peligrosos aficionados y advenedizos no debe ser lo normal. Tampoco la actitud de mirar hacia otro lado que solo da alas a la multiplicación y la impunidad de estos “curanderos de las finanzas” y que es impensable en ámbitos como el de la medicina, la ingeniería o la abogacía.

Público inversor y profesionales financieros debemos conjurarnos para erradicar a estas entidades indeseables con todos los medios legales a nuestro alcance, bien sea exigiendo una mayor regulación y control previo por parte del regulador o colaborando mediante la sistemática advertencia y denuncia de su existencia ante el supervisor.

De esta forma todos ganaremos en tranquilidad y el sector ganará en eficiencia, prestigio, seguridad y confiabilidad.   

Carlos de Fuenmayor EAFI – Kessler&Casadevall AF   Twitter: @cdefuenmayor

Con el fin de erradicar estas entidades, la CNMV en colaboración con otros reguladores extranjeros publica todas sus advertencias en su página web. Además, ante cualquier sospecha sobre si una entidad cuenta con los permisos pertinentes, la CNMV pone a disposición del inversor el siguiente buscador y el teléfono 902149200.


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